Única en Portugal: la espectacular y familiar playa «anclada» en una accesible isla virgen
Una de las islas más salvajes del Portugal, a escasos metros del continente, deslumbra no solo por sus aguas cristalinas o su fina arena blanca, sino también por el ecosistema en el que se enclava y que se puede atravesar en una joya histórica sobre raíles hacia una de las mejores playas para ir con niños. Insular, salvaje, familiar, en tren y con un curioso cementerio instagrameable
Otrora, su icónica joya ferroviaria transportaba hacia el continente los atunes de almadraba que se pescaban en las inmediaciones de la que es una de las mejores playas familiares de Portugal. Un fascinante arenal ubicado en una de sus islas más auténticas y salvajes. Y, para disfrutarla, no es necesario subirse a un avión: caminando, en barco o en un peculiar minitren se puede llegar a ella desde el continente en apenas diez minutos atravesando bello ecosistema protegido.
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Al sur de Portugal, en el Algarve menos turístico —el que se promociona como «Un Algarve realmene diferente»— emerge la preciosa isla de Tavira. Se trata de un remanso natural con 11 kilómetros de lengua de arena donde solo un camping o algunos negocios de restauración rompen mínimamente su paisaje vírgen. De sus playas, una de ellas se alza, por varios motivos, como una de las mejores para familias con niños.
Tren do Barril (Portugal). // A. Blanco / C.M.Tavira
Isla de Tavira
Sin dejar de ser turística, pero mucho menos saturada que la franja lusa del Algarve desde Albufeira hasta Cabo San Vicente, Portugal esconde en el sur una preciosa isla con 11 kilómetros de arena que deslumbra tanto (o más) que la pequeña localidad que le da su nombre: Tavira.
Vista aérea de uno de los extremos de la isla de Tavira / VisitPortugal
El barco es el principal medio de transporte para llegar a ella. La isla arenosa de Tavira está ubicada a escasos minutos del continente y destaca también por enclavarse en el bello Parque Natural Ría Formosa. Un laberíntico ecosistema de canales, islas, marismas o bancos de arena que dibujan un increíble cuadro repleto de fauna (principalmente avícola) y flora; pero también de espectaculares playas entre las que destaca una de ellas: la playa de O Barril.
Tren do Barril
La playa de O Barril se ubica en el centro de la isla de Tavira, a la altura de Piedras del Rey (Pedras d'el Rei). Desde este punto, el arenal está a casi un kilómetro y medio en línea recta. Pero recorrer estos algo más casi 1.500 metros para alcanzar la isla, atravesarla y llegar a la playa forma parte también de esta atractiva aventura, particularmente para los más pequeños de la casa.
El Tren do Barril conecta Pedras d'el Rei con la Ilha de Tavira en su parte central.
Un puente peatonal conecta la isla con el continente. Se puede llegar caminando hasta la playa en unos 15 o 20 minutos. Pero ya sea a la ida o a la vuelta (o en ambos viajes), los peques se lo pasarán en grande si se opra por el curioso Tren do Barril. Desde él podrán deleitarse con el paisaje, pero también se sorprenderán, cuando la marea esté baja, con el baile de cientos de cangrejos violinistas que saldrán a saludar en un tramo del recorrido y ambos márgenes de la vía.
El minitren a su llegada a la estación de la playa de O Barril.
El precio del billete es de 2 euros por cada trayecto, que se cubre en unos siete minutos. La frecuencia de paso es elevada, ya que hay dos convoyes que realizan continuamente este viaje a través de una vía única que se bifurca solamente en un punto en el que ambas unidades se cruzan. Como curiosidad, el tren de regreso, el que parte desde la playa, hace el recorrido marcha atrás.
Cementerio de anclas
Vista del cementerio de anclas de la praia do Barril / A. Blanco
Pero la playa de O Barril guarda todavía una sorpresa para los visitantes antes de que pisen el arenal. Tras llegar a la estación, bajarse del tren y atravesar una pequeña zona de restauración, se toparán con uno de los cementerios más peculiares de Portugal.
Se trata del Cemitério das Âncoras. Sobre una duna pegada al arenal descansan más de 200 anclas oxidadas que fueron colocadas a mediados de los años 60, cuando decayó la comunidad pesquera en esta zona. Este museo al aire libre es un homenaje a todas aquellas familias que vivían de la pesca del atún.
Cementerio de anclas en la playa de O Barril / A. Blanco
Hoy, además de un monumento, este cementerio de anclas es también uno de los puntos más instagrameables. De hecho, son muchos los que cruzan a la playa de O Barril no para ir a la playa, sino para ver de cerca y fotografiar este curioso paraje.
Mapa de la playa de O Barril / Lais de Guia
Playa de O Barril
Tras cruzar las pasarelas de madera flanqueadas por el Cemitétio das Âncoras, los visitantes llegarán a la playa de O Barril, en pleno centro de la inmensa lengua de arena cuyo fin, a izquierda y derecha, es inalcanzable a la vista.
Vista aérea de la isla de Tavira con la playa de O Barril en primer plano / VisitPortugal
En este punto, el más concurrido del arenal, se ubica una zona de hamacas y sombrillas de pago. Pero la inmensidad del arenal permite huir de esta zona a todos aquellos que quieran más tranquilidad y menos comodidad: a sus pies tienen una lengua de arena de más de 11 kilómetros para perderse.
A mayores, este punto de la playa de O Barril presume de multitud de servicios (cafetería, restaurantes, tiendas, baños...) ubicados en las instalaciones casi a pie de playa que en su día fueron una vieja almadraba de atún.
A mayores, se trata de una playa segura para los niños. Además tener socorrista en la temporada de verano, sus aguas suelen ser tranquilas dado que está orientada a sureste y, por lo tanto, protegida de los fuertes vientos del Atlántico.
Toda esta mezcla de atractivos no solo convierten a la playa de O Barril en una de las más atractivas de Portugal, sino también en una de las mejores para ir con niños.