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ELCHE 1 - 0 CELTA

El Elche cercena la racha del Celta

El conjunto de Escribá desnuda las recurrentes carencias de un Celta falto de atención y predecible con la pelota

Kiko Casilla arrebata la pelota a Santi Mina en una de las escasas acciones ofensivas del Celta durante el partido disputado ayer contra el Elche en el Martinez Valero. // LOF

Al Celta le han cogido del tranquillo. El grupo de Coudet se ha vuelto previsible, ha perdido fluidez y mordiente y acaba pagando un desorbitado precio por sus inexplicables lagunas de atención. La racha que el club vigués perseguía se ha quedado en rachita, con una derrota frente al disciplinado Elche de Fran Escribá, que desnudó con un certero planteamiento y cierta dosis de atrevimiento las carencias que han venido acompañando al equipo vigués en este arranque de curso. Al conjunto ilicitano le bastó con entregarle la pelota, cerrarle el camino por el centro sin descomponerse y esperar pacientemente a que el Celta se pegase un tiro en el pie para llevarse un partido en el que cuadro vigués atacó mal y defendió peor.

No encuentra últimamente el Chacho herramientas con que sorprender al adversario. Ni rastro del equipo agresivo y versátil que parecía que iba el pasado curso a salirse del gráfico. Faltan ideas, desborde y finura para generar inquietud en tres cuartos de cancha y sobran problemas de atención el área propia. No hay regate, ni complicidad, ni desequilibrio en los duelos individuales. Solo por inercia, cuando el marcador está ya en contra, se mueve este Celta. Y a duras penas. La reacción (porque este equipo nunca ha perdido la actitud) llegó una vez más demasiado tarde.

Una preocupante sensación de déjà vu planea sobre esta derrota, como si el guión del partido estuviese escrito de antemano y los jugadores celestes se hubiesen resignado a repetirlo machaconamente. Urge un cambio de plan.

Denis, otra vez revulsivo

Al salcedense le volvió a tocar ayer jugar el papel de agitar desde el banquillo un partido que el Celta dominó improductivamente en un primer tiempo insufrible, con el equipo vigués magreando sin sentido la pelota y el rival al acecho para salir disparado a la contra.

Tapia, providencial, neutralizó un par de contragolpes antes de que el rival pudiese armar en remate y colaboró para desactivar en boca de gol un mano a mano entre Benedetto y Dituro finalmente anulado por fuera de juego del delantero argentino del Elche.

Por primera vez este curso, Coudet repetía once, pero poco o nado hubo del Celta en el área contraria. Apenas un disparo (al segundo anillo del estadio) de Nolito desde la media luna. Con el marcador igualado al descanso, el preparador celeste decidió no hacer ayer ningún cambio en el intermedio.

Un tiro en el pie

El partido se reanudó con ritmo. En dos primeros minutos del segundo tiempo, el Celta generó más sensación de peligro que en toda la primera parte. Murillo protagonizó, con un buen remate con el exterior, una de las dos únicas ocasiones más o menos claras que el Celta dispuso en todo el partido y a continuación se disparó en el pie. Con solo cuatro toques, el Elche obligó a Dituro a recoger la pelota del fondo de la red: Barragán prolongó de cabeza desde la línea divisoria del campo y Fidel aprovechó la falta de atención del colombiano para controlar la pelota con todo tiempo del mundo, internarse por el boquete y servir e bandeja el gol a Benedetto en la frontal del área chica. Tocaba de nuevo remar contra la corriente.

Cambios pautados

Coudet repite sus cambios como un mantra, sin lugar para la sorpresa. Entró primero, a la hora de juego, Denis por Beltrán, algo más tarde que en el último duelo contra el Granada, pero careció el Celta con el salcedense de la creatividad que necesitaba para traspasar líneas en un último tercio del campo. Tampoco sacó provecho el conjunto vigués de la doble lesión de los centrales franjiverdes (se lesionó primero Verdú y casi a continuación, su sustituto Diego González.) que obligaron a Escribá a recomponer su esquema y cambiar a defensa de cuatro. Entraron luego, de una tacada, Cervi y Galhardo, que no participaron gran cosa del juego, aunque el brasileño, saltando sobre el defensor, estrelló un remate de cabeza en el poste tras un remate mordido de Santi Mina que le llegó bombeado al segundo palo. Fue lo más cerca que el Celta estuvo del gol, salvo por el que luego le fue (bien) anulado a Aspas. Tampoco Solari y Okay, que entró en los minutos finales por lesión de Tapia, mejoraron las prestaciones ofensivas de los celestes.

El Elche estuvo más cerca del segundo que el Celta del primero. Los cambios también le funcionaron bien a Escribá, en ataque pues, además de Benedetto, Lucas Boyé y Pere Milla cortejaron el gol. Dituro impidió la sentencia.

Un gol (bien) anulado

No ha sido Munuera Montero un árbitro precisamente propicio en el pasado para el Celta, pero nada puede reprochársele ayer al arbitraje del jienense, que concedió el tanto en primera instancia y lo invalidó a instancias del VAR tras consultar la jugada y comprobar como la pelota toca en el brazo de Aspas.

Parte de guerra

A la dificultad de digerir una derrota ganada a pulso, se agregan las secuelas en forma de las lesiones (de distinta consideración) sufridas por Brais, Tapia, Murillo, Nolito y Araújo. No parecen de importancia y parón de selecciones favorecerá su recuperación. Quince días que invitan a la reflexión. El Celta necesita con urgencia un cambio.

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