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El Celta perfila sus descartes para configurar su próxima plantilla

El club necesita realizar alguna venta importante para abordar nuevas contrataciones

David Juncà (derecha) y Pione Sisto (centro), durante un reciente entrenamiento en Balaídos.

David Juncà (derecha) y Pione Sisto (centro), durante un reciente entrenamiento en Balaídos. // R. Grobas

Concluida la temporada con la categoría intacta, el Celtaen un mercado estival especialmente complicado por la pandemia del Covid-19. Habrá menos dinero para gastar y menos movimiento de jugadores, lo que dificulta tanto las compras como las ventas, pues el club necesita realizar algún traspaso importante para abordar nuevas contrataciones.

Los jugadores ya atados para la temporada en ciernes, el peruano Renato Tapia y el extremo Álvaro Vadillo, cuyo fichaje no tardará en anunciarse, han llegado con la carta de libertad en la mano, por lo que no han costado un solo euro a las arcas del club.

Pero el Celta necesita también aligerar carga y dedicará las próximas semanas a acelerar la salida de los futbolistas que no entran en sus planes para el próximo curso. Tras llegar el pasado lunes a un acuerdo de desvinculación con el eslovaco Rober Mazan, el club vigués ha decidido poner de nuevo en el mercado a Emre Mor y Pione Sisto, pero no cuenta con obtener demasiado dinero por su venta, pues el valor de ambos atacantes se ha depreciado de forma considerable en las dos últimas temporadas por su bajo rendimiento y falta de profesionalidad.

El Celta tampoco cuenta con Jozabed, cedido al Girona sin apenas minutos, y queda por ver qué ocurre con David Costas, que disputará la fase de promoción a Primera División con el Almería. El equipo andaluz tiene la obligación de adquirir en propiedad al defensa si logra el ascenso y dispone también de una opción preferencial de compra en caso de que permanezca en Segunda División.Jugadores sin protagonismo

Se intentará, igualmente, buscar acomodo a futbolistas con escaso protagonismo el pasado curso, entre los que se cuentan David Juncá, que sería reemplazado por otro lateral izquierdo, o Juan Hernández, que apenas ha participado unos pocos minutos en algo más de media docena de encuentros. Ambos jugadores cuentan con varios años de contrato; hasta 2023 el catalán y el lorquino hasta 2022.

El caso de Gabriel Fernández es diferente. El Toro t y, pese a su escaso protagonismo el pasado curso, es una apuesta de futuro, por lo que la idea es cederlo la próxima campaña a un equipo en el que pueda disponer de minutos.

Los planes con los futbolistas prestados por otros equipos difieren. La gran prioridad del Celta es comprar a Jeison Murillo, un futbolista que no va a resultar barato y que presenta también la dificultad de contar con una elevada ficha. Para abordar su contratación y pelear por el fichaje de Rafinha Alcántara, el otro gran objetivo, será necesario vender a algún futbolista importante. El turco Okay Yokuslu, que cuenta con pretendientes de la Premier League, y el mexicano Néstor Araújo, a quien recientemente se ha relacionado con el Valencia, son en este aspecto los activos más importantes.

El Celta es proclive a abordar la compra de Filip Bradaric por debajo de la cantidad pactada en su opción de compra, aunque el fichaje del croata no es prioritario y va a depender de los ingresos que el club pueda lograr en este mercado.

No seguirán, en cambio, el próximo curso Fedor Smolov y Pape Cheikh. El ruso fue ya descartado hace tiempo por su inasumible ficha, imposible de abordar en una campaña de reducción salarial como la que se avecina, y regresará al Lokomotiv. Pape, mientras, volverá al Olympique Lyonais. El Celta ha decidido que no va a ejercer su opción para recomprar al canterano por 9 millones de euros, ni intentará renegociar su adquisición por un precio más bajo.

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