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Baloncesto | Liga Femenina

Celia García, con mano firme

Ha pasado de 3/41 en triples con Zamora a un acierto del 63% con el Celta, prueba de su peso creciente

Celia intenta escaparse de una jugadora del Arxil en Copa Galicia.  | // R. GROBAS

Celia intenta escaparse de una jugadora del Arxil en Copa Galicia. | // R. GROBAS

“Cualquiera que sepa de baloncesto entiende que es anecdótico. Ese dato no será así toda la temporada”, anticipa Celia García. La escolta celeste ha concluido las dos primeras jornadas de Liga 2 con un 63,64% de acierto en tiros triples; el quinto mejor porcentaje del grupo A a la vez que el más significativo en cuanto a volumen de producción. Celia ha sido la tercera que más ha tirado y la que más ha anotado (7/11), por delante de Eva Cases (6/16) y María Delgado (4/16). Quizá un par de encuentros no establezcan un criterio. Pero sí retratan su estado y su intención. “Mejor eso que cero, desde luego. Es cierto que me encuentro con confianza”, señala la vallisoletana. Cristina Cantero celebra: “Está disfrutando y nosotros tenemos que disfrutar de ella”.

A Celia García Paunero la ha acompañado la pasión por el baloncesto desde la cuna, pero no siempre el gozo en una carrera ya extensa y variada a sus “25 añitos”, cuantifica y recién cumplidos. Es hija de Paco García, entrenador de larguísima trayectoria en ACB y LEB Oro, con Breogán y COB Ourense entre sus múltiples destinos. Celia asegura que el prestigio paterno jamás ha implicado una presión añadida. “Mi padre es entrenador profesional, pero es mi padre. En casa nunca he tenido sensación de hablar de baloncesto más de lo que tocase. Nunca hemos sido ese tipo de familia. Siempre hemos sabido diferenciar. Nunca me he sentido con esa presión. Cambiar lo de ‘Celia, hija de Paco García’ será complicado y más en Galicia. Pero no es algo que me genere presión”.

La joven, formada entre las canteras de tantas mudanzas familiares, acabó despuntando en el Universidad de Valladolid, con el lanzamiento exterior entre sus virtudes. Completó nueve partidos de la temporada 2012/2013 con un 52,9% en triples. Después saltó al baloncesto colegial estadounidense. En el Otero Junior College, en Denver, donde además estudió psicología, vivió un año duro, de transición, y explotó en el segundo: doble-doble de promedio, nominada a All-Regional Player... Fichada por la Incarnate Word University de San Antonio, de la máxima categoría universitaria, repitió ciclo: primer curso de aclimatación y segundo curso de gloria, con medias de 17.2 puntos y 12.3 rebotes, que incluye el récord de la institución con 24 rebotes en un partido, registro que tenía 26 años de vigencia. Y en esas mismas luces y sombras se movió en su regreso a España. La enroló el Quesos El Pastor zamorano,de Liga 1. Estuvo campaña y media, con protagonismo decreciente. Esa fluctuación se refleja con precisión en su tiro. En la temporada 2017-2018 anotó 1 triple de los 23 que intentó. En la 2018-2019 llevaba 2 de 18 cuando decidió aceptar la oferta del Celta Zorka.

“He vivido dos etapas en Estados Unidos, en dos sitios diferentes con dos mentalidades de juego diferentes. En Liga 1 tuve protagonismo durante meses y luego me quedé sin él. Siento que tengo cierto bagaje para dar un paso adelante”, concreta la pucelana, sintiéndose con justicia veterana: por la media de edad de la plantilla céltica y por su permanencia en un proyecto que ha experimentado una profunda renovación esta campaña.

A Celia, en resumen, se le exige que componga el núcleo duro de la escuadra junto a las extranjeras, Stamenkovic, Davydova y Julien, las tres recién llegadas. “Es verdad que la gente de fuera tiene un peso muy importante en el equipo, pero sí me veo capaz de echarle una mano a las jóvenes. Me siento con fuerzas para afrontar un reto personal”, valora. Lo demuestra con sus números crecientes: de 7 puntos por partido a su llegada a 8,2 el año pasado y ahora 16; de 6,8 a 5,4 y ahora 7,5 rebotes. Sin que le tiemble el pulso en momentos tensos, como cuando prácticamente dobló puntos y acierto en el play off de ascenso de 2019.

“A nivel mental es muy importante que ella se encuentre bien, que esté con confianza y con seguridad”, explica Cristina Cantero sobre la transformación de su jugadora. “Es lo que ha ido cogiendo desde que llegó a Vigo. Venía de Liga Femenina, con un protagonismo muy escaso y con la idea de mejorar y sentirse a gusto consigo misma. Está encontrando su camino. Por ahí viene su aportación al grupo”.

Aunque el lanzamiento exterior sea su gran amenaza a la vez que su termómetro, la entrenadora no se conforma con tenerla de francotiradora en el perímetro. “Ella se ha ganado que el equipo le dé muchas bolas por su capacidad para anotarlas. La clave es que puede hacer muchas más cosas. Ha mejorado en la toma de decisiones. Tiene recursos en el uno contra uno. Su confianza en el tiro hace que los equipos estén más pendientes de ella y eso nos abre el campo. Nos da soluciones para ella y para el grupo”. Añade entre sus elogios: “Tiene una virtud muy buena, que es el trabajo diario. Será lo que le permita seguir creciendo en ataque y defensa”.

“Lo sé de buena mano”, confirma Celia sobre tal demanda de versatilidad. “Son conversaciones que he tenido con Cristina. Quiere que dé un paso adelante en otras facetas del juego. Sé que puedo ayudar al equipo en defensa y reboteando. Pero además en ataque no debo quedarme esperando solo a que me llegue el tiro. Puedo generarme mis tiros, jugarme el uno contra uno para generar para mis compañeras… Cristina me invita a probar e ir haciendo otras cosas”.

A nivel colectivo, el arranque ya ha proporcionado vivencias caleidoscópicas al Celta Zorka Revalvi: dominio sobre el Rosalía y remontada ante el Arxil en Liga 2, a lo que sumar una derrota digna en semifinales de Copa Galicia ante el Ferrol, favorito del grupo A. Celia advierte, con todo, que no es un año propicio para proyecciones y pronósticos: “Lo que nos intentan transmitir desde el cuerpo técnico es que tenemos que trabajar duro en el día a día y disfrutar todo lo que podamos. No sabemos muy bien cuándo será el último partido, si tendremos que volver a estar en casa, si no nos permitirán entrenar y todo este tipo de situaciones. La idea es tener objetivos casi diarios y a partir de ahí intentar sacar todas las victorias posibles. Realmente no sabes qué puede pasar de aquí a un mes. Centrarnos en una posible fase sería una pérdida de tiempo”.

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