tribuna del lector

Éramos pocos

08.12.2015 | 02:28
Éramos pocos

Vigo es una pujante ciudad, con una incomparable ría cantada por Martín Códax y ensalzada por Jovellanos- Tiene un próspero puerto, líder europeo en pesca, punto de escala de los mayores cruceros del mundo y que supera con creces el movimiento de mercancías de los otros puertos gallegos e incluso casi llega a monopolizar el tráfico de contenedores de toda la comunidad autónoma. A ello hay que añadir un amplio y variado tejido industrial en el que sobresalen los sectores del automóvil y el de los astilleros, conformando un jugoso inventario del que justamente podemos sentirnos orgullosos.

Pero como todas las monedas tienen su reverso, no podemos dormirnos en los laureles, sacando pecho y mirándonos el ombligo; doble metáfora que, aunque se esgrime con frecuencia, es evidentemente incompatible. Y en este reverso de la moneda aparece triste y absurdamente una tradicional serie de fiascos gestados por zancadillas políticas empeñadas en priorizar el objetivo de defenestrar al rival sobre el más lógico de apuntalar el bien común

Proliferan los ejemplos y el objetivo de estas líneas -posiblemente ilusorio- es airear algunos de ellos, tratando de despertar conciencias y animar a sensatas reflexiones que pongan coto a la fabricación de bumeranes que acaban hiriéndonos a todos .

Empezaré señalando el manido Barrio del Cura, que tras años de incomprensibles y posiblemente politizados trámites burocráticos ve abortado el plan previsto por el exjugador celeste Karpin. Un proyecto que contaba con la garantía de haber sido diseñado por el prestigioso arquitecto Sr. Penela y cuya realización supondría urbanizar y dinamizar una céntrica y deprimida zona de la ciudad. Años de irresponsable paralización que conlleva un gran perjuicio para Vigo y seguramente una debacle económica para el promotor. Y aunque pudiera atisbarse una segunda intentona, mucho me temo que segundas partes sean peores que las primeras.

La emblemática Panificadora mantiene su problemática situación a lo largo de tantos años que ya ha habrá formado un callo de difícil extirpación y, en caso de que algún día llegue la solución, lamentablemente ya no la podrán contemplar los progenitores de la factoría. Otro borrón en pleno corazón de la ciudad, ubicado a escasos metros de la Casa Consistorial y sin que se ruboricen los ediles que a diario lo contemplan. También tiene trazas de encallarse el plan que habría de adosar la estación de autobuses a la nueva terminal ferroviaria. Su injustificada y no explicada quietud supone otro grave perjuicio para la zona y para todo Vigo, además de alimentar la zozobra de los propietarios de fincas presumiblemente expropiables, que siguen ignorando lo que les espera, mientras sus bienes permanecen inactivos y sometidos a un continuo deterioro

La Ciudad de la Justicia parece sometida a un baile de la yenka, un paso adelante y un paso atrás. Diríase que el Ayuntamiento no hace entrega de los solares para evitar que la Xunta se ponga la medalla de haber dotado a Vigo de un nuevo edificio judicial y que la Xunta no acaba de encontrar el camino para que el Ayuntamiento no pueda vanagloriarse de haber facilitado los terrenos. El tema tiene la suficiente importancia como para emplazar a los señores Feijóo y Caballero a un debate televisivo, donde expusieran en público sus razones y tratasen de llegar a un consenso que trajese las nuevas dependencias y evitara las actuales situaciones tercemundistas que provoca la falta se espacio

Hasta aquí pensaba llegar, pero éramos pocos y parió la abuela recibiendo un bofetón del Tribunal Supremo, al anular el PXOM vigués, singular reglamento cuyo proceso se inició hace quince años, fue aprobado por el gobierno bipartito de la Xunta en 2007, con el visto bueno del gobierno sucesor en 2008 y entró en vigor en 2009, tras desestimar el Tribunal Superior de Galicia el recurso de la asociación Alterrnativa Veciñal. Nueva pesada carga en el platillo negativo de nuestra balanza, cuyo tremendo perjuicio al paralizar iniciativas residenciales, industriales y comerciales exige una unitaria y urgente búsqueda de la salida del angustioso túnel.

Ojalá que a este granito de arena no se lo lleve el viento y que algún día contemplemos la erradicación del absurdo enfrentamiento, por motivos políticos, de las diversas administraciones, en una guerra sin vencedores y en la que todos perdemos.

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