17 de mayo de 2017
17.05.2017

Juan Diego y Nathalie Poza se enfrentan a la muerte

Los actores protagonizan junto a Lola Dueñas la ópera prima de Lino Portela: "No sé decir adiós"

17.05.2017 | 02:00
Miki Esparbé, Lino Escalera, Nathalie Poza, Juan Diego y Pau Durà durante la presentación de ´No sé decir adiós´, ayer en Madrid.

Los actores Juan Diego, Nathalie Poza y Lola Dueñas protagonizan la ópera prima de Lino Portela, No sé decir adiós, una historia de dos hermanas que afrontan de manera muy diferente la muerte inminente de su padre a consecuencia de un cáncer y que se estrenará el próximo viernes 19 de mayo.

"Nadie está preparado para morir, ni la propia muerte lo está. Todo sería mucho más fácil sin el misterio de la muerte", ha explicado en el actor, quien reconoce que la película es "tan sencilla como la vida".

Miki Esparbé o Pau Durà son otros de los protagonistas de esta opera prima en la que Portela y su guionista Pablo Remón han puesto un aporte "personal", puesto que ambos perdieron a sus progenitores en una época cercana a la puesta en marcha del proyecto -Remón cuando todavía estaban con la escritura del guión--.

"Pasé por esa experiencia de manera reciente y quería sacarlo todo y contar cómo lo había vivido", ha reconocido Remón. En No sé decir adiós, la muerte "como tabú" se convierte en uno de los puntos de partida de sus realizadores, que ya tenían listo el proyecto en el año 2011 pero la crisis les obligó a aplazar su estreno.

"Es un tabú y sobre todo con un tipo de enfermedad como el cáncer, que es algo muy común y en cierta manera acaba tocando a todo el mundo", ha señalado Portela, quien también pone sobre la mesa otro de los problemas de la sociedad actual: el cuidado a los mayores.

"Al ser una cultura mediterránea, hay más conciencia del cuidado a los mayores, pero antes era algo que hacían sobre todo las hijas y ahora la mujer está inmersa en un mundo diferente al de hace 40 años, ya no es posible. La diferencia con la generación anterior es bastante notable", ha apuntado.

Dueñas y Poza se reparten el papel de hijas con vidas a kilómetros de distancia y con unos hábitos completamente distintos. Mientras el personaje de Dueñas afronta los problemas de frente y con aparente sencillez, Carla (Poza) tiene una vida de aparente éxito aislada de relaciones afectivas.

"Es importante aprender a morir viviendo, pero mi personaje es una mujer que vive muriendo. Realmente, es alguien que llega a ser socialmente admirado, no necesita a nadie, es fría, calculadora...puede ser atractiva, pero es peligroso vivir cerrado a los afectos: debajo de esa autosuficiencia hay una niña muerta de miedo", ha alertado.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine