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Un bosque de 90.000 hectáreas para escapar del calor en Galicia

Entre ríos y miradores espectaculares, podrás descubrir un monasterio abandonado mientras disfrutas del clima fresco

Este bosque se ha convertido en un refugio climático perfecto para el verano.

Este bosque se ha convertido en un refugio climático perfecto para el verano. / Turismo de Galicia

Ahora que el calor vuelve a asolar la Península y muchos prefieren alejarse de las playas llenas de turistas, Galicia ofrece un plan para huir del calor y disfrutar de uno de sus rincones más ricos y ocultos: un bosque atlántico de 90.000 hectáreas lleno de rutas y secretos por descubrir.

Las Fragas do Eume son un pulmón verde dentro de Galicia, así como uno de los bosques de este tipo mejor conservados de Europa. En los meses de más calor, sus árboles y el río Eume forman un refugio climático para esconderse del Sol.

Quienes se aventuren a entrar a las Fragas descubrirán un lugar sin tiempo en el que poder disfrutar de la biodiversidad y la calma mientras aprenden su historia.

Paraíso para los senderistas

Entre robles y helechos, los senderistas podrán escoger cualquiera de las ocho sendas delimitadas para descubrir el bosque. Ya sea a pie o en bici, cada visitante podrá escoger desde rutas sencillas como el Camiño dos Encomendeiros (5,5 km), hasta senderos más complejos como el Camiño de Fortadión (15 km).

La flora y la fauna del lugar se dejan ver a las orillas del camino, sorprendiendo a los intrusos con anfibios, insectos y flores que nos harán reconectar con la naturaleza y deshacernos del ritmo de la ciudad.

Este monasterio del siglo XII ha sido restaurado y está abierto al público.

Este monasterio del siglo XII ha sido restaurado y está abierto al público. / pontedeumeturismo.es

Uno de los puntos culminantes de varias de las rutas es el Monasterio de San Xoán de Caaveiro, un complejo del siglo XII levantado para el uso de monjes anacoretas. Hoy en día, el espacio restaurado está abierto al público, que podrá pasear por su interior e imaginar cómo vivían aquellos religiosos en el silencio y la paz del bosque.

Otro de los puntos fuertes de las Fragas do Eume son sus miradores. Destacan el de A Carbueira y el de Pena do Teixo, lugares desde los que disfrutar de una vista increíble del río, el bosque y su pacífica comunión.

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