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El pueblo medieval con 50 habitantes de Galicia que esconde un Monumento Nacional bajo su iglesia

A principios del siglo XX, el párroco de la iglesia local hizo un hallazgo que todavía resulta enigmático para los expertos

Este enigmático templo fue descubierto a principios del siglo XX.

Este enigmático templo fue descubierto a principios del siglo XX. / Deputación de Lugo

La llegada de la primavera trae de vuelta algunas de las mejores escapadas para hacer en Galicia. El cambio en el clima respecto al invierno le da un aspecto vivo y cálido a los bosques autóctonos que invitan al paseo, mientras que los productos de temporada que ofrecen muchos restaurantes de localidades pequeñas son la excusa perfecta para salir de la ciudad y descubrir los pueblos más escondidos del interior de la comunidad.

Entre todas las opciones para disfrutar de la comida y la naturaleza que nos trae el cambio de estación, encontramos un pueblo de apenas 50 habitantes que esconde un templo declarado Monumento Nacional en 1931.

Hablamos de Santalla de Bóveda de Mera, una localidad a 14 kilómetros de Lugo en la que se descubrieron los restos de una edificación única en todo el Imperio Romano y que a día de hoy, casi cien años después del hallazgo, sigue siendo un misterio para los arqueólogos.

Un enigma bajo la iglesia

La aparición del misterioso templo de Santa Eulalia de Bóveda se remonta al año 1926, cuando el párroco del pueblo, José María Peinado, después de detectar que algo pasaba con el suelo de la iglesia e investigarlo durante un tiempo, dio a conocer lo que hoy en día es uno de los grandes enigmas de la arqueología en nuestro país.

Desde su descubrimiento, el templo de Santa Eulalia de Bóveda ha sido declarado Monumento Nacional en 1931 y Bien de Interés Cultural (BIC) en 1966. También se ha podido datar, por lo que sabemos que se trata de una estructura tardorromana del siglo II, lo que puede no sorprendernos si tenemos en cuenta su cercanía a Lucus Augusti (Lugo).

El conjunto tardorromano sigue siendo escondiendo misterios.

El conjunto tardorromano sigue siendo escondiendo misterios. / Turismo.gal

Algo que sí que se sale de lo habitual en estos casos es que todavía desconocemos la función de la estructura. Como explica la Diputación de Lugo, se trata de una basílica de tres naves con una piscina en su parte central. En los muros y parte de la cubierta encontramos una curiosa decoración pictórica a base de frescos con motivos que representan aves y elementos vegetales. Esto le otorga al conjunto un componente de misterio a la ya misteriosa leyenda que representa Santa Eulalia de Bóveda.

Y los frescos no son su única particularidad, también cuenta con el arco de herradura más antiguo de España utilizado como elemento estructural. Un elemento que, combinado con la orientación del edificio, se sale de cualquier canon medieval.

Desde su descubrimiento, muchos expertos han lanzado sus teorías sobre la finalidad del edificio. La presencia de la alberca en el centro podría sugerir que se trataba de un ninfeo (templo dedicado a las ninfas o espíritus acuáticos), mientras que otras teorías apuntan a un monumento a Prisciliano o un templo funerario en honor a Dionisio.

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