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Blog Susu in the sky - Susana Moll Sarasola

Susana Moll Sarasola

Soy cantautora y madre de dos hijos. Licenciada en filosofía por la UB, y profesora de Yoga.

Sobre este blog de Salud

En este espacio me gustaría tratar temas de diversa índole. Eso sí, relacionados fundamentalmente con la salud y el arte.


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  • 10
    Julio
    2017

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    Yo tampoco votaré

    Yo tampoco votaré

     

    Llevo tiempo sin hablar de este tema. Hablar de ello me ponía nerviosa porque me distanciaba de muchas personas a las que aprecio profundamente. Además, nunca fui una persona especialmente interesada en la política. Lo mío es la música, la literatura, el arte en todas sus formas. Disciplinas que lejos de separar tienden puentes entre los pueblos.

    Lo que ha sucedido en la Cataluña de los últimos años es, sin lugar a dudas, digno de estudio. Yo lo llamaría la catarsis del pueblo catalán en época de crisis. Justo cuando el estado estaba más debilitado que nunca ellos, los independentistas, iniciaron un pulso sin precedentes. La carrera hacia la independencia, el “ara és l´hora” (ahora es la hora). No tuvieron en cuenta los más de treinta años de convivencia en democracia, ni que la gran mayoría creemos en una España plural con distintos pueblos e idiomas, les pesó más el pasado no resuelto de nuestros abuelos, el terror; la guerra, y la dictadura.

    Me apena profundamente que nuestra constitución no creciera desde el perdón. Que nuestros gobernantes no pidieran disculpas por todos aquellos crímenes y, a fin de cuentas, no hayamos podido pasar página. Gran parte de la población sigue estancada aún en aquella España oscura. Ojalá los políticos se hubieran ocupado de todo ello, en vez de darlo por sentado y creer que la gente olvidaría. Si hubiera habido una verdadera renovación ahora no estaríamos poniendo en duda si Soraya Sáenz de Santamaría es o no franquista. Yo no creo que lo sea pero muchos catalanes y vascos así lo piensan. Sería un puntazo si ella o el mismo Rajoy transmitieran ese mensaje renovador del perdón, y se enfrentaran a la raíz del problema. El dolor de miles de españoles que aún sufren las secuelas de la guerra y la dictadura. Los independentistas perderían fuerza ipso facto.

    Cataluña está llena de gente, que como yo, vino de muchos otros lugares de España y no queremos renunciar a nuestro pasaporte, ni tener uno doble.

    La falta de diálogo fluido con el gobierno Rajoy, que no se tomó en serio las amenazas iniciales y creyó que este era un suflé que bajaría en cualquier momento, unido a las profundas heridas aún no cicatrizadas del pueblo catalán causadas por la dictadura de Franco, más el malestar por los múltiples recortes se han ido retroalimentando hasta consolidar un proceso independista imparable.

    Desde el principio muchísima gente se posicionó en contra, pero los que estaban a favor controlaban las instituciones; gobierno, parlamento hasta los medios de comunicación y la televisión, con lo cual a nosotros se nos puso la etiqueta de mayoría silenciosa y se nos condenó a una suerte de "ostracismo político". No éramos significativos dado que no sentíamos la pasión nacionalista en ninguna de sus formas, ni la española ni la catalana con lo cual no contábamos demasiado. Nuestro único interés era que no hubiera lío. Se dijo de nosotros que éramos conservadores, miedosos, aguafiestas, y que nos negábamos al cambio, “la resposta de la por” (la respuesta del miedo). Muchos ya nos negamos a votar el 9 de Noviembre y no participamos de las últimas diadas por ser claras performances independentistas con finalidad de captar la atención internacional.

    En los últimos años, la sociedad catalana ha quedado dividida. Hemos llevado el asunto con bastante discreción, tratando de no sacar el tema entre nosotros para que no hubiera discusiones ni incidentes. También ha ayudado que el proceso independentista ha pretendido ser un ejemplo de pacifismo para mostrar su lado más amable a nivel internacional, y por ello no ha habido violencia. Lo cual es de agradecer. Aunque en su afán por buscar aliados fuera de nuestras fronteras se hayan pasado cuatro pueblos y definido como seguidores de las enseñanzas de Gandhi, o del Dalai lama. Incluso se ha comparado al pueblo catalán con el pueblo tibetano. Yo que tuve el privilegio de casarme en Dharamsala y conozco las persecuciones del gobierno chino hacia los tibetanos; los asesinatos indiscriminados de monjas y monjes, la quema de monasterios, la tortura, el encarcelamiento de cientos de personas inocentes etc…no puedo evitar pensar que los que emiten dichas comparaciones son unos cantamañanas.

    Los seguidores del procés, Junts pel sí y compañía, se han identificado de forma calculada con todas estas causas para mostrar su mejor cara, y cual grupo de rock and roll ganar así más seguidores. Y probablemente hayan logrado mellar en los más vulnerables; en las generaciones más jóvenes, incluso en los inmigrantes que llegan y se ilusionan con un país perfecto y por puro desconocimiento pueden llegar a creerse semejantes mentiras.

    Dejemos que los profetas o líderes espirituales descansen en paz, seamos respetuosos con los crímenes y genocidios aún no resueltos de la humanidad, y recuperemos una cierta prudencia. Soltar cualquier cosa pone en evidencia evidencia la credibilidad del proceso. Y muestra lo mucho que hay de campaña y lo poco que tiene de esencial.

    En gran medida, la precursora del movimiento independentista ha sido la derecha catalana tan o más corrupta que la derecha española. La derecha nacionalista catalana pretende que el pueblo le siga hacia la independencia ciegamente  para así poder convertirse en los señores feudales de un estado más pequeño y manejable.

    La derecha y la izquierda catalana más radical se han unido con el mismo fin, separarse del estado. Sus modelos sociales son completamente contrarios pero por alcanzar la independencia son capaces de cualquier cosa. No sabemos siquiera quiénes gobernarán una Cataluña independiente, si lo hará la derecha, Esquerra ó la cup. Desde luego, es alentador tener tantísima información. Cada uno de estos partidos políticos querría una Cataluña diferente. ¿De verdad creen, una vez alcanzada la hipotética independencia, que serían capaces de llegar a ponerse de acuerdo en algo?

    Eso sí, nos dicen que la hacienda ya está lista, y que será un estado mucho más justo. Nos dicen que los niños comerán helado cada día, y que seguiremos en la comunidad económica europea, y que la relación con España será estupenda...que mantendremos dos pasaportes... pero de nuevo tantas bondades resultan, si más no, algo sospechosas. Pretenden ilusionarnos y que nos animemos a participar de su juego. Tal vez yo sea una miedosa y una aguafiestas pero desde luego lo que no soy es tonta, y me sorprende que la gente haya creído a pies juntillas que estas promesas serían posibles.

    El referéndum del 1 de Octubre es la cúspide del proceso, en el que, fundamentalmente, votarán los del sí. Y ya hablan de hacer una declaración unilateral de independencia a las pocas horas de ver los resultados. Se trata de un referéndum ilegal que no tiene validez de ningún tipo. Y por ello, tras meditarlo, muchos de nosotros no participaremos. Así que, obviamente, ganará el sí. Y no dudo que la declaración de independencia se lleve a cabo.  Otra cosa es que sea reconocida a nivel nacional e internacional. 

    Es muy importante que los del no nos unamos y no vayamos a votar. No votando dejamos clara cual es nuestra postura; no reconocemos este referéndum.

    Es cierto que hasta la fecha y ojalá esto no cambie, no ha habido violencia, que el proceso ha sido pacífico pero no por ello lo que está en juego es un asunto menor. Que Cataluña se independice de España es algo muy grave por las connotaciones emocionales, familiares y económicas que eso conllevaría pero sobretodo porque es ilegal. 

    Desde luego no pienso participar, ni caer en su juego. Hagan ustedes lo que consideren oportuno.

    Y ojalá, como mencioné antes, el gobierno solucionara la raíz del problema y pidiera disculpas por todos esos casos de crímenes no resueltos, y que negara al dictador las veces que fuera necesario, y mostrara apertura para dialogar y así salir del callejón sin salida en el que nos encontramos inmersos. 

    La solución, en mi humilde opinión, pasa por el perdón, y por el diálogo, pero por ambas partes.

     

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