El otoño, el momento de reparar los daños que el verano deja en la piel
La menor exposición solar de estos meses permite abordar la deshidratación, las manchas y otros signos del fotoenvejecimiento con tratamientos adaptados a las necesidades de cada piel
Tratamiento de Medicina Estética. / Quirónsalud
El bronceado desaparece, pero algunas de las consecuencias del verano pueden permanecer durante más tiempo. Tras meses de sol, altas temperaturas, baños en piscinas y agua salada, es frecuente notar la piel más apagada, tirante o con una textura menos uniforme. También pueden hacerse más evidentes manchas que antes pasaban desapercibidas.
Con la llegada del otoño comienza una etapa especialmente indicada para valorar su estado y actuar sobre los efectos que ha podido dejar la exposición acumulada durante los meses anteriores. «El otoño es un buen momento para valorar el estado de la piel después de los meses de mayor exposición y establecer los cuidados que necesita cada persona», explica la doctora Vanessa Cernadas, especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora del Hospital Quirónsalud Miguel Domínguez.
Vanessa Cernadas. / MIGUEL OTERO
Tratamientos para recuperar la piel tras el verano
Las necesidades no son las mismas en todos los casos. Mientras algunas pieles requieren principalmente recuperar hidratación y luminosidad, en otras el objetivo pasa por mejorar la textura, unificar el tono o actuar sobre las manchas y otros signos del fotodaño.
Entre las opciones disponibles en el Hospital Quirónsalud Miguel Domínguez se encuentra la mesoterapia, indicada para aportar vitaminas y sustancias polirrevitalizantes que ayudan a mejorar la hidratación y el aspecto de la piel. Los peelings médicos, por su parte, favorecen la renovación cutánea y permiten trabajar sobre la textura y determinadas alteraciones pigmentarias, mientras que la luz pulsada intensa (IPL) puede utilizarse para abordar manchas y mejorar la uniformidad del tono.
Para actuar sobre varias de estas necesidades de forma conjunta, el hospital ofrece también el protocolo Glow Skin. El tratamiento combina en una misma sesión luz pulsada intensa (IPL), mesoterapia con productos polirrevitalizantes y vitaminas y una mascarilla hidratante. De este modo, se trabajan diferentes aspectos de la piel con el objetivo de mejorar la hidratación, recuperar luminosidad y conseguir un tono más uniforme y revitalizado.
Las manchas requieren un diagnóstico previo
Precisamente las alteraciones de la pigmentación son una de las consultas que pueden cobrar mayor protagonismo después del verano. Con la reducción de la exposición solar, el otoño ofrece unas condiciones favorables para comenzar a abordarlas.
«Octubre es un mes ideal para iniciar tratamientos despigmentantes, pero antes de tratar una mancha es importante diagnosticarla, porque no todas las lesiones pigmentadas son iguales ni deben tratarse de la misma manera», advierte la doctora Cernadas.
Vanessa Cernadas en consulta. / MIGUEL OTERO
La valoración médica permite conocer el origen de la pigmentación y decidir qué procedimiento puede resultar más adecuado en cada caso. El tipo de piel, las características de la lesión o la existencia de un bronceado reciente son algunos de los factores que deben tenerse en cuenta antes de comenzar.
El cuidado también continúa en casa
Los tratamientos médicos deben acompañarse de una rutina adecuada. Después del verano, uno de los primeros objetivos es reforzar la barrera cutánea y recuperar la hidratación perdida. Para ello pueden emplearse fórmulas con ingredientes como ácido hialurónico, glicerina o ceramidas.
De manera progresiva, y siempre teniendo en cuenta las características y la tolerancia de cada piel, también pueden incorporarse activos como la vitamina C o los retinoides. Y aunque la intensidad del sol disminuya, la fotoprotección diaria continúa siendo imprescindible.
¿Por qué aprovechar el otoño?
La menor exposición solar característica de los próximos meses facilita la realización de determinados procedimientos. Algunos peelings, láseres y tratamientos dirigidos a la pigmentación pueden aumentar temporalmente la sensibilidad de la piel al sol o exigir evitar exposiciones intensas antes y después de realizarlos.
Esto no significa, sin embargo, que la llegada del otoño permita recurrir a ellos de manera indiscriminada. «Deben individualizarse y acompañarse siempre de una fotoprotección rigurosa», recuerda la especialista.
Además, comenzar a cuidar la piel ahora permite plantear los tratamientos de forma progresiva durante los próximos meses y llegar al invierno con los resultados más asentados. Como resume la doctora Cernadas: «Si para Navidad queremos tener una piel luminosa, hidratada y sin manchas, debemos iniciar el tratamiento en otoño».