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La isla de Galicia ideal para visitar esta primavera: una estampa idílica con dos faros rodeados de púrpura

Este espacio es todo un santuario para las aves de la zona y un lugar de referencia para el surf

Esta pequeña isla de una hectárea escasa se llena de color cada primavera.

Esta pequeña isla de una hectárea escasa se llena de color cada primavera. / F.I.P.

La costa gallega está llena de sorpresas, desde acantilados imposibles que se pueden recorrer a vista de pájaro hasta playas de arena blanca en las que relajarse y disfrutar del buen sol y el mar. Y es que buena parte de quienes viven en Galicia lo hacen respirando viento salado y con el mar como un impresionante telón de fondo.

En el extremo oriental de este sorprendente litoral, haciendo frontera con Asturias, encontramos uno de los enclaves naturales más ricos y diversos de Galicia. Hablamos de Ribadeo (Lugo), un paraíso para aves y surfistas que guarda uno de los miradores más especiales de toda la comunidad autónoma.

A unos dos kilómetros del centro de la localidad, metida en el mar y conectada por un puente, encontramos una isla que se viste de púrpura cada año para recibir la primavera: Illa Pancha. Este lugar no solo es uno de los lugares más icónicos de la zona, también es uno de los espacios naturales más protegidos de Galicia.

Ruta hasta un paraíso natural vestido de púrpura

Con una hectárea escasa de tamaño, pocos podrían adivinar durante la mayor parte del año que este islote escarpado es una de las localizaciones más importantes de la zona del Río Eo, Oscos e Terras de Burón; declarada como Reserva de la Biosfera por la UNESCO.

Sin embargo, al llegar la primavera las laderas de Illa Pancha se llenan de flores púrpuras que dejan adivinar la vida que bulle en su entorno. Y es que esta isla es todo un santuario para las aves y una localización privilegiada para la observación de distintas especies por parte de los ornitólogos. Desde aquí podremos disfrutar de la actividad del cormorán moñudo, la gaviota patiamarilla o la reidora, el charrán patinegro o el alcatraz atlántico.

Conectada a Ribadeo por un puente desde los años 80, la mejor forma de conocer esta isla es a través de la Ruta de los Miradores de Ribadeo. Se trata de un recorrido de tres kilómetros en el que seguiremos la costa desde la Carretera del Faro, pasando por rincones vinculados a la historia local como los restos del antiguo cargadero de mineral o el Fuerte de San Damián, del siglo XVII.

La ruta nos permitirá disfrutar de tres kilómetros de impresionante costa.

La ruta nos permitirá disfrutar de tres kilómetros de impresionante costa. / Turismo de Galicia

Hoy en día el acceso a la isla está restringido a los huéspedes del hotel Faro Isla Pancha, que como su nombre indica se alojan en uno de los dos faros que coronan el atolón. Esta circunstancia no lo resta atractivo a la visita, ya que desde el otro lado del puente podrás ver la floración de la uña de gato o Carpobrotus edulis, la especie que tiñe todo de púrpura y que, aunque embellezca la escena, no deja de ser una especie invasora que se puede ver en otros puntos del recorrido.

Estas flores que recuerdan a las margaritas renacen durante la primavera y colman acantilados y superficies rocosas sin dificultad. Su presencia en estos lugares son una muestra de su resistencia, ya que florecen en lugares en los que no sobrevivirían otras especies. Ahora bien, esto es un problema. La presencia de esta planta supone una amenaza para otras, así como para los hábitats de la fauna autóctona.

Dos faros en un solo islote

Más allá de las flores, Illa Pancha destaca por la vista de sus dos faros sobre el mar. El más antiguo de los dos se remonta a 1859, año de su inauguración, su planta cuadrada y color blanco y azul lo convierten en una escena marinera de postal. Iluminó el camino de los barcos durante más de un siglo, hasta que en 1983 se levantó el nuevo faro de planta cilíndrica.

Además de adornar el paisaje, el faro original funciona como hotel desde el año 2017. El edificio conserva muchos de los elementos originales del faro y se considera todo un hito en la reconversión de este tipo de infraestructuras, así como uno de los alojamientos más icónicos de A Mariña.

Por si fuera poco, esta isla también es un lugar de referencia para los amantes del surf. Cada año se celebra el Illa Pancha Callenge, un evento de referencia para los surferos más experimentados que quieren surfear una ola conocida como «panchorro». La particularidad de esta ola radica en que solo se produce en la cara exterior de la isla, cuando el mar rompe contra las rocas los días de temporal. Surfearla exige el control de una técnica conocida como el tow-in, en el que el deportista se deja remolcar por un vehículo hasta el interior de la ola.

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