Los barceloneses están hartos de guiris

Un sondeo municipal revela que los residentes en la ciudad ven el turismo como su principal problema, por encima incluso del paro

24.06.2017 | 01:55
Montse Pérez (a la derecha), su hija Thais Franco y su abogado, Alejandro Vidal, en el piso. // Efe

Los barceloneses sitúan por primera vez el turismo como el principal problema de la ciudad, por delante del paro y las condiciones de trabajo, según revela el barómetro semestral de Barcelona. El primer teniente de alcalde, Gerardo Pisarello, presentó ayer los resultados del estudio, en el que un 19% de los encuestados opina que el turismo es el peor problema de la urbe, mientras que un 12,4% cree que lo son el paro y las condiciones de trabajo.

Sin embargo, para el "número dos" del Ayuntamiento, el "concepto de turismofobia es injusto" y no cree "que la ciudadanía de Barcelona rechace el turismo, sino que se tiene que regular".

Alquileres turísticos

La publicación de los resultados del estudio demoscópico coinciden con la difusión del caso de la barcelonesa Montse Pérez, que se vio obligada a alquilar, a través de la plataforma Airbnb, su propio piso para poder recuperar su control.

Según explicó a Efe la hija de Montse Pérez, Thais Franco, el problema comenzó el 12 de mayo, cuando alquilaron a un ciudadano de 26 años con doble nacionalidad chilena y rusa el pequeño piso, un cuarto de casa, situado en el principal del número 129 de la calle del Mar de Barcelona, en el popular y ahora turístico barrio de la Barceloneta.

El contrato de alquiler fue de 950 euros mensuales y en sus cláusulas se hacía constar que el inquilino no podía realquilarlo ni hacer un uso turístico, después de asegurarse que el joven, que dijo que había sido trasladado de Londres a Barcelona para trabajar como asesor financiero, era solvente (mostró una nómina de 3.000 libras esterlinas al mes).

Una vez firmado el contrato, cuando la propietaria intentó contactar con el inquilino para hacer el cambio de nombre de los suministros ya no lo localizó, por lo que acudió a la vivienda. Los vecinos le comentaron que del piso entraba y salía gente con maletas y que estaba siendo usado como piso turístico.

Fue entonces cuando la familia descubrió que el piso que habían arrendado al chileno-ruso aparecía anunciado en la plataforma de viviendas turísticas Airbnb al precio de 200 euros la noche (6.000 euros al mes).

Montse Pérez y su hija Thais Franco descubrieron así lo que creen que es una mafia dedicada a alquilar pisos en Barcelona para después realquilarlos a turistas a través de la plataforma Airbnb, que no comprueba la titularidad de la vivienda, y obtener pingües beneficios.

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