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Nepal: Después del terremoto
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Blog Nepal: Después del terremoto - Manu López

Manu López

Manuel López lleva viajando sin cesar veinte años: travesías océanicas en velero, viajes en moto o a pie. Sobre todo he vivido en muchos sitios (Brasil, Venezuela, Etiopia, Uganda, Sudáfrica,…) y estudio cualquier idioma a mi alcance para entrar en las culturas que atravieso (Árabe, Lingala, Olugan...

Sobre este blog de Internacional

El gallego, de visita en una de las zonas más afectadas por el terremoto de Nepal, inicia una campaña para conseguir ayuda. Sirva este espacio para colaborar. Este blog reproduce textos enviados por él desde la zona así como algunos de su perfil de Facebook


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  • 01
    Mayo
    2015

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    Terremotos chinos

    Terremotos chinos

    Estupenda mañana. Hemos ido con el camión hasta Newar y hemos repartido comida. Además, todos tienen tiendas instaladas. En Pipoltar hemos hecho otro reparto. No hemos tenido ningún problema, al contrario, cada familia ha cogido su parte y sus caras nos han dado las gracias mostrando cierto alivio. No sé cuánto les durará.

    Me ha costado marcharme de Pipoltar y les he prometido que volvería para cenar y quedarme a dormir. Todavía quedan aldeas que visitar y muchas paradas en el camino. Es en Padeltolk dónde me bebo el último té de la mañana. Kalo chía, chini na rakni kirpayá. "Té negro sin azúcar, por favor", digo. No se ha caído ni una casa. Por curiosidad les pregunto cuándo se construyó el pueblo y entre aspavientos me explican que antes, mucho antes, mucho mucho antes de sus antepasados. Esa misma historia ya se la había escuchado a algún anciano en otro pueblo. Lo cierto es que las casas de piedra contruídas en el viejo Gorkha han soportado el terremoto, las modernas no.

    A pesar de la desgracia que nos rodea hay tiempo para la risa. El otro día, en Padeltolk, me preguntaron si en Europa también teníamos terremotos. En un principio les dije que no pero luego les expliqué que los que hay no son como los de aquí. "Son terremotos chinos", les dije. Extrañados me preguntaron qué significaba eso. "Sí, falsos, brrrr, brrr, y se acaban", les dije. Al rato se reían todos y ahora, cada vez que paso por delante de ellos me preguntan por el Bukampa China. Tenemos que reirnos con algo. 

    Anil -¡qué gran hombre!- se ha ido a descansar. Hemos quedado para organizar la próxima misión. Antes nos despedimos de Simon y sus amigos, que se han vuelto para Katmandú. Muy buena gente. Nos han prometido que si hace falta estarán aquí de vuelta. Además, me ha dado el contacto de Mountain Child, una organización que vienen desde la capital y que podrían estar a punto de llegar para organizar expediciones a zonas más lejanas, casi cerca del Tíbet. 

    Prakashi, otro gran hombre del que no os he hablado, generoso y volcado con su gente, acaba de recibir un camión con mercancías que se lo ha financiado él solo. Se van a repartir hoy en Gurum Tal, Nadesor y Mainipani. Estamos peinando esta zona. Bajaré ahora hasta Gorkha Bazar para acercarme a Western Union y después reunirme de nuevo con Anil para pasar a la acción siguiente, más pedidos, más aldeas...

    He enviado cinco mensajes al Cómite de Emergencia esta mañana y he acabado por hartarme de ellos. No hay forma de coordinarse con nadie. No quieren decir qué hacen ellos ni los demás. Sólo quieren dinero en efectivo. Es la única respuesta que recibo. Me arrepiento de haber enviado a los bomberos polacos hasta allí.

    Sigo preocupado por las aldeas a las que no podemos llegar. He hablado con la gente de Pipoltar para organizar una expedición pero todos están destrozados. Tal vez ahora, ya con comida, las fuerzas se recuperen y las heridas se vayan cerrando. 

    Por la noche sólo dos temblores y después, poco antes del amanecer, el de siempre. La réplica que nos ayuda a empezar el día sin demora.

     

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