El tesoro natural mejor escondido de Galicia: una ruta por un bosque autóctono de 600 hectáreas en el corazón del Camino de Santiago Primitivo
Este municipio lucense es todo un paríso para los amantes del senderismo y la naturaleza

Se trata de uno de los bosques mejor conservados de Galicia, cerca de un tramo del Camino Primitivo. / Deputación de Lugo | Turismo de Galicia
Oculto en un rincón entre la Terra Chá y las montañas de las Sierras Orientales, en lugar lleno de valles, fragas y agua; encontramos el municipio de Baleira (Lugo). En esta localidad caracterizada por un paisaje espectacular y casi místico, marcada por el paso del Camino de Santiago Primitivo y las rutas de senderismo que nacen a su paso, encontramos uno de los secretos mejor guardados de Galicia.
Los bosques y los ríos de la comunidad crean recorridos únicos en los que podemos disfrutar de la biodiversidad y la calma propias de estos espacios naturales. Aunque el turismo se concentra en la costa, cada vez son más los que se aventuran en el interior para descubrir el rico patrimonio de la zona. Para éstos, la provincia de Lugo ofrece una ruta con la que disfrutar de uno de los paisajes más bonitos de la región.
Recorriendo las parroquias de A Braña, Martín y Cubilledo; la Ruta da Marronda nos descubre las mejores vistas de la fraga homónima y la impresionante belleza del río Eo. ¿Qué tiene de especial esta ruta? Es sencillo saberlo si hablamos de la Fraga da Marronda, un auténtico bosque autóctono gallego y una de las reservas de hayas más importantes del sur occidental de Europa en un increíble estado de conservación que se extiende a lo largo de más 600 hectáreas. Una ruta homologada por la Federación Galega de Montañismo y un bosque incluido en la Red Natura 2000: la receta del éxito para el senderismo.
Ruta por un auténtico bosque encantado gallego
Entre valles, montañas y cascadas; A Marronda guarda muchas cosas. Por un lado, una de las mayores poblaciones de hayas de Europa, lo que suma belleza a los ya de por sí bellos tesoros paisajísticos de la zona. Por otra parte, los ríos Eo y Neira tienen su origen en esta zona y allá donde nacen se han creado áreas de recreo en las que poder descansar después de un día de caminar sin parar como son la de O Pozo da Ferreira, Cortevella o Barbeito Novo.
La ruta PR-G 145 ofrece distintas alternativas para recorrer las 611 hectáreas de este bosque entre las aldeas de A Braña, Fórneas, Mendreiras, O Real y Martín. Una de estas opciones parte precisamente del área de A Cortevella, un conjunto etnográfico en el que encontramos un hórreo, un molino, cortines –cercados de piedra donde se colocaban las colmenas–, puentes, mesas y el mirador con la estatua de San Francisco de Asís.
Aquí, el Eo dibuja meandros sobre la roca y nos deja caprichos fluviales como la peña de A Volta. La ruta nos permite partir desde este punto si optamos por recorrer la Serra de Marronda. Durante 22 kilómetros disfrutaremos de la riqueza natural y etnográfica de la zona, con especial mención a las fervenzas de Acea da Serra y O Pozo da Ferreira.
Más de ciento setenta especies de árboles y arbustos conviven en A Marronda. Aunque son protagonistas las hayas, también encontramos espectaculares ejemplares de castaños, robles, avellanos, acebos, salgueiros y muchos otros. Entre los representantes de la variedad faunística figuran el jabalí, el corzo, raposo, la jineta, la ardilla, el azor, el gavilán... Este impresionante bosque es un tesoro paisajístico que además regala estampas cambiantes según las estaciones. Del verde intenso de la primavera y el verano se pasa al ocre y el dorado del otoño.

Pozo da Ferreira. / Turismo de Galicia
Baleira, un rincón con mucho que ofrecer
Por todo el término de Baleira se suceden también las muestras de vestigios pertenecientes a la cultura castrexa, como los castros de Antiguallas, Vilar dos Agros o Quintá. El arte sacro tiene algunos de sus mejores exponentes en la iglesia de San Miguel da Braña, del siglo XI, o la de San Pedro de Esperela, entre otras, además de la Cubilledo, erguida en honor al apóstol Santiago. Otras están igualmente consagradas al santo como la de A Fontaneira, en Córneas o en Martín.
Más allá de lo que se puede ver, también debemos hablar de lo que se puede comer en Baleira. El municipio cuenta con abundantes productos de carne de ternera y cerdo, destacando entre ellos los embutidos como el butelo; típico de la zona. Pero estas no son las únicas opciones. El lugar cuenta con una importante tradición de pesca de río, por lo que dependiendo de la temporada podremos disfrutar de algunas de las capturas más codiciadas de la comunidad.
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