13 de marzo de 2019
13.03.2019

O Galo Fodorico lleva 30 años presidiendo el Entroido

El personaje más emblemático del carnaval poiense está de aniversario y lo celebra este sábado con una gran fiesta

13.03.2019 | 02:29
Uno de los primeros Fodorico de los años noventa. // Gustavo Santos

Lleva 30 años presidiendo una fiesta tan arraigada en Poio como es el Entroido y, a pesar de ello, todos los años sorprende a los vecinos. O Galo Fodorico llega a la treintena gracias al impulso de la asociación Ronsel de Sartal, que en los últimos años retomó el legado iniciado en 1989 por la señora Videlina y que acogió durante muchos años la asociación Todos Contra o Lume. En esta edición tan especial, se le hizo una fiesta de presentación en Campelo y está previsto que su entierro sea este sábado, donde un año más el fuego se llevará el gallo y con él, una nueva edición del Entroido.

Ya sea vestido de payaso, de médico, con ropa de gala, de la brigada antincendio, con palomas de la paz, de rockero o, como este año, de cocinero, O Galo Fodorico es uno de los mayores atractivos del Entroido poiense. Es el encargado de abrir el desfile de disfraces y de anunciar cada año el fin de las fiestas a medida a medida que se va convirtiendo en cenizas para volver, en la próxima edición del carnaval, tal cual como ave fénix, para impregnar todo Poio con el espíritu del Entroido.

En esta edición del carnaval, además, inauguró las fiestas con su presentación en Campelo. Y la ocasión no era para menos ya que este año O Galo Fodorico Agusto Bastante cumple 30 años. "Por eso decidimos caracterizarlo de Pepe Solla, como cocinero poiense con Estrella Michelín, que puede llevar su propia tarta por su cumpleaños". Así lo explicaba Elena Barral, vicepresidenta de la asociación Ronsel, que en los últimos años son los encargados de preparar y engalanar el gallo, un laborioso trabajo que de dos meses.

"Así como termina la Navidad, empezamos a trabajar para el Fodorico. Primero, decidimos de que va a ir, mejor dicho, discutimos cómo va a ir, y yo la que más", señala Elena riéndose por la pasión que enciende la elaboración del gallo. "Este año no discutimos tanto, hubo más consenso", aclara Rosana Barral, tesorera de Ronsel y uno de los brazos derechos de su hermana, Elena, que es la encargada de coser cada año la ropa que llevará Fodorico.

Desde la asociación Ronsel apuntan a que fue la señora Videlina, una vecina de Arís la que impulsó O Galo Fodorico en 1989, en homenaje a los juegos de la corrida do galo que se hizo tradicionalmente, y que desde entonces Todos Contra o Lume fueron los encargados de la fiesta hasta los últimos años en los que la asociación de Sartal tomaba el relevo. "Cogimos el legado del Fodorico porque Todos Contra o Lume pedía un relevo, estaba formado por gente mayor que nosotros y algunos de Ronsel son hijos de las personas que lo hacían antes, nos lo propusieron retomar a nosotros y así fue como acabamos metidos en este fregado", indica riéndose Elena.

Evolución del gallo

Desde entonces, la elaboración de O Galo Fodorico ha ido variando y evolucionando con el paso del tiempo. "Antiguamente no era de boa, se hacía con tiras de plástico, pero también lo hicieron un año con palomas de la paz, pero siempre se fue caracterizando y vistiendo de forma diferente", recuerda Elena, indicando que incluso un año fue cubierto con plumas de papel que hicieron los mayores del taller de memoria. "Lo que queremos es implicar a los vecinos con el gallo, de lo que se trata es de pasárselo bien", señala Elena que coincide con Rosana recordando el Fodorico payaso como el que más le gustó de todos. "También fue de político, cuando fue de Bárcenas, pero ya no queremos entrar en temas políticos, ahora lo caracterizamos de lo que nos sugiere", indica Rosana.

En "un día bueno" pueden ser hasta doce personas trabajando en el gallo. "Más no solemos ser, porque cuantos más, más nos gusta la fiesta y se avanza menos", reconoce Elena, al mismo tiempo que apunta el sacrificio que hacen ella misma y el resto de compañeros para engalanar al Fodorico. Comentan que para su elaboración, otros años hacían grandes patrones de papel para coserle la ropa. "Ahora con mi hermana y otro componente más, las cuelgo encima del gallo con una escalera y vamos cortado para luego coser, así nos es más fácil", comenta Elena que reconoce que nunca se dedicó a coser, pero que es "modistilla".

La elección de este año, no fue casual. "Pepe Solla representa a Poio por todo el mundo y queremos lleve también a Fodorico por todo el mundo, por eso le hicimos la chaqueta del Grupo Nove, pero no nos olvidamos de que en Poio tenemos a otro cocinero con Estrella Michelín, Pepe Vieira, más motivo para que el gallo vaya de cocinero", apunta la vicepresidenta de Ronsel.

"¿Que si no nos cansa O Galo Fodorico? No, no, cada vez lo cogemos con más fuerzas", indican las dos hermanas casi al unísono. Pues por, al menos, otros 30 años más llevando el espíritu del Entroido.

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