Faro de Vigo

Misarela, el «Puente del Diablo» próximo a Galicia que aspira a ser una de las «7 Nuevas Maravillas de Portugal»

Famoso por su arquitectura medieval, sus cascadas y las leyendas locales, el «Puente del Diablo», al sur del Parque Nacional Peneda-Gerês, será candidato este año a una de las «7 Nuevas Maravillas de Portugal». Así este rincón natural del norte de Portugal

Alberto Blanco

Hay lugares en el norte de Portugal próximos a Galicia donde el paisaje no solo se mira. También se escucha. Rincones casi perdidos donde el agua golpea la piedra, la piedra responde, y entre ambos levantan una banda sonora que parece venir de otro siglo.

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Se trata de espacios naturales donde historia y leyendas se dan la mano, como ocurre en el Ponte da Misarela, también conocido como «Puente del Diablo». Un monumento que este año será uno de los candidatos a ser una de las «7 Nuevas Maravillas de Portugal», una iniciativa de carácter nacional para promover y poner en valor el patrimonio del país. La candidatura la han impulsado las Câmaras Municipales de Vieira do Minho e de Montalegre.

En el distrito de Braga, en las inmediaciones del Parque Nacional Peneda-Gerês, conectando Ruivães (Vieria do Minho) y Ferral (Montalegre), el valle se encajona, la vegetación se vuelve espesa y el río Rabagão se abre paso con carácter. Y justo ahí, como si alguien hubiera decidido poner orden en la bravura del desfiladero, aparece Ponte da Misarela.

Misarela no es un puente cualquiera. Presume y llama la atención su silueta de granito suspendida sobre un vacío de más de una decena de metros con un arco robusto que se agarra a las laderas como si hubiera brotado de la roca.

Esta obra tiene raíces medievales, fue recostruida en el siglo XIX y presume de una estética de superviviente: parece pensada para durar, para resistir crecidas, inviernos y el paso lento del tiempo. No sorprende que Portugal la haya protegido oficialmente como Bien de Interés Público (1993).

El «Puente del Diablo»

Pero Misarela no solo es piedra y geología. También es leyendas. Y los visitantes pueden acaban caminando entre dos mundos: el de la naturaleza salvaje y el de las historias que la gente se ha contado durante generaciones.

La tradición popular bautizó el lugar con un apodo que no necesita presentación: «Puente del Diablo». La leyenda principal habla de pactos, huídas y condiciones imposibles: un criminal acorralado, un trato desesperado con el diablo y la promesa de su alma como moneda a cambio de tenderle el puente para escapar.

Vista del Ponte da Misarela, en Portugal

Vista del Ponte da Misarela, en Portugal

Y, como en los relatos que atraviesan siglos, el giro llega años después cuando entra en escena un cura, agua bendita en mano, dispuesto a ganarle la partida a lo sobrenatural y salvar el alma del hombre cuando la muerte llama a su puerta y pide auxilio a lo divino.

En Misarela también circulan relatos de prácticas y ritos que muestran como la comunidad intentaba protegerse de lo inexplicable. Se habla también de una roca modelada por el agua con forma de púlpito y antiguas creencias ligadas a la maternidad.

Vista de Ponte Misarela, en Portugal

Cuando la historia pasó a caballo

El Puente de Misarela fue también testigo de un hito importante de la Historia de Portugal, ya que fue escenario de un sangriento combate entre el ejército de Napoleón y las tropas luso-británicas durante la segunda Invasión Francesa.

En mayo de 1809, el ejército de Soult, instalado en Oporto y bajo la amenaza de un ataque inminente por parte de las tropas aliadas lideradas por el general Wellesley, decide abandonar la ciudad y huir en dirección a España, llevándose únicamente a sus hombres, algunos animales y lo esencial para su supervivencia.

Vista del paso de Ponte da Misarela

Vista del paso de Ponte da Misarela

Con los principales itinerarios cortados para frenar la marcha de las tropas francesas, Soult opta por los caminos sinuosos de la Sierra de Cabreira para llegar a Montalegre. El 15 de mayo, los invasores entran en Salamonde y el 16 son acosados en el Puente de Misarela, lugar donde muchos soldados franceses perdieron la vida de forma trágica, tal como describe en diversos relatos históricos.

Qué hacer y cómo disfrutar el Ponte Misarela

Vista de Ponte Misarela / Shutterstock

Vista de Ponte Misarela / Shutterstock

El Ponte da Misarela está al sur del Parque Nacional Peneda-Gerês, a casi dos horas en coches desde la frontera de Galicia en Tui.

Paseo con calma por el entorno: el encanto está en acercarse sin prisa, escuchar el río y observar cómo el agua ha trabajado la roca durante siglos.

Miradores naturales: las mejores «postales» salen cuando te separas un poco del puente y lo encuadras con el desfiladero.

Ojo al terreno: es una zona de naturaleza bastante salvaje; conviene calzado con suela adherente, sobre todo si ha llovido.

Experiencia completa: no te quedes solo en el puente. El entorno, con cascadas y formaciones pétreas caprichosas, es parte del espectáculo y podrás, además, realizar una ruta circular por el entorno.



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