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Inolvidable Helena

Hola Helena. No te puedes hacer una idea del vacío que has dejado por aquí. Yo creo que hasta tú misma te habrás sorprendido de ver tantas muestras de cariño, aún así insuficientes para todo cuanto te mereces. Todo el baloncesto gallego, y arousano en particular, lamenta tanto lo sucedido.... ¿Y qué te voy a contar de tus verdaderos amigos? Aquellos que te llaman Mele…Ya están echando de menos tu sonrisa, tu generosidad y tu bondad.

Seguirás siendo muy grande allí donde estés. Las buenas personas como tú siempre se hacen notar, en las duras y en las más duras, y ahora es una de esas. Cuanta pena y cuanta rabia Helena. Fueron 44 años, muy pocos, poquísimos, de una vida muy intensa y muy difícil, pero tú siempre irradiabas tu grandeza como ser humano. Inasequible al desaliento, siempre estuviste cuando se te necesitó. Sabiendo ocupar tu lugar como nadie y con un liderazgo de mano firme y guante de seda.

Ver toda la tristeza y cariño que dejas sobrecoge y enternece al más insensible, pero con toda la dificultad que supone asimilar un trance así, quiero quedarme en que eres, por siempre, el paradigma de la mujer coraje, de la que nunca dio un paso atrás por muy complicado que fuese aquello que había que enfrentar. Ni aquellas americanas tan grandes que pasaban por el pabellón de Carril te amedrentaban cuando apenas habías cumplido la mayoría de edad. Y ejemplos como este, y mucho más duros, sirvieron para forjar una fortaleza y un carácter dignos de todo elogio.

Aún recuerdo aquellos años en los que te iniciaste en el baloncesto en el amado Liceo Marítimo. Eras muy buena jugadora, inteligente, siempre haciendo lo que tocaba hacer en cada momento y cometiendo muy pocos errores sobre la cancha. Me acuerdo como fuiste creciendo en el Cortegada… Aquellas fases de ascenso, aquellos partidos en Carril ante trasatlánticos del baloncesto europeo, aquella participación en Europa, la Copa de la Reina… Que no te quepa duda de que en las páginas más brillantes del baloncesto femenino nuestro siempre has estado presente. Ya fuese el rol que te tocase adoptar, siempre lo hiciste con un liderazgo innato y sé que, cuando tocaba, ahí estaba tu buen consejo y una palabra de aliento para dar aunque fueses tú las que más necesitase el apoyo. Y siempre con tu número ocho a la espalda defendiendo al Cortegada y representando a Vilagarcía por toda España. Que sepas que somos muchos los que nos sumamos a la propuesta de nuestro amigo Antonio Garrido para que ese número luzca cuanto antes muy alto en el pabellón de Fontecarmoa.

Incluso tuviste paso por el baloncesto compostelano en aquellos tus tiempos universitarios y allí, como no podía ser menos, también están añorándote mucho. Me acuerdo los martes cuando miraba en la prensa tus anotaciones en el Cluny porque recuerda siempre que fuiste una de las primeras embajadoras del baloncesto vilagarciano. Y es que el deporte de la pelota naranja era tu pasión.

Fuiste capaz de encauzar las exigencias que suponían tus estudios de Derecho, tu familia y la profesionalidad de un deporte al cual te entregaste en cuerpo y alma. Me acuerdo de verte tan pendiente de tu madre en todo momento, la cuidaste como a una hija en una muestra más de lo grandísima persona que siempre serás. Y todo ello sin fallar a un entrenamiento, a un partido o a cualquier lugar donde se te requiriese.

Ayudaste a hacer crecer un torneo de referencia como el Vilagarcía Basket Cup y luego diste el paso a los banquillos en tu Club Baloncesto Vilagarcía y ahí también dejaste tu impronta. El de una mujer de 100% en todo lo que hacía, con carácter y con ternura, con sapiencia y con pasión, pero por encima de todas las cosas con un enorme corazón.

Hasta decidiste un día dar el salto a la política local, una experiencia en la que también dejaste bien clara tu firmeza en tus ideas y una personalidad que no pasaba desapercibida. Creaste una bella familia con Ricardo al que mando un sincero abrazo. Primero llegó Lúa y luego Lois. Ellos saben que siempre estarás con ellos y tienen que saber que su madre fue, es y será querida siempre. Un legado que llega demasiado pronto tras un fatal desenlace aún más rápido.

Siempre nos quedará tu recuerdo y tus lecciones de vida. El estar siempre a la altura y muy por encima de las circunstancias, por adversas que pudieran haber sido. Es mucha la gente que te quiere y te querrá eternamente a ti y a los tuyos. Inolvidable Helena. Descansa en paz guerrera.

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