Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La aldea recóndita de Portugal de una sola calle: rodeada por desfiladeros que esconden bosques preciosos y una playa con Bandera Azul

Este lugar sobrevive gracias a un proyecto comunal y cuenta con numerosos atractivos como una ermita del siglo XV

Esta aldea rodeada de bosque y montañas conserva su arquitectura tradicional intacta.

Esta aldea rodeada de bosque y montañas conserva su arquitectura tradicional intacta. / aldeiasdoxisto.com

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Portugal, tan cercano y valorado como destino vacacional para miles de gallegos y españoles de otros puntos de la península, es mucho más que Oporto y Lisboa. El país vecino cuenta con kilómetros de costa y montañas en los que el visitante curioso encontrará paisajes de ensueño, joyas gastronómicas y pueblos cargados de encanto e historia.

Como ocurre en Galicia, algunos pueblos destacan por su arquitectura, otros por su entorno y en ocasiones, como sucede en este caso, destacan por combinar estos elementos y sumar algún otro que los convierte en únicos. En este caso, la particularidad está en su trazado urbano, o más bien en su ausencia.

Y es que las 20 casas y un restaurante que forman Casal de São Simão están todas en una única calle. Extendido a lo largo de una loma y rodeado de sierras y pendientes insalvables, este «caserío» ubicado en el Distrito de Leiria, entre las sierras da Lousã y Sicó, está a poco menos de tres horas de Galicia.

Un proyecto vecinal para conservar la arquitectura tradicional

La Ermida de São Simão del siglo XV que encontramos en su única calle nos habla de que por el pavimento de esta calle ha pasado una gran parte de la historia de Portugal, sufriendo en sus propias casas el éxodo rural que dejó Casal de São Simão en un estado ruinoso.

Cuando ya no quedaba nadie, António Quinta decidió volver, rehabilitar una casa y convertirla en un refugio. Y no lo hizo solo. António logró convencer a sus amigos para que tomasen el mismo camino y terminar creando la Asociación Refúgios de Pedra, cuya misión es preservar la aldea, su cultura y su entorno. El trabajo de este grupo, junto al de la Red de Aldeias do Xisto, consiguió recuperar las infraestructuras del lugar y abrir Varanda do Casal, una tienda en la que encontrar un poquito de todo. Dentro de esta red que se caracteriza por preservar una serie de aldeas con unas características comunes, São Simão es la única cuyas casas están hechas de cuarcita y no de esquisto.

La cuarcita con la que se construyeron estas casas tiñe de dorado el lugar.

La cuarcita con la que se construyeron estas casas tiñe de dorado el lugar. / aldeiasdoxisto.com

El material se funde con el entorno, rico en este tipo de piedra, y aporta una tonalidad dorada y terrosa a la aldea que nos recuerdan a la imagen más idealizada de la Toscana, sobre todo en los meses de verano. Este tono, combinado con las flores que adornan puertas y balcones, así como las cortinas blancas que se adivinan al otro lado de los cristales, hacen de la pedanía una escena de cuento.

Un espacio para caminar y disfrutar de la montaña

Esta localidad también es el punto de partido de recorridos ideales para los amantes del senderismo como la PR1 FVN —cinco kilómetros por antiguos caminos rurales, pasando por poblaciones como Além da Ribeira—, o un GR que conecta esta localidad con la de Ferraria de São João. Asimismo, en lo alto del pueblo, junto a la ermita local —la más antigua del municipio de Figueiró dos Vinhos—, encontramos una pasarela de madera de 300 metros que nos permite ver las fragas que rodean el lugar.

Esta zona resulta ideal para el senderismo y pasar el día disfrutando de la montaña.

Esta zona resulta ideal para el senderismo y pasar el día disfrutando de la montaña. / aldeiasdoxisto.com

Y es que las Fragas de São Simão ofrecen algunas de las mejores vistas de toda la Serra da Lousã. Las paredes de cuarcita se levantan en vertical creando un desfiladero para la Ribeira de Alge y crean un paisaje abrupto y salvaje que podremos disfrutar durante nuestro paseo. Una de las mejores formas de conocer el lugar es a través del Pasadizo de las Fragas de São Simão, que nos llevará del pueblo al mirador, conectando con las pasarelas de madera cercanas a la ermita y con una playa fluvial con Bandera Azul.

Este camino no solo nos permite disfrutar de las aguas cristalinas de la Ribeira, también nos deja apreciar la riqueza vegetal de los alcornoques, madroños, castaños y robles, así como la presencia de fauna tan destacada como la garza real o el martín pescador.

Tracking Pixel Contents