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Nepal: Después del terremoto
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Blog Nepal: Después del terremoto - Manu López

Manu López

Manuel López lleva viajando sin cesar veinte años: travesías océanicas en velero, viajes en moto o a pie. Sobre todo he vivido en muchos sitios (Brasil, Venezuela, Etiopia, Uganda, Sudáfrica,…) y estudio cualquier idioma a mi alcance para entrar en las culturas que atravieso (Árabe, Lingala, Olugan...

Sobre este blog de Internacional

El gallego, de visita en una de las zonas más afectadas por el terremoto de Nepal, inicia una campaña para conseguir ayuda. Sirva este espacio para colaborar. Este blog reproduce textos enviados por él desde la zona así como algunos de su perfil de Facebook


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  • 29
    Abril
    2015

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    Shiva 'El Destructor'

    Shiva 'El Destructor'

    Cuentan los viejos de las aldeas que en estas mismas montañas vive Shiva, el Dios más temido de la miríada de Dioses Hindúes y Védicos. El Dios bailarín, que a cada paso, en su danza divina (tandav) sobre demonios y serpientes, destruye mundos y universos. Su consorte Annapurna, y su simpático y querido hijo Ganesh, el sabio Dios con cabeza de elefante, también están presentes, son dos míticas cordilleras del Himalaya.

    Shiva sacudió estos días las montañas más altas del mundo. De un bostezo sembró la muerte y el miedo, y tras de sí dejó el caos. Desde pueblos olvidados caminan ancianos, mujeres y niños en la miseria, buscando refugio cerca de la ayuda que no les encontró a ellos. Algunos pueblos de alta montaña han recibido más ayuda con los escasos helicópteros que se enviaron que muchos de los que se quedaron en tierra de nadie, a medio camino. Gorkha se ha convertido en los últimos días en la base de muchas multinacionales de la ayuda, que necesitan seguir alimentando su propia maquinaria con publicidad y fondos. La ayuda se reparte sólo en los lugares de fácil acceso, cerca de las pistas principales. Esta situación crea un temible efecto imán, que provoca una migración hacia la ciudad de Gorkha desde los pueblos alejados. Las consecuencias pueden ser desastrosas. Mientras ciertas cuentas corrientes continúan engordando y engordando.

    Otros pueblos ya habían sido tragados por la tierra antes del terremoto. Pueblos sin voz y ocultos en la sombra. El oscuro sistema de castas Nepalí, complejo e incompresible para cualquier foráneo, deja muchas lagunas en el mapa. En algunos casos las castas bajas conviven en aldeas con las otras castas. Son los Bika, los Sharki, los Kami o los Sunaar. En otros forman aldeas enteras. Aldeas borradas sin la ayuda de temblores ni bailes divinos. Los Dalit son intocables que apenas merecen vivir, culpables de malas vidas anteriores que nadie recuerda. Buscarlos es buscar fantasmas enterrados entre los vivos. No están presentes en los repartos, no son visibles, no existen. No les queda más que esperar otro golpe del bailarín divino para ver sí la muerte cambia su suerte.

    En Gorkha se demuestra que con tesón y coraje también se pueden cambiar las reglas del juego. El grupo que se formó alrededor de Suedip, integrado por varias organizaciones locales y jóvenes independientes, consiguió derribar un muro. Las voces se levantaron y el Gobierno Orwelliano tuvo que acceder a dejarles cooperar, al menos por el momento. Ahora tienen una representación independiente del gobierno en el DCC y la base de datos con las aldeas y sus necesidades es pública, aunque imprecisa. Un atrevido piloto de helicóptero se ha ofrecido a matutear mercancías y lanzarlas sobre aldeas inaccesibles. Y Anil promete poner en el mapa grupos de intocables descastados. Gestores esforzados de organizaciones humanitarias que ponen su experiencia previa en otros desastres se encuentran frustrados, maniatados por las normas y agendas de sus dirigentes, sentados en algún sofá lejano. Alguno se salta las normas y visita y atiende aldeas fuera de su perímetro y sin las autorizaciones debidas. No somos profesionales de la ayuda, dice, somos humanos.

    Y la vida sigue por dónde puede, entre las grietas que dejó Shiva. En Ghaku, después de dos días de camino, nos recibieron los Gurung. Pueblo de origen Mongol, fue la base del famoso ejército de guerreros Gorkha. Su hermosura y naturaleza alegre se mantiene en pie ante la catástrofe. Bailaron por la noche celebrando un día más. Temblará la tierra y vendrán más guerras pero ellos no son fáciles de vencer. No se doblan porque nunca dejan de luchar. Shiva vino en su danza de fuego con la muerte y el caos. Cuentan sin embargo los mismos viejos de la montaña que el eterno Yogi viene a destruir en cada baile la ilusión del ego, la permanencia y la forma; en cada paso genera una nueva oportunidad para el cambio, para la vida, un espacio dónde construir un nuevo mundo. Tal vez más justo, tal vez más valiente.

     

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