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Ni Castro Baroña ni Monte do Facho: este espectacular castro gallego está al borde un acantilado sobre el mar

Estos restos arqueológicos son los únicos visitables de la costa cantábrica gallega

Este castro mira al Cantábrico colgado desde un acantilado.

Este castro mira al Cantábrico colgado desde un acantilado. / A Mariña Lucense

Galicia es una tierra que no solo destaca por sus playas y su espacio natural. La comunidad cuenta con enclaves con una gran relevancia histórica y patrimonial, algunos que se remontan incluso a la Edad de Hierro, como los castros.

Entre los castros más conocidos de la comunidad, destacan los yacimientos de lugares como Baroña, en Porto do Son, o Monte do Facho, en Cangas. Sin embargo, aunque más conocidos, estos no son los únicos que cuentan con vistas espectaculares.

Entre los castros que miran al mar, existe uno muy particular que se sitúa en la península de Punta do Castro, en la parroquia de Fazouro, dentro del municipio de Foz.

Un castro único en la zona

Este yacimiento es el de Castro de Fazouro, uno de los castros costeros más excavados de toda la costa cantábrica gallega y el único visitable.

Ubicado cerca de una de los arenales más conocidos de la zona, la playa de Arealonga, este conjunto de forma pentagonal y 700 metros cuadrados de superficie ofrece una de las vistas más especiales de A Mariña.

Aunque bastante amplio, los investigadores consideran que su superficie pudo ser mayor, pero habría desaparecido por la erosión del mar. En la actualidad, se sigue apreciando parte de sus murallas, el foso excavado en la roca y parte de las viviendas que lo formaban; todas de planta rectangular excepto una, con forma ovalada.

La forma particular de estas construcciones indica que podrían pertenecer a un período próximo a la romanización, cuando se empezaba a abandonar las reconocibles formas circulares.

Hallazgos con vistas privilegiadas

Entre las particularidades que se han encontrado en el Castro de Fazouro, destacan los nueve peldaños adosados a la pared exterior de una de las viviendas más próximas al mar; lo que indicaría la existencia de una segunda planta. A este descubrimiento, se le suman una fíbula, restos cerámicos y una moneda romana de Antoniano.

Estos hallazgos encontrados durante las excavaciones arqueológicas permiten datar, como señala la web de A Mariña Lucense, «una ocupación entre los siglos I a.C y III d.C». Un pedazo de historia de estas tierras que permanece colgado sobre el mar, creando una estampa para el recuerdo.

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