Tres inventos que están protegidos jurídicamente, pero no por la razón que piensas
Rosa Hernández, CEO de Eurekate Ingeniería, explica tres ejemplos prácticos de innovación, reconocibles por todo el mundo
La CEO de Eurekate Ingeniería, Rosa Hernández, explica las peculiaridades de este invento. / Pexels
¿Qué tienen en común un microondas, una botella de vidrio de Coca-Cola y el chocolate Toblerone? Además de ser tres elementos que podríamos encontrar en cualquier cocina (especialmente en la de alguien con predilección por el dulce), se trata de tres inventos que están protegidos jurídicamente y que por lo tanto, no se pueden plagiar.
No todos los inventos se registran como patentes, pero eso no quiere decir que no cuenten con blindaje jurídico. Dentro del paraguas de la propiedad industrial encontramos varias figuras legales para proteger nuestras ideas: marcas, patentes, diseños industriales y modelos de utilidad.
Los tres ejemplos mencionados son una buena forma de entender cuándo y por qué se determina una u otra, como explica Rosa Hernández, CEO de Eurekate Ingeniería, empresa especializada en patentes y marcas con sede en Vigo.
«Es el diseño industrial más impresionante que hay en la historia»
Todos hemos pedido en un bar una Coca-Cola bien fría con limón y hielo, pero tal vez no todos hemos reparado en su embotellado. El típico frasco de vidrio de esta bebida es, en palabras de la CEO de Eurekate, «el diseño industrial más impresionante que hay en la historia».
Lo que está protegido en este caso no es el material o el líquido que contiene, sino la apariencia externa. Por eso es un caso de diseño industrial. «La botella de Coca-Cola fue diseñada para que, aunque solo vieras una parte, reconocieras que es de Coca-Cola. Incluso el tono del cristal», explica Rosa Hernández.
De hecho, la receta de este refresco nunca ha sido registrada oficialmente como patente; de haber sido así, al caducar la patente la compañía debería haber puesto a disposición pública la fórmula. El secretismo en torno a los ingredientes de la Coca-Cola pervive generación tras generación, pero su icónico envase de vidrio sí está blindado como diseño industrial para no perder su exclusividad y su esencia.
Un chocolate inconfundible
El caso del chocolate Toblerone también es un ejemplo claro de diseño industrial. La marca no registró la receta de su chocolatina, sino lo que realmente la ha hecho inconfundible: su aspecto exterior.
El icónico aspecto de las tabletas de Toblerone no se puede replicar. / Pexels
Tal y como cuenta la ingeniera industrial Rosa Hernández, cada onza representa el pico del Cervino, una gran montaña piramidal situada en los Alpes. «Si te das cuenta, el isotipo de Toblerone es también el pico del Cervino. Lo que querían era que el chocolate también fuera reconocido», remarca.
A día de hoy, podemos afirmar que la compañía lo ha conseguido. Cualquiera que vea una tableta de chocolate con esas formas triangulares sabe que solo puede ser marca Toblerone. «El aspecto externo se registró como diseño industrial, así que nadie puede hacer ese diseño en concreto».
¿Qué pasa con el microondas?
El microondas es un invento que difiere de los dos anteriores en cuanto a su registro legal: aquí no se protegió el aspecto externo de este electrodoméstico, para muchos imprescindible, sino que su funcionamiento se protegió mediante una patente.
«El diseño industrial registra únicamente la apariencia exterior del producto, mientras que el modelo de utilidad y la patente registran lo que es la utilidad en sí del producto, lo que hace», explica la CEO de Eurekate.
El funcionamiento del microondas fue una innovación revolucionaria. / FDV
Entre estas dos últimas figuras jurídicas, la diferencia es que el modelo de utilidad puede ser una mejora técnica de un producto ya existente o la combinación de otros inventos preexistentes. La patente, principalmente, protege los productos «nuevos al 100%», como es el caso de la tecnología del microondas. «El calentamiento por ondas se registró como patente porque es 100% de inventiva».
Para aquellos que se lo estén preguntando: la patente data de 1945 y pertenecía al científico estadounidense Percy LeBaron Spencer. El primer microondas, comercializado en 1947, pesaba más de 300 kilos. Actualmente, este electrodoméstico ha ido mejorando su diseño y lo podemos encontrar en casi todos los hogares.
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Para las personas que tienen ideas innovadoras y no saben por dónde empezar para transformarlas en un potencial económico real, la empresa Eurekate Ingeniería es su mejor aliada.
La compañía diseña estrategias adaptadas a cada proyecto, desde el estudio de patentabilidad, donde se analiza si la idea cumple los requisitos técnicos y legales, hasta el registro oficial, paso imprescindible para iniciar la comercialización con plena seguridad jurídica.
Para consultar a los expertos de Eurekate es posible concertar una cita online sin coste o agendar una cita presencial en una de sus oficinas.
Hasta este verano, la empresa estará presente en Salamanca, Madrid y Vigo, pero después mantendrá exclusivamente la sede de la ciudad olívica. Esta oficina se estrenó en agosto de 2025 y está ubicada en el número 19 de la calle Oporto, en pleno centro.