Llegar antes que los demás, la visión gallega detrás de Ecoforest
La historia de Ecoforest es también la de una forma de hacer empresa con un estilo propio de observar, arriesgar, innovar y tratar de llegar siempre unos años antes que el resto del mercado
José Carlos Alonso, fundador de Ecoforest. / ECOFOREST
Hay empresarios que encuentran una oportunidad cuando el mercado comienza a crecer. Otros, se empeñan en construir el mercado cuando todavía apenas existe. Y buena parte de la historia de Ecoforest pertenece a esta segunda categoría.
Detrás de la compañía gallega hay una sucesión de decisiones que, vistas desde el presente, pueden parecer evidentes, pero no lo eran cuando se tomaron. Apostar por el pellet cuando en Europa era un combustible prácticamente desconocido o decidir después que no bastaba con distribuir estufas y que había que fabricarlas. También apostar por adaptar una tecnología llegada de Norteamérica a la forma de calentar los hogares europeos. Y, años más tarde, entrar en el mundo de las bombas de calor cuando conceptos hoy habituales como aerotermia o geotermia apenas formaban parte de la conversación del consumidor.
Ese empeño por llegar antes ayuda a entender el ADN de Ecoforest, impulsado por la personalidad empresarial de José Carlos Alonso, fundador de Ecoforest, que alcanza los 90 años viendo cómo aquella inquietud por detectar oportunidades se ha convertido en la cultura de una compañía industrial. Ese interés que hizo que, en los años 70, Alonso fuera capaz de recorrer en moto los más de mil kilómetros que separan Vigo de Barcelona para asistir a una feria multisectorial. Una anécdota que ayuda a entender su manera de emprender, su curiosidad, su esfuerzo y su necesidad casi permanente de salir a buscar lo nuevo.
Detectar oportunidades
José Carlos Alonso descubrió el pellet en una feria de muestras y se llevó un saco como curiosidad. Pasaron años hasta que un emigrante residente en Canadá entró en Vapormatra- la empresa de distribución de equipos de calefacción que sería el embrión de Ecoforest-, preguntando por unas estufas que estaban funcionando con éxito en su país. El Sr. Alonso recordó inmediatamente aquel saco. Lo que para otros podía seguir siendo una curiosidad se convirtió para él en una pregunta: ¿puede haber aquí un negocio?
José Carlos Alonso, fundador de Ecoforest, en una fotografía de su juventud. / ECOFOREST
Comenzó a buscar fabricantes en Canadá y a introducir las estufas de pellets en Europa, pero pronto dio un paso más, ya que si el producto tenía potencial, ¿por qué limitarse a distribuirlo?
La compañía comenzó a fabricar y adaptar aquella tecnología a las necesidades de los hogares europeos. Así nació la hidroestufa de pellets, capaz de integrarse en sistemas de calefacción por agua. La innovación no consistía únicamente en introducir algo nuevo, sino en entender su potencial, mejorarlo y convertirlo en una tecnología propia.
La bomba de calor
Años después volvió a ocurrir. En 2012, Ecoforest entró en el sector de las bombas de calor con el lanzamiento de su primer equipo de geotermia. Hoy, cuando la electrificación de la climatización, la eficiencia energética o la geotermia forman parte del futuro de los edificios, puede parecer una evolución lógica; entonces no lo era. La tecnología existía, pero el mercado estaba muy lejos del actual.
Ecoforest decidió explorar nuevas posibilidades tecnológicas, desde la tecnología Inverter hasta equipos capaces de producir simultáneamente frío y calor. De nuevo, había que invertir antes de saber hasta dónde podía llegar el mercado. Probablemente esa sea una de las claves para entender la evolución de Ecoforest: no esperar a que una tecnología se convierta en tendencia para trabajar con ella.
Innovación constante
José Carlos Alonso se ha caracterizado por un afán constante por ser el primero, detectar oportunidades y abrir mercado. Una filosofía que dentro de Ecoforest se resume en intentar estar siempre «dos o tres años por delante», en innovar y estar en constante desarrollo.
Ser pionero, sin embargo, tiene un coste. Significa invertir cuando la demanda todavía es pequeña, explicar productos que el consumidor no conoce, desarrollar tecnología sin saber cuál será su recorrido y competir con compañías con una capacidad financiera muy superior.
Ecoforest ha tratado de compensar esa diferencia con innovación, especialización, rapidez y un equipo técnico capaz de transformar las ideas en soluciones reales. Lo que comenzó como la intuición de un emprendedor se ha convertido así en una forma de trabajar.
Además, han demostrado que desde Galicia se pueden construir compañías con vocación internacional lejos de los grandes centros industriales. Empresas nacidas aquí, que observan permanentemente qué sucede fuera, detectan oportunidades y después desarrollan su propia manera de competir.
De la intuición a la industria
Pellet - Apostar por lo desconocido
Ecoforest comienza a trabajar con un combustible prácticamente desconocido entonces en Europa y termina desarrollando tecnología propia.
Fabricación - Dar un paso más
De distribuir equipos a diseñarlos y fabricarlos en Nigrán, adaptándolos a las necesidades del mercado europeo.
2012 - Anticiparse con geotermia
La compañía entra en un sector todavía incipiente y apuesta por desarrollar nuevas soluciones y prestaciones.
Innovación - Ir por delante
Tecnología Inverter, aerotermia, geotermia, refrigerantes naturales y nuevas generaciones de bombas de calor continúan ampliando esa apuesta tecnológica.
Actualidad - Tecnología desde Galicia
Una compañía industrial con equipo propio, fabricación en Nigrán y vocación internacional que mantiene la innovación como uno de sus principales motores.