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Jonatan Molina

Jonatan Molina es psicólogo por la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH), licenciado con mención honorífica "Alumno 5 estrellas". Se especializó en psicología clínica infantil y actualmente combina su labor en la clínica con proyectos de investigación y formación a padres y centros educativos.

Sobre este blog de Salud

El blog de psicología de Jonatan Molina Torres


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  • 07
    Abril
    2016

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    Actuar como padre ante una situación de acoso escolar

    Actuar como padre ante una situación de acoso escolar

    “Agreden a una niña de 11 años en el colegio porque se hace la inteligente

    “Extirpan un testículo a un chico de 11 años tras ser agredido en la escuela

    “Se suicida tirándose por la ventana un niño acosado en el colegio”

    La presencia de noticias de este tipo en los medios de comunicación ha provocado que se haya creado en torno al acoso escolar o bullying un gran alarmismo en la comunidad educativa y en los padres. El acoso es una forma de agresión física o psicológica que se mantiene en el tiempo, es permanente y constante y donde se da además un desequilibrio de poder entre el acosador y el acosado. Cada vez son más los casos detectados pero todavía hay una enorme falta de información (en los padres), de formación (en el profesorado) y de protocolos de actuación (en los centros educativos). 

    El Gobierno de España, a raíz de esta ola de casos en nuestro país va a poner en marcha el Plan Estratégico de Convivencia Escolar. Este plan recoge distintas medidas que ayuden a mejorar la intervención en el acoso desde todos los agentes implicados. Algunas de las medidas que se recogen son, entre otras, la creación de un teléfono de ayuda al niño acosado, la publicación de guías para padres y un aumento de la formación a profesores. Medidas que sobre el papel tienen muy buena pinta pero que habrá que esperar a ver cuándo tienen un impacto real, más aun considerando la situación de desgobierno de nuestro país.

    MI HIJO ESTÁ SIENDO ACOSADO

    La identificación de que mi hijo está sufriendo acoso y la intervención temprana son esenciales no solo por las consecuencias presentes de esto sino por las secuelas que puede dejar en el niño. Muchos estudios encuentran que ser un niño acosado en la etapa escolar es factor de riesgo para desarrollar problemas en la adultez de abuso de sustancias, trastornos de ansiedad o depresión, además de aumentar la probabilidad de que sufran acoso en otras áreas de sus vidas (en el trabajo, con su pareja, etc.).

    No existe un perfil determinado de niño acosado, ya que pueden ser víctimas tanto niños que “no gustan” (aspecto físico, rendimiento académico, etc.) o los que gustan demasiado, en muchos casos por la envidia de los acosadores. Sin embargo, sí que podemos identificar comportamientos que nos pongan en alerta:

    1. Cambios de conducta: Existe evitación a la hora de ir al colegio, sobre todo los lunes, se percibe una reducción de su interacción social con el resto de niños, tiene un estado de ánimo más deprimido de lo normal o ha empeorado su rendimiento académico.
    2. Signos físicos: Suele perder material escolar o dinero, trae la ropa rota del colegio,…
    3. Síntomas psicosomáticos: Tiene frecuentemente mareos, dolor de cabeza o estómago, temblores, pérdida de apetito o problemas de sueño.

    Actuar como padre ante una situación de acoso escolar

    Si existen estas señales de alarma, se debe trasladar la información al centro para confirmar la existencia de una situación de acoso escolar. Miguel del Nogal, miembro de la Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar (AEPAE), en un chat mantenido con los lectores del Diario Información, ya apuntó el protocolo que debe seguir un padre a la hora de actuar ante el acoso, comenzando por hablar con el tutor y llegando, si no existe una respuesta adecuada de la comunidad educativa, a una denuncia a la Policía o a la Fiscalía de Menores.

    Además de esto, los padres deben mostrar con el niño una actitud de empatía y de escucha. Deben creer en todo momento el relato de su hijo y no quitarle importancia ni sugerir la violencia como respuesta. En caso de plantear un cambio de colegio para huir del acoso, deberán también valorar las consecuencias que esto puede tener: el niño puede percibir que el problema es suyo ya que es él el que debe cambiar de colegio, lo que puede mantener el acoso en el siguiente centro (el denominado “círculo de la victimización repetida”)

    MI HIJO ES UN ACOSADOR

    Existen muchos factores que influyen en que un niño desarrolle el rol de agresor en las situaciones de acoso. Gran parte de estos factores son ambientales, es decir, se pueden explicar por la historia de aprendizaje del niño. Los acosadores suelen ser niños que han estado muy sobreprotegidos en casa o bien todo lo contrario, que hayan experimentado una crianza falta de amor y cariño por parte de los padres. El haber sido testigo o haber sufrido violencia también predispone a desarrollar un perfil agresivo.

    Normalmente el niño agresor no actúa de manera muy diferente en casa y en la escuela: es muy raro aquel niño que no presenta ningún problema de conducta en casa y que luego en el colegio agrede a sus compañeros. En casa es frecuente que intimide o insulte a hermanos pequeños, que tenga rabietas frecuentes y que insulte y amenace con frecuencia, incluso a los adultos. Esta infografía recoge algunos de estos problemas:

    Actuar como padre ante una situación de acoso escolar

    Acudir a un psicólogo infantil en una medida que debe tomarse desde la familia para que se trabaje de manera individual con el niño mientras que en el centro educativo se trabaja de manera grupal con toda la clase. La corrección de los comportamientos disruptivos del niño, el asesoramiento a padres para aprender a establecer normas y límites y el entrenamiento en habilidades sociales y de gestión emocional ayudará a mejorar la situación del niño.

    CONCLUSIONES

    El acoso escolar es una realidad en los centros educativos no solo de España, sino de todo el mundo. Aquellos países que mejor respuesta están dando a este fenómeno son aquellos que aplican programas de prevención en las escuelas, educando en empatía y en valores para que así no se den las situaciones de agresión. Estos programas (como el famoso Método KiVa en Finlandia) incluyen a todas aquellas personas que intervienen de manera directa o indirecta en el acoso, y no solo al agresor y al agredido.

    El acoso escolar es un fenómeno que necesita una intervención a todos los niveles, desde la sociedad hasta la familia, pasando por los centros educativos y las administraciones públicas. Lo que es seguro es que si aportamos a nuestros hijos un modelo de conducta adecuado, basamos nuestras relaciones en el afecto y el cariño y les transmitimos valores positivos, tenemos medio camino hecho. No solo para conseguir que mi hijo no sea un agresor, sino para dotarle de herramientas que le permitan detener situaciones de acoso dentro de su clase.

     

    Jonatan Molina Torres

    Psicólogo clínico infantil          

    Twitter: @joniii91

    FacebookJonatan Molina - Psicólogo

     

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