13 de febrero de 2017
13.02.2017

Los otros Grammys gallegos

Carlos Núñez y David Russell consiguieron el premio en 1997 y 2005, respectivamente

13.02.2017 | 20:41
Núñez, con la Sinfónica de Galicia y The Chieftains, en el Obradoiro (2010). // J.L.

Cristina Pato brilla en el firmamento musical tras llevarse el Grammy al mejor disco World Music. La banda Silk Road Ensemble, de la que forma parte, ha sido galardonada por su participación en el álbum Sing Me Home del violoncelista Yo-Yo Ma. Ya en 2010 se alzó con el triunfo en la misma categoría gracias al álbum Songs of Joy and Peace.

Pero no es la primera vez que un gallego levanta un Grammy.  Carlos Núñez se hizo con uno en 1997, en la categoría de Best World Music por el álbum Santiago, junto a The Chieftains. La música celta acababa de dar un estruendoso golpe sobre los escenarios de medio mundo y fue para Núñez la consagración internacional de una carrera de largo recorrido. Aún le quedarían dos nuevas nominaciones a los Oscars de la música.

Fue tras publicar A irmandade das estrelas, su primer álbum en solitario. El disco vendió más de 100.000 ejemplares en España y en él colaboraban más de 50 músicos, entre ellos Ry Cooder, Luz Casal, Dulce Pontes y The Chieftains. Precisamente con estos últimos grabó por primera vez en 1989 para la banda sonora de La isla del tesoro, protagonizada por Charlton Heston y Oliver Reed. Junto a ellos ha actuado en el Carnegie Hall de Nueva York y en el Royal Albert Hall de Londres al lado de artistas como Bob Dylan, Joni Mitchel, The Who, Lou Reed, Spin Doctors, Eddie Vedder (de Pearl Jam), Bon Jovi, Alice Cooper o INXS.

David Russell

El guitarrista David Russell (escocés de nacimiento pero afincado en Nigrán desde hace 30 años), también fue reconocido con otro Grammy en 2005 por "Aire latino". Su apego a las Rías Baixas es tal que llegó a grabar una versión del himno del Celta que viralizó.

Concertista de guitarra de música clásica, está en realidad de gira gran parte del año, tal y como recogía FARO en un reportaje publicado el 1 de junio de 2014, cuando fue investido Doctor Honoris Causa por la Universidad de Tucson. El Grammy en la categoría de mejor solista instrumental en música clásica, sirvió a Russelll para afianzar aún más su carrera artística. Además de los dos meses en Estados Unidos, lo habitual es un continuo ir y venir por toda Europa, donde sus conciertos son siempre muy bien recibidos.

"Disfruto mucho de cada concierto; eso es algo que he conseguido con la edad. Por el momento me veo durante muchos años tocando, que es lo que me apasiona. La docencia me gusta pero no querría verme atado a una ciudad por tener un grupo de alumnos y tampoco es justo no darles toda la atención que precisan", relataba entonces al decano.

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