Mucho ruido y pocas nueces

23.05.2013 | 09:12

Dice Florentino que con Mourinho el Real Madrid ha dado un salto cualitativo en lo deportivo y en la competitividad. Extraño balance para un entrenador que fue fichado para ganar títulos. Supongo que si se tratase de formar a jugadores jóvenes o un equipo con limitadas posibilidades económicas el bagaje sería aceptable. Pero no es el caso, Veamos unas cifras. Sumados los fichajes realizados durante su etapa, más los 20 millones anuales de retribución del cuerpo técnico incluyéndole a él, primas y el gasto de su fichaje, el coste económico de Mourinho en sus tres temporadas en el Real Madrid se acerca a los 250 millones de euros. Y eso claro teniendo en cuenta que la fortuna invertida ha servido para traer a jugadores que no han aportado demasiado como Coentrao, Abdebayor o Modric. En su devenir merengue pocos estamentos y personas se han salvado de su voracidad por controlar todas las esferas del club. Valdano es un buen ejemplo. Creo que Florentino ha visto que él podía ser el siguiente. Las contribuciones de Mourinho al fútbol español tienen que ver más con el control de lo que sucede fuera del campo que con aspectos estrictamente futbolísticos. Por primera vez hemos visto a un entrenador que toma la iniciativa en las ruedas de prensa y que utiliza los medios de comunicación para dar los titulares que considera mejores en cada momento. Algunas coas no volverán a ser como antes para nuestros entrenadores. Como bien nos ha recordado el de Setúbal, el partido empieza en la rueda de prensa previa. Hasta el gran Guardiola sucumbió a la teatralidad de Mourinho. Claro que en lo futbolístico la propuesta ha sido decepcionante. Ni rastro de los métodos vanguardistas que se nos habían vendido. Es cierto que ha competido contra posiblemente el mejor equipo de la historia. Pero en esa pelea ha traicionado demasiados principios que encierran el ADN del madridismo. Su renuncia a la posesión del balón, al juego combinativo y a la iniciativa en el juego son rasgos que nunca han sido perdonados por sus jugadores y la afición. Renunciar a competir de tú a tú con el eterno rival es algo que no es aceptable para el madridismo. En esa pugna comenzó el final del Mourinho. Se puede perder, pero no de cualquier manera. Como él mismo declaraba hace un par de años: "puedes tener principios de juego, pero la idiosincrasia del club y la propia Liga son fundamentales. Si intentas jugar contra estos principios, estás jugando contra ti mismo". Pues eso.

*Universidade de Vigo


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