Asia y África se dan la mano en Portugal: un edén para desconectar en Semana Santa
Como cada año, miles de españoles cruzarán la frontera para pasar la Semana Santa en Portugal. El país vecino ofrece multitud de planes de ocio. Muchos de ellos para los más pequeños de la casa. Y uno de los atractivos no tan conocidos es el espectacular viaje a Oriente en el que Asia «se da la mano» con África en un inmenso remanso de paz en el que es el mayor jardín oriental de Europa
Oriente está más cerca de Galicia de lo que cualquiera se pueda imaginar. O al menos un trocito. Una pequeña-gran Asia cuyo vergel despierta los sentidos. Un colorido remanso de de paz como el que florece en Ponte de Lima cada año, pero más lejos. Un oasis en medio de Portugal. El edén que presume de ser el jardín oriental más grande de Europa.
A 350 kilómetros de a raia, casi en medio de la nada, tras pasar el precioso pueblo medieval de Óbidos y a 1 hora de Lisboa, este desvío se ha convertido en una cita casi obligatoria para los turistas que deciden llegar hasta el distrito de Leiria.
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Se trata del Bacalhôa Buddha Eden, un parque ubicado en la Quinta dos Loridos que se extiende por 35 hectáreas (las mismas que suman 50 campos de fútbol) y en el que nada más entrar los visitantes sentirán que han cambiado de continente.
Bacalhôa Buddha Edén a vista de pájaro / Envato
¿Por qué en Portugal?
Su explosión natural de color se la dan sus verdes prados, arces japoneses, cañas de bambú u otras especies orientales. Su decoración consigue que el viaje hacia Oriente sea completo sin salir de la Península Ibérica: Guerreros de terracota, budas gigantes, pagodas, un enorme lago japonés repleto de los coloridos y llamativos peces Koi, fuentes talladas, dragones esculpidos o un enorme estanque flanqueado por decenas de palmeras.
Este gran jardín tiene su origen en el año 2001. Nació del impulso del multimillonario empresario y coleccionista de arte portugués José Berardo. Pero, ¿por qué?
Vista de uno de los rincones del jardín oriental de Portugal / Shutterstock
Ese año se produjo la destrucción de las estatuas de los Budas Gigantes de Bamiyán (Afganistán) por parte de los talibanes. Un hecho que le llevó a levantar este espectacular jardín en la Quinta dos Loridos como una especie de acto de justicia contra aquel atentado hacia la cultura y el arte mundial.
Además del jardín oriental creado en 2007 y para el que se utilizaron casi 6.000 toneladas de mármol y granito de China, el espacio fue creciendo con otras áreas: una de arte moderno, partir de 2012 y, posteriormente otro de arte con espectaculares esculturas africanas.
¿Qué ver?
Dejarse llevar por las múltiples sendas que ofrece este enorme vergel oriental y caminar sin rumbro es probablemente el mejor plan. Los visitantes irán descubriendo multitud de rincones con mucho encanto.
Tren turístico del Bacalhôa Buddha Eden.
A mayores, también es posible visitar el Bacalhôa Buddha Eden a bordo de un tren turístico. La entrada general tiene un coste de 6 euros.
Escalera de los Budas Dorados
Es probablemente la zona más emblemática del parque. Una imponente escalera rodeada de enormes budas de todo tipo que no pasan para nada desapercibidos. Una gran escalinata en la que los visitantes no se cansarán de posar para conseguir la mejor fotografía con los dos budas gigantes que coronan esta zona del parque.
Escalera de los Budas Dorados / Shutterstock
Soldados de terracota
Los visitantes también podrán ver de cerca una recreación de los famosos guerreros de Xian. Se pueden encontrar en dos zonas diferentes del parque: junto al lago japonés y también en el bosque de los pequeños Budas.
Aunque inicialmente eran de color terracota, a imagen y semejanza de los originales, actualmente están todos pintados de azul.
Soldados de terracota / Shutterstock
Bosque de los pequeños Budas
Otra de los zonas por las que merece la pena perderse es por el bosque de los pequeños Buda. Un camino a través del que los visitantes se irán encontrando multitud de figuras, todas ellas diferentes.
El bosque de los pequeños Buda.
Lago japonés
Es el gran rincón de Japón que te encontrarás casi nada más entrar en el parque. Rodeado de arces y robles, destacan también las figuras de dragones y, en el centro del lago, una precioso mirador desde donde además de las vistas, los visitantes pueden contemplar la multitud de carpas koi que viven en él.
Vista del lago japonés / Shutterstock
Tranquilidad en cada rincón
El jardín Bacalhôa Buddha Eden de Portugal se inspiró y diseñó para transmitir una sensación de paz, harmonía y serenidad
Además de los enormes espacios dedicados al jardín oriental, posteriormente el parque fue creciendo con la incorporación de esculturas contemporáneas.
El jardín de Escultura Moderna y Contemporánea es otro de los espacios que pueden disfrutar los visitantes dentro de este oasis de tranquilidad.
En medio de la naturaleza, se pueden encontrar piezas de arte moderno de Alexander Calder, Fernando Botero, Tony Cragg, Lynn Chadwick o Allen Jones, entre otros muchos. Las obras se sustituyen regularmente para ofrecer una experiencia nueva a los visitantes.
Jardín de Esculturas Africanas
Posteriormente, a partir del año 2015, el jardín incoporó un espacio de esculturas africanas.
Se trata de un jardín dedicado al pueblo Shona de Zimbabue, que hace más de mil años esculpe piedra a mano transformándola en arte.
Jardín de esculturas africanas dentro el Bacalhôa Buddha Eden / Shutterstock
Actualmente en este jardín de Portugal se pueden contemplar más de 200 esculturas africanas en un entorno en el que se han plantado más de un millar de palmeras.
Horario y entrada
La entrada al Bacalhôa Buddha Eden tiene un coste de 6 euros (niños y niñas hasta 12 años de edad no pagan entrada).
El Bacalhôa Buddha Eden abre:
Enero, febrero, marzo, abril, octubre, noviembre y diciembre: de 9.00 a 18.00 horas.
Mayo, junio, julio, agosto y septiembre: de 9.00 a 19.00 horas.
Mapa del Bacalhôa Buddha Eden