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Los héroes naranjas de referencia en Galicia

Protección Civil Val Miñor es una de las agrupaciones más numerosas y especializadas de la comunidad y la más seguida en redes

Foto de familia de Protección Civil Val Miñor,  ayer en Panxón.   | // PABLO HERNÁNDEZ

Foto de familia de Protección Civil Val Miñor, ayer en Panxón. | // PABLO HERNÁNDEZ

Están siempre ahí. Antes de la pandemia se dedicaban a garantizar la seguridad en las playas, a colaborar en el control de grandes eventos como la Festa da Arribada o las hogueras de San Xoán y de otros más pequeños como pruebas deportivas, además de ayudar en cualquier emergencia... Durante el confinamiento, además de todo eso, pasaron a realizar también apoyo en controles de movilidad, repartos de alimentos, medicamentos, mascarillas y hasta material escolar de manera incansable por calles y caminos de la comarca. Se han convertido en héroes. Su labor no está remunerada, ni se les considera oficialmente esenciales ni reciben aplausos a ninguna hora del día, pero sí sienten “el agradecimiento de la gente”. Los voluntarios de Protección Civil Val Miñor se han ganado el respeto de los miñoranos y su reconocimiento social trasciende la comarca. Y es que forman la agrupación más numerosa de la provincia de Pontevedra, por encima de Vigo o de la capital, y una de las más grandes de las 233 existentes en Galicia. En miembros y en seguidores. Su perfil de Facebook ha pasado en un año de 800 a 5.000 “followers”.

Son 147 los integrantes de la gran marea naranja de solidaridad miñorana, 90 de ellos disponibles de forma inmediata ante cualquier alerta. En el último operativo de búsqueda de un vecino desaparecido en Gondomar fueron 30 los que se movilizaron en tan solo dos horas. A las tareas logísticas de siempre han añadido, por si fuera poco, las formativas y las informativas. Enseñan primeros auxilios en colegios y empresas y sus post sobre las restricciones son compartidos en toda España. Iago Álvarez Gómez, el presidente, se esfuerza en leerse cada línea del BOE o del DOG cuando cambian las medidas para realizar los correspondientes resúmenes. “La verdad es que dedico horas a trasladar la información y a contestar dudas de la gente. En cada entrada puede haber una media de 30 preguntas, pero el feedback es muy positivo. La gente lo agradece y eso anima a seguir informando”, comenta.

Un esfuerzo intelectual que añadía al físico durante los días duros de la cuarentena, igual que sus compañeros. De marzo a mayo de 2020, eran 40 voluntarios los que cada día estaban al pie del cañón, con jornadas interminables en las que incluso visitaban niños y mayores para felicitarles el cumpleaños. “Hubo servicios muy gratificantes, pero también hemos visto situaciones terribles de gente que necesitaba mucha ayuda”, recuerdan Iago y Adrián González, el vicepresidente de la agrupación.

Los dos son socorristas en verano. El resto del año su trabajo también está relacionado con las emergencias. Iago se prepara para ser policía local y Adrián oposita a bombero. Cumplen con el perfil de la mayoría en la agrupación. “Tenemos gente de 16 a 60 años pero la mayoría somos estudiantes jóvenes y tenemos alguna relación con la sanidad o la seguridad. Hay médicos, enfermeros, técnicos de ambulancias, de UCI, bomberos, etc.”

Todos pasan un curso obligatorio en la Academia Galega de Seguridade y, en el caso del grupo miñorano, un filtro interno, “para asegurarnos de que reúnen valores como el del compañerismo, el respeto, el trabajo en equipo y las ganas de formarse”. “Hay gente que viene porque sus padres los obligan o por las indemnizaciones del servicio de playas y, a la hora de la verdad, pueden no responder”, explican. Son cada vez más los que quieren pasar ese período de prueba. “La pandemia ha disparado las ganas de ayudar y si antes entraban unas 15 o 20 personas al año, ahora tenemos más de cuarenta esperando”, señalan.

No son solo las conciencias las que animan a integrarse en Protección Civil Val Miñor, sino también su prestigio, que hace que reciban solicitudes también de fuera de la comarca. “Además de voluntarios de Baiona, Nigrán y Gondomar, tenemos gente de Vigo, de Porriño, de Oia y de Gondomar”, comentan.

Todos son personas que dedican su tiempo libre a colaborar en lo que sea sin recibir nada a cambio. Tan solo se les abonan las dietas por el apoyo a los socorristas durante el verano. “No nos pagan con dinero, pero recibimos otras cosas, como el cariño de la gente. Te sientes útil porque estás cuidando de tus vecinos”, subrayan.

Si algo positivo han sacado de la pandemia es eso, la “visibilidad”. “Mucha gente nos veía como el que coloca las vallas en una carrera, pero ahora la sociedad se ha dado cuenta de que somos un servicio esencial y de que lo nuestro es vocacional, por eso estamos aquí”, reflexionan. Los primeros meses fueron agotadores: “La media de servicios en un año ronda los 60 o 65. En 2020 contabilizamos 1.200 en total. Pero de verdad que ha merecido la pena”.

Las cifras

1.200 servicios en 2020

  • La media anual era de 60/65 antes de la pandemia.

147 miembros

  • Y otros 40 aspirantes están en lista de espera .

5.000 seguidores

  • Han pasado de 800 a 5.000 en su perfil de Facebook en un año.

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