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Carreirón sobrevive a la presión del turismo

El parque resistió bastante bien un verano en el que volvió a recibir miles de visitantes para disfrutar de sus playas

Uno de los senderos abiertos en Carreirón este año. // Noé Parga

Uno de los senderos abiertos en Carreirón este año. // Noé Parga

Poco antes de que el puente que une A Illa con el continente abriese sus puertas, los comuneros del pequeño municipio arousano vieron claro que debían evitar, a toda costa, que los vehículos entrasen en el pequeño espacio natural que se conocía con el nombre de Carreirón. Ese paso, con la instalación de unas vallas para restringir el acceso resultó fundamental para que el parque se pueda conocer como es ahora, aunque no impide que, cada verano, miles de personas se acerquen a esa zona a disfrutar de sus playas. Ocurrió este verano, aunque los daños han sido mucho menores de lo que se esperaba.

Así lo reconoce la edil de Medio Ambiente, Gabrielle von Hundelshausen, aunque no ha resultado sencillo ya que no todos los turistas respetaban los recorridos marcados para evitar pisar los espacios dunares. De hecho, los vallados que protegen varias de las dunas tuvieron que ser reparados tras resultar dañados y ver como algunos visitantes ignoraban los carteles que señalizan el interior del parque. "Hemos tenido que estar muy encima, tanto nosotros como el Servizo de Conservación da Natureza de Medio Ambiente, reparando vallas y señalización para evitar que las dunas continuasen sufriendo el proceso de degradación que las venía afectando desde hace años", explicaba ayer. Ese esfuerzo, apunta von Hundelshausen, ha consistido en un trabajo continuo que ha ofrecido buenos resultados ya que "estamos comprobando que el espacio dunar en Carreirón se está recuperando de manera satisfactoria". Las reparaciones en las vallas de protección de las dunas, acometidas por el personal del Servizo de Conservación da Natureza, se remataron la pasada semana en la playa de A Lameira, una de las más visitadas por los bañistas en el parque de Carreirón.

La presión turística no es la única amenaza que se cierne sobre el hábitat de Carreirón. A ella se une la existencia de varias especies invasoras que han causado problemas a la hora de su eliminación, pero cuya presencia ha remitido de forma importante. Una de las que más problemas ha dado en los últimos tiempos ha sido la arctotheca o margarita africana, contra la que se han hecho varias campañas para conseguir su eliminación de manera manual. La arctotheca se ha extendido con mucha rapidez por toda A Illa de Arousa, pero en Carreirón, han conseguido frenar su avance.

El plumacho argentino es otra de las especies que ha causado problemas en el parque con su presencia. Llegada a Galicia a través de la AP-9, se ha extendido a una velocidad espectacular, colonizando, sobre todo, espacios en los que se han registrado movimientos de tierras. Carreirón no ha sido una excepción, aunque el empeño en su erradicación la ha dejado con una presencia meramente testimonial en el parque.

Quizás la especie contra la que más se ha luchado en Carreirón ha sido la conocida como uña de gato, una planta contra la que ya se articularon medidas hace más de quince años, y aunque su presencia en el parque está controlada, suele aparecer de vez en cuando en algunos espacios dunares, acabando con las especies autóctonas.

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