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La sequía, una amenaza para las comunidades de aguas vecinales

András se reunirá con la concesionaria del servicio de agua de la Mancomunidade para volver a conectar parte de sus viviendas a la red, como ya ocurrió en 2017

Depósito de agua de la parroquia de András, en Vilanova de Arousa. Noé Parga

Sin grandes precipitaciones y con la previsión de un verano poco húmedo a las puertas, la sequía es algo que preocupa a las pequeñas comunidades de aguas que existen desperdigadas por la comarca de O Salnés, ya que pueden acabar obligando a restricciones, o incluso, al corte de suministro a sus usuarios. La gran mayoría de estas comunidades se encuentran en el rural y acostumbran a estar integradas por medio centenar de viviendas.

Una de las más grandes que hay en la comarca es la que pusieron en marcha, en su día, los comuneros de András, una comunidad de aguas que suministra a 170 viviendas de la parroquia de Vilanova gracias a la gran capacidad que posee el depósito que poseen en la subida hacia el Monte Lobeira. En 2017, la comunidad vivió un momento crítico en el suministro, al tener que recurrir a la red de la Mancomunidade y restringir el uso de su agua a causa de la sequía. Esa posibilidad vuelve a otearse en el horizonte, reconoce su secretario, José Luis Tourís.

De hecho, en los próximos días está previsto que mantengan una reunión con la concesionaria del agua de la Mancomunidade, Espina y Delfín, para estudiar la posibilidad de recuperar el suministro a través de la red comarcal. Esa red garantizaría el servicio a un tercio de la parroquia y permitiría disponer de mayor cantidad de agua para el resto. No en vano, esos dos tercios de la parroquia tienen muy complicado recibir suministro desde la red comarcal al encontrarse por encima de la Estación de Tratamento de Auga Potable (ETAP) de Treviscoso, por lo que la presión impediría que llegase el necesario fluído.

“Es algo que vamos a plantear, porque creemos que, de no registrarse precipitaciones, vamos a tener un problema importante, por eso tenemos que tomar medidas desde ahora mismo”, explica Tourís. La primera de ellas será la de reclamar a todos los usuarios un uso responsable del agua en previsión de lo que se avecina ya que “hemos detectado ciertos consumos exagerados que, en perspectiva de lo que puede ocurrir, no pueden volver a repetirse”.

En estos momentos, el depósito que posee la comunidad de aguas se encuentra prácticamente lleno algo que, por el momento, transmite cierta tranquilidad, “pero debemos asumir que podemos tener un problema muy serio”.

Para la comunidad de aguas todavía está muy reciente lo ocurrido en el pasado, entre los meses de septiembre y diciembre de 2017. Después de meses sin lluvias, los acuíferos de Lobeira bajaron de forma drástica su caudal y la comunidad tuvo que aplicar restricciones y conectar a un tercio de sus integrantes a la red mancomunada después de que el ente acometiese las obras necesarias. Antes de acometerse esas obras, la propia Mancomunidade remitió varios camiones cisterna de 25.000 litros para mantener el depósito, de 500.000 litros de capacidad, en condiciones de facilitar el suministro de agua. La situación a la que se enfrenta András es algo extensible al resto de comunidades de aguas que existen en la comarca ya que los acuíferos y manantiales de los que se dispone en municipios como Meis o Cambados llevan meses sin recibir un aporte importante de agua a través de la lluvia.

El polvorín de las fincas privadas en Lobeira

Un segundo problema de la ausencia de precipitaciones es que el monte se puede convertir en un auténtico polvorín ante la gran cantidad de biomasa que acumula. La comunidad de montes de András lleva años manteniendo tres pozos de agua listos para que, en caso de que se origine un fuego, los servicios de extinción puedan reponer sin necesidad de desplazarse muchos kilómetros. No son los únicos medios que poseen para frenar el avance de las llamas. Desde hace años mantienen un plan de limpieza y mantenimiento de pistas forestales y cortafuegos, así como la plantación de frondosas para evitar que las llamas se extiendan. Sin embargo, la mayor parte de los terrenos comunales están rodeados de fincas privadas cuyo estado no es el más óptimo para evitar la propagación de las llamas, algo que preocupa a los comuneros. Para encontrar el último gran incendio que sufrieron en Lobeira hay que remontarse al año 2006, cuando las llamas arrasaron todo a su paso, llegando a amenazar viviendas en su camino imparable. Desde entonces se han registrado conatos y pequeños incendios que apenas han causado estragos, pero los comuneros de András tienen claro que “no queremos que el fuego acabe con todo el trabajo de conservación del monte que hacemos”.

El llenado de piscinas disparó los consumos en el mes de mayo en la comarca de O Salnés


Desde hace algunos años y agudizado por la pandemia, el mes de mayo se ha convertido en uno de los meses de mayor consumo de agua en la comarca de O Salnés. El hecho poco tiene que ver con la llegada masiva de turistas o de población flotante, como ocurre en los meses de julio y agosto, cuando la vecindad de O Salnés se multiplica por tres, sino con la proliferación y llenado de las piscinas. Así lo reconocía hace algunas semanas el gerente de la Mancomunidade, Ramón Guinarte, que llamaba a la población a evitar este tipo de consumos porque acostumbran a provocar problemas importantes en la red de sumnistro. Así lo constataron en diferentes puntos de Meis, Meaño y Cambados, donde las tuberías de la red se quedaron sin la presión suficiente para garantizar el suministro.

Ahora, la Mancomunidade pone la mirada en lo que puede ocurrir en los próximos meses. Aunque el caudal del Umia nunca ha dado señales de agotamiento, lo cierto es que desde el ente se aconseja un consumo responsable del líquido elemento para evitar problemas y posibles restricciones en el suministro. Además, la Mancomunidade sigue aguardando a que Augas de Galicia ejecute el proyecto de ampliación de la ETAP de Treviscoso con la construcción de un segundo depósito de cola.

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