Siete rutas de altura para un puente de mayo de vértigo en Galicia
Naturaleza, aire puro y vértigo. Son tres de los reclamos que reúnen los puentes colgantes. En Galicia existen varias de estas estructuras que se balancean al paso de los visitantes. Hay al menos una en cada provincia gallega
Aunque Galicia ofrece hasta siete puentes colgantes, aquellas personas que busquen emociones más intensas, existe una alternativa a mayor altura en el país vecino. Cerca, en Arouca, Portugal, se encuentra uno de los puentes colgantes peatonales más largos del mundo. Pero no hace falta salir de la comunidad gallega, ni siquiera de la provincia, para caminar sobre una de estas pasarelas oscilantes. Repartidas por la comunidad, permiten disfrutar de un recorrido en plena naturaleza, siempre acompañado de un paisaje llamativo.
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Ya sea con tablas de madera o con una rejilla metálica bajo los pies, cruzar uno de estos puentes colgantes deja una sensación difícil de olvidar. Especialmente para quienes no sufren vértigo ni se ven afectados por el movimiento de la estructura al avanzar.
En muchos casos, además, el puente pone el broche a una ruta de senderismo por alguno de los bosques más atractivos de Galicia. Cruzarlos no tiene coste. En Portugal, en cambio, se paga por atravesar el 516 Arouca.
1. Xirimbao
Puente colgante do Xirimbao / Turismo Rías Baixas
El puente colgante del Xirimbao une las provincias de Pontevedra y A Coruña sobre el río Ulla. En una orilla se encuentra Couso, en A Estrada; en la otra, Pontevea, en Teo.
Es uno de los puentes colgantes más largos y elevados de Galicia, con una longitud de 80 metros. También se conoce de forma popular como pasarela Mariola.
La estructura, metálica, fue construida en 1964 —la Xunta la reformó hace varios años— para enlazar los cotos de pesca de Ximonde y Xirimbao en tiempos de abundancia de salmón. Fue ideada por José Darque.
Además del paseo de vértigo sobre el Ulla, los visitantes pueden disfrutar de un recorrido tranquilo por el área recreativa de O Xirimbao.
2. Soutomaior
Vista del puente colgante de Soutomaior / Antonio Pinacho
Levantado en madera, este puente se sitúa a seis metros sobre el nivel habitual del río. Se encuentra en la desembocadura del Oitavén con el Verdugo y salva la profunda Poza das Bestas. La zona, en mitad de la naturaleza, es perfecta para realizar una ruta de senderismo.
Durante el verano, además, es posible bañarse en la playa fluvial situada a los pies de la pasarela.
La estructura fue rehabilitada el año pasado. Se sustituyó el piso con la colocación de nuevas tablas de madera. También se incrementó su seguridad con nuevos anclajes y redes en la barandilla y se mejoraron las escaleras.
3. Calvelo
Con 30 metros de largo y a 18 metros sobre el río Lérez, es uno de los puentes colgantes más impactantes de Galicia.
Comunica las orillas de Calvelo y A Retorta. Su plataforma es de madera y se sostiene mediante gruesos cables de acero.
Está, además, en un entorno natural privilegiado, donde los senderistas pueden disfrutar del valle del Lérez.
En la zona hay un aparcamiento que marca el último punto al que se puede llegar en coche. Desde allí, pasarelas y escaleras de madera conducen hasta el puente colgante y la playa.
Al igual que el de Soutomaior, en 2025 también fue reformado por la Xunta de Galicia.
4. Tambre
Esta pasarela metálica se sitúa junto al río Tambre, a pocos kilómetros del casco urbano de Noia.
En el entorno se puede realizar también la ruta de senderismo Ponte Nafonso-Tambre, donde se oculta una de las catedrales menos conocidas de Galicia, obra de Antonio Palacios.
Vista del entorno del punte colgante del Tambre / Alberto Blanco
El puente está ubicado junto a la central hidroeléctrica do Tambre y de un embalse situado unos ocho kilómetros río arriba. Las vistas son espectaculares.
5. Leiro
Puente colgante de Leiro / Xeodestino Riberio Carballiño
Este puente colgante se encuentra en el municipio ourensano de Leiro, muy próximo al balneario de Berán.
Cruza el río Avia y forma parte de una ruta de senderismo que enlaza Pazos de Arenteiro con Ribadavia.
A través de este recorrido también se puede llegar al Monasterio de San Clodio, del siglo XIII, y a los viñedos de la zona. En las cercanías hay, además, una playa fluvial.
6. Outero de Rei
Puente colgane de Outero de Rei (Lugo) / Turgalicia
Sobre el río Miño, en el municipio lucense de Outeiro de Rei, se encuentra la pequeña isla Ínsua de Seivane. Para acceder a ella hay que cruzar el puente colgante.
Una vez allí, es posible recorrer el sendero que rodea la isla o disfrutar del área recreativa situada en ella.
Turismo de Galicia destaca que el paseo discurre por una senda que rodea toda la ínsula, por lo que no tiene pérdida, caminando siempre por la ribera del río bajo un denso bosque autóctono de robles, fresnos, sauces y acebos.
Mapa de la Ínsua de Seivane.
Es un espacio natural protegido de alto valor ecológico y medioambiental, que forma parte de la zona núcleo de Reserva de la Biosfera Terras do Miño y de la Zona Especial de Conservación (ZEC) Parga-Ladra-Támoga.
7. Puente de Acevedo
Puente colgante de Acevedo, en Oia (Pontevedra) / Concello de Oia
El puente colgante de Acevedo, en Oia (Pontevedra) se restauró en 2022. Está sostenido por cables de acero y se accede a él a través de una pasarela de madera.
Desde su plataforma verás las aguas cristalinas del río Tamuxe, cuyo curso fluvial esconde también una increíble piscina natural.
El río Tamuxe recorre el municipio de Oia de norte a sur, y a la altura de Acevedo se encuentra el puente colgante. Presume de 8 metros de altura a lo largo de sus 15 metros de longitud. En su entorno existen lugares de gran belleza natural como las Pozas de Loureza.