Documental

´Náufragos´ reúne a los 16 supervivientes de la tragedia de los Andes

21.06.2008 | 16:38

"Olor a cementerio", recuerda el pastor chileno que encontró a dos de los 16 supervivientes. "Muy gráfico", dice Eduardo Strauch, uno de los pasajeros del avión que 72 días antes había caído en la Cordillera de los Andes, y que ahora da testimonio en el documental "Náufragos", que se estrena el próximo 27 de junio.

El realizador uruguayo Gonzalo Arijón, amigo de algunos de los pasajeros de aquel avión, es el responsable de que casi 36 años después del accidente, los 16 supervivientes se hayan reunido por primera vez para contar ante las cámaras lo que sucedió "realmente" a 4.000 metros de altura, ha reconocido Strauch a Efe.

Strauch destaca que "Naúfragos", cuyo subtítulo es "Vengo de un avión que cayó en las montañas", viene a restaurar "una imagen distorsionada" por el resto de tentativas que se han materializado en estas tres décadas.

El arquitecto uruguayo recuerda que con éste se han rodado ocho o diez documentales, a los que se suma la película "Viven", de Frank Marshall, basada en el libro publicado poco después del rescate por el escritor británico Piers Paul Read.

"La película no me gusta, está totalmente transformada y convertida en un producto de Hollywood", subraya, ya que "sólo se ven dos o tres superhombres y no el trabajo en equipo que realmente nos llevó a sobrevivir".

"Náufragos", que consiguió los premios del público y del jurado en el pasado Festival de Málaga, logra a través de los testimonios de todos los protagonistas, así como de imágenes de archivo y fragmentos recreados a modo de ficción, construir un "legado fidedigno" de cuánto vivieron los jóvenes jugadores de rugby de un club de Montevideo.

Acompañados de familiares y amigos volaban ilusionados hacia Santiago de Chile cuando una tormenta truncó su viaje. De ellos, 25 sobrevivieron al impacto, pero cuando pensaban que la situación "no podía ir a peor", llegó el alud que se cobró la vida de ocho pasajeros más.

Strauch recuerda emocionado este alud como "el momento más duro e intenso" que le reservó "el infierno de la cordillera", pues, tal y como relata en el documental, "ya me había entregado a la muerte y regresé de nuevo".

En sus manos, y en la de sus dos primos, estuvo también el reparto de la comida, es decir, la carne congelada de sus compañeros muertos. "Era morirse o vivir de esa manera", dice Strauch, quien confiesa que nunca sintió esta decisión como "una comunión" a pesar del símil hecho tras el rescate con el "cuerpo y la sangre de Jesús".

"No somos ni villanos ni héroes", destaca Strauch, quien recuerda con una sonrisa como tras su "resurrección" les pidieron ir por el mundo predicando como apóstoles. "De hecho, ahora lo estamos haciendo", bromea.

 
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