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Menos cacos, más alarmas

Stin, en Vilagarcía, ofrece cámaras de vigilancia además de soluciones en ciberseguridad.

Stin, en Vilagarcía, ofrece cámaras de vigilancia además de soluciones en ciberseguridad.

Se trate de robos con violencia en domicilios o en negocios, no hay duda de que la tendencia es negativa sobre su recuento en O Salnés. La serie histórica, partiendo desde 2013, encadena bajadas en todos los años estudiados excepto 2016 (viviendas) y 2018 (negocios).

De ese modo, luego de los 207 robos en domicilios de 2013, pasando por los 204 de 2016, en 2020 se han registrado nada más que 107. Lo mismo sucede con los comercios: tras los 170 de 2013 y los 196 de un 2018 desatado que duplica a 2017 y 2019, se llega a los casi anecdóticos 58 delitos de 2020, a la vista de los años anteriores.

Sería el año del confinamiento, pero la tendencia es clara desde hace tiempo. Para confirmarlo llega el mes de agosto de 2021, que acumula en lo que va de año 60 casos de asaltos a domicilios y 31 a negocios. La revelación llega cuando se pone la vista en el mismo periodo de 2020, de enero a agosto, que acumulaba 82 robos en viviendas y 35 en comercios. O lo que es lo mismo, cifras más bajas que en el apaciguado año del confinamiento.

La criminalidad baja en O Salnés mientras los negocios de alarmas siguen al alza.

La criminalidad baja en O Salnés mientras los negocios de alarmas siguen al alza. I.A.

Descenso tras descenso, no baja el número de contrataciones de alarmas en O Salnés. El gerente de la vilagarciana CCTVOX, Adolfo Rodríguez, afirma que su negocio no es que haya experimentado un repunte pasado el verano, al vaciarse numerosas segundas residencias de los turistas que ya tienen casa en alguno de los municipios de la comarca, pero si lleva años manteniéndose a un nivel aceptable.

Su empresa, que dota de alarmas y sistemas de seguridad a viviendas y negocios de O Salnés, goza de buena salud económica. “Vamos a dos o tres instalaciones por semana”, apunta Rodríguez, que ve en estas cifras la prueba de que “mucha gente se queda más tranquila con una alarma instalada en su casa ante lo que pueda pasar cuando no esté”.

Recoge el testigo Héctor Suárez, de la empresa vilanovesa Somosdomo, especializada en la aspiración y la limpieza pero que también instala alarmas. Asegura que “igual hay un poquito más de movimiento este septiembre, pero tampoco nada fuera de lo normal”.

Lleva más de diez años en el negocio, sabe que las alarmas se perfeccionaron mucho y que también se han popularizado y bajado su precio (actualmente pueden oscilar entre los 450 euros y los 2.000, dependiendo del local y la instalación).

“El boca a boca entre vecinos, así como los escarmientos tras un susto por robo o algo por el estilo son los motivos que más llevan a las instalaciones de las alarmas normalmente”, señala Suárez, de Somosdomo.

Violencia telemática

Sutilmente, sin apenas hacer ruido, se coloca como uno de los grandes problemas para la seguridad de los negocios el aumento de los delitos por internet. Suplantaciones de identidad, robos de datos, estafas, correos basura, softwares maliciosos...

“Creo sinceramente que hoy en día hay muchas más posibilidades que una empresa sea atacada a través de internet que entrando en su local a robar”

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“La carta es muy variada”, recuerda Santiago García, gerente de la empresa informática especializada en ciberseguridad Stin, ubicada en Vilagarcía. “Creo sinceramente que hoy en día hay muchas más posibilidades que una empresa sea atacada a través de internet que entrando en su local a robar”, afirma García, que tilda de “rara” la semana que no llegue a su tienda algún cliente pidiendo ayuda o reforzar su seguridad luego de haber sufrido alguno de estos fenómenos.

“Antes eran robots, máquinas, que hacían por sistema estafas chapuceras y que a pocos les colaban, pero hoy estamos viviendo un perfeccionamiento constante de las técnicas para delinquir a través de la red”.

Comenta Santiago García, cuando se le pregunta por los ataques más comunes, que están muy de moda “los robos de datos”.

Explica el caso con el ejemplo de un correo electrónico que le llega a un autónomo en nombre de uno de sus proveedores indicándole el nuevo número de cuenta al que le debe ingresar las compras futuras. “Son copias perfectas de algo que nos podría mandar un proveedor con el que hablamos a diario, pues antes de que ese correo aparezca en nuestro buzón una mafia que se dedica a estas estafas ha estado observando nuestras comunicaciones para calcarlas y luego estafarnos de una manera muy estúpida, pues somos nosotros mismos quienes les enviamos el dinero”.

Asegura el gerente de Stin que, aunque quizás no todos lleguen a buen puerto para el delincuente, “el 100% de las empresas ha sufrido algún un ataque del tipo que sea”.

Y si estas amenazas han sido repelidas ha sido porque esa empresa “disponía de un buen sistema de copias de seguridad”. Butroneros los seguirá habiendo, pero el tiempo pasa y los delitos se actualizan.

Maica Larriba en Vilagarcía. Noé Parga

La paradoja de la okupación: todos la mencionan, pocos la ven

Muchos de los particulares que contratan para sus casas una alarma en O Salnés hacen referencia a la okupación entre los motivos por los que optan por dar un paso más en la seguridad privada de sus domicilios. De hecho, “suele ser la primera de las causas que se mencionan”, por lo que dice Héctor Suárez, de la vilanovesa Somosdomo.

Si bien es cierto que según los datos del Ministerio de Interior los allanamientos de morada y las okupaciones han aumentado en los últimos meses, (entre los dos fenómenos, 6 casos en lo que va de año), esta subida es a todas luces mínima en comparación con las cifras de los robos.

En todo caso, tras un 2020 medio confinado con tan solo un allanamiento en la comarca y un 2019 con 4 casos entre ambos delitos, las cifras desde 2011 no suponen alarma alguna, pues tan solo se alcanzaron esos 4 delitos en 2017 y fue la de ese año una anomalía, ya que antes se rondaba el caso por año, cuando lo había. En comparación con otras comarcas pontevedresas, O Salnés lleva en los meses de 2021 tan solo dos casos más que O Condado (casi 70.000 habitantes menos) y tres menos que en Pontevedra (15.000 habitantes más).


Alarma social

Aseguró Maica Larriba, la subdelegada del Gobierno en la provincia, el 21 de abril de 2021en la junta local de seguridad extraordinaria que se celebró en Vilagarcía ese día que descedían todos los delitos en la ciudad menos las estafas por internet, que se encontraban un 200% por encima de sus número habituales. Y quiso ser muy clara apelando directamente a la okupación: “solo hemos detectado dos casos en este 2021 en toda la provincia”.

De ese modo, se puede llegar fácilmente a la conclusión de que “no existe como tal en la provincia ni tampoco en Vilagarcía” el famoso problema de la okupación. Son palabras de Maica Larriba, que dejan claro que los allanamientos dominan en las cifras compartidas ofrecidas por el Ministerio de Interior a FARO DE VIGO. La subdelegada, en aquel mes de abril, ha hecho referencia a que ese par de casos problemáticos se encuentran en Vigo.

Es importante conocer la diferencia entre allanamiento de morada y okupación. El primero, como su dice su nombre, implica que en el local allanado se more, se habite, mientras que la segunda se produce precisamente cuando no se vive en el inmueble de manera regular.

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