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Trampas puestas para avispas asiáticas en Santa Trega capturan mariposas e insectos comunes

Los insectos muertos por las trampas (en rojo, las velutinas).

La aparición de las plagas de la avispa velutina en los últimos años ha puesto en alerta a todas las administraciones, especialmente a los Concellos, que han tenido que buscar constantemente soluciones para acabar con estos problemáticos insectos. Y lo más habitual es la colocación de trampas para su captura. Pero desde la Asociación Naturalista del Baixo Miño (Anabam), alertan del uso de trampas no selectivas para la caza de la avispa asiática, una práctica que denuncian que incluso se está llevando a cabo en algunos centros educativos. Con estos cebos, alertan desde Anabam, caen “cientos de bichos y pocas velutinas”.

La asociación lo ha comprobado en un análisis que hizo en trece trampas colocadas en el monte Santa Trega, en A Guarda. De 750 insectos contabilizados (sin contar varios cientos de un tamaño inferior a los seis milímetros), únicamente 106 eran avispas asiáticas, es decir, apenas el 14%. La mayor parte de los insectos que cayeron eran mariposas nocturnas, seguidas de la avispa común, avispones y también alguna mariposa diurna. La entidad medioambiental con sede en el Baixo Miño alerta por tanto que estos métodos para acabar con la avispa asiática están haciendo “un flaco favor” al conjunto de la fauna ontomológica.

Por otro lado, el experto en velutinas, Xesús Feás, a propósito de introducir en los centros de enseñanza la elaboración de trampas para avispa asiática como una actividad práctica, erróneamente tratada como actividad respetuosa con el entorno y la biodiversidad, afirma que “no pienso que haya que ir a los colegios a enseñar a los niños a construir trampas contra la avispa asiática ni a decirles que unos insectos son buenos y otros malos. Lo que hay que hacer es sensibilizarlos para que cuiden los insectos, planten flores para los polinizadores y construyan hoteles para ellos”.

Respecto al censo de puntos de nidificación y crías de gaviota en el municipio de A Guarda, Anabam cuantifica tras tres meses del proyecto 103 puntos de nidificación registrados y 127 crías observadas. La media es de 2,20 crías por nido (teniendo en cuenta solo aquellos en los que eclosionaron los huevos, que son un 56% del total registrados). A Guarda es por tanto el punto más importante de nidificación en el conjunto de la comarca del Baixo Miño, siendo el núcleo urbano donde un mayor número de parejas nidifican. Paradójicamente, no se encuentran nidos en el tramo costero de O Rosal ni en Oia, pero sí en Tui. Todos estos datos han sido recogidos por Anabam en el marco de su proyecto Larus, para el que pide colaboración ciudadana a la hora de identificar puntos de nidificación en el conjunto de la comarca.

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