El pimiento "tipo Padrón" de O Salnés ya alegra las mesas

La cooperativa Horsal confía en superar las 350 toneladas de producto servidas durante el pasado año

Andrés Meaño recolecta pimientos “tipo Padrón” en su invernadero, ayer. |   // IÑAKI ABELLA

Andrés Meaño recolecta pimientos “tipo Padrón” en su invernadero, ayer. | // IÑAKI ABELLA / Anxo Martínez

El mes de mayo es esperado por muchos porque les permite disfrutar de los primeros pimientos tipo Padrón gallegos de la temporada. La cooperativa agrícola Horsal ya envasó los primeros lotes a finales de abril, pero ahora, cada día que pasa, aumenta la producción. El lunes, por ejemplo, embolsaron 210 kilos de pimientos, pero anteayer martes ya fueron 419. La campaña arranca con buenas expectativas, y el presidente de Horsal, Alberto Amil, confía en que se superen las 354 toneladas del pasado año.

Entonces, la producción de los socios de Horsal se vio mermada por las condiciones meteorológicas, porque la primavera y el verano fueron de temperaturas suaves y relativamente lluviosos. Amil confía en que las condiciones meteorológicas de este año sean mejores y que, por lo tanto, se incremente la producción de esta hortaliza.

Las primeras bolsas de 400 gramos se venden a entre 4,50 y 5 euros

Así, el pimiento tipo Padrón que se cultiva en O Salnés ya se puede encontrar en las tiendas de alimentación. Por el momento, el precio es elevado (entre 4,50 y 5 euros la bolsa de 400 gramos), ligeramente inferior al de los pimientos que se envasan en Herbón en el marco de la denominación de origen, que suelen arrancar la campaña a seis euros la bolsa. Los precios, en todo caso, se irán moderando a lo largo de las próximas semanas, a medida que se incremente la producción. En los momentos álgidos de la campaña, hay días en que se preparan hasta 5.000 kilos de pimiento en la nave de Horsal.

Andrés Meaño muestra algunos de los pimientos recolectados en su invernadero

Andrés Meaño muestra algunos de los pimientos recolectados en su invernadero / INAKI ABELLA DIEGUEZ

“A partir de ahora, cada semana que pasa, la producción va aumentando un poco más hasta llegar al máximo entre finales de mayo y el mes de junio”, explica el gerente de la cooperativa agrícola, Fernando Veiga. Añade que la aceptación del pimiento gallego en los mercados está siendo buena y más en estos inicios de la campaña, en los que hay mucha demanda pero poco producto.

En lo que respecta a la situación sanitaria de los cultivos, Fernando Veiga afirma que es buena, y que solo se han producido las infecciones puntuales de todas las campañas.

Uno de los socios de Horsal que más pimiento planta es Andrés Meaño Cores, un vecino de Barrantes de 37 años que cuando se jubiló su madre dejó su trabajo de montador de invernaderos y tomó las riendas de la explotación agrícola de su progenitora. Ya lleva unos días recogiendo pimientos, y por el momento está contento. “Este año los planté un mes antes”, cuenta.

El pimiento de Almería o Marruecos es más barato, pero también mucho menos sabroso

Se arriesgó, porque si se planta demasiado pronto, los brotes serán más vulnerables ante las heladas del invierno, pero la apuesta le salió bien, y ahora dispone de producto en un momento en el que el mercado ansía comprarlo, y lo paga un poco mejor.

Andrés Meaño está convencido de que el pimiento que se planta en O Salnés es más sabroso que el que procede del Sur (Almería o Marruecos), y que eso le permite salir bien parado de la competición de precios que mantienen en los lineales de los supermercados y de las fruterías. “Hay mucha diferencia entre el pimiento de fuera y el nuestro, el sabor no tiene nada que ver”.

Alberto Amil también sostiene que las características organolépticas del pimiento “tipo Padrón” arousano son mejores que las del Sur, lo cual es una ventaja ante ciertos consumidores que anteponen la calidad y el hecho de que los productos sean de proximidad al precio. “El pimiento gallego tiene un valor añadido, su sabor, y el hecho de que algunos piquen. Los de Almería o Marruecos nunca pican, y eso nos permite diferenciarnos de ellos”. Eso sí, insiste en que, “tenemos que ser capaces de poner en valor lo nuestro”.

Otro aspecto en el que coinciden el presidente de Horsal y Andrés Meaño es en que los productores han visto como se disparan sus gastos, pero no los han repercutido en el precio de los productos, por lo que están viendo como se reduce la rentabilidad.

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