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La villa medieval mejor conservada de Galicia: un puente emblemático, edificios históricos y la puerta de entrada a uno de los últimos bosques atlánticos de Europa

Esta loacalidad, situada a poco más de hora y media de Vigo, conserva la huella de una de las familias nobiliarias más poderosas de la historia de Galicia

Esta localidad es una de las villas medievales mejor conservadas de Galicia según National Geographic.

Esta localidad es una de las villas medievales mejor conservadas de Galicia según National Geographic. / Turismo de Galicia

Las rías gallegas esconden pueblos curiosos, con historias ricas y una arquitectura sorprendente. La revista National Geographic recomienda un pueblo ubicado en un entorno natural único y considerado como una de las villas medievales «mejor conservadas de las Rías Altas y de toda Galicia».

Donde el río Eume se toca con el océano Atlántico, este enclave popular del Camino Inglés a Santiago descansa sobre la ladera del monte sorprendiendo a peregrinos y visitantes con su historia, sus edificios y su emblemático puente de piedra.

Hablamos de Pontedeume (A Coruña), un pueblo costero que, como destaca la publicación, «atesora un valioso patrimonio» y sirve como «puerta de entrada al Parque Natural de las Fragas do Eume».

Fundada por un rey y marcada por la familia Andrade

En el año 1270, el rey Alfonso X el Sabio otorga la carta puebla a la villa y da comienzo a la historia de esta localidad. En un primer momento, se concibe como un enclave estratégico que gira alrededor de un antiguo puente de madera, pero no será hasta un siglo después cuando Pontedeume empiece a florecer.

En 1371 la Corona cede la jurisdicción de la localidad a la familia Andrade, uno de los linajes nobiliarios más relevantes de la historia de Galicia. «Tradicionalmente, se atribuye a Fernán Pérez de Andrade 'O Boo' la construcción de siete iglesias, siete monasterios, siete hospitales y siete puentes», comenta en su artículo National Geographic. Y es que esta familia marcará la evolución arquitectónica del lugar con la construcción de los edificios que hoy día se consideran emblemas locales.

Una villa repleta de edificios históricos con un puente emblemático

Desde la publicación recomiendan empezar la visita por el Torreón de los Andrade, «una construcción de 18 metros de altura y último resto del palacio que completaba el recinto amurallado de la villa». Ubicado en la plaza del Conde, donde también encontramos el Mercado de Abastos, el edificio hoy en día alberga la Oficina de Turismo.

El Torreón de los Andrade es uno de los símbolos más claros de la huella de esta familia noble en Pontedeume.

El Torreón de los Andrade es uno de los símbolos más claros de la huella de esta familia noble en Pontedeume. / Turismo de Galicia

Otro de los elementos que nos llamará la atención durante nuestro paseo será la muralla de la villa, visible en distintos puntos de la localidad como en el atrio de la iglesia de Santiago, un templo del siglo XVI que destacan como «otra de las paradas imprescindibles».

Siguiendo nuestro recorrido, por las calles empedradas de la localidad podremos llegar a la Plaza Real, donde podremos disfrutar la deliciosa gastronomía local. «El paseo puede incluir algunas paradas más como el Convento de San Agustín, que con fachada barroca de la segunda mitad del siglo XVIII es hoy día Casa de la Cultura, la iglesia de las Virtudes y la Cátedra de Latinidad, que funciona como Biblioteca Municipal», recomienda la revista.

Pero si hay una construcción que cautiva la vista de los visitantes esa es «el puente de piedra de 15 arcos que da nombre y acceso al pueblo». Reconstruido entre 1863 y 1870, el puente actual sustituye a un puente gótico de 68 arcos y más de 850 metros que mandó construir Fernán Pérez de Andrade y del que solo se conservan «el Oso y el Jabalí, figuras que estuvieron entre los arcos segundo y tercero».

Un bosque único en Europa

Las Fragas do Eume son uno de los últimos bosques atlánticos de Europa.

Las Fragas do Eume son uno de los últimos bosques atlánticos de Europa. / Turismo de Galicia

Las Fragas do Eume son un pulmón verde dentro de Galicia, así como uno de los bosques últimos bosques atlánticos de Europa. Quienes se aventuren a entrar a las Fragas descubrirán un lugar sin tiempo en el que poder disfrutar de la biodiversidad y la calma mientras aprenden su historia.

Entre robles y helechos, los senderistas podrán escoger cualquiera de las ocho sendas delimitadas para descubrir el bosque. Ya sea a pie o en bici, cada visitante podrá escoger desde rutas sencillas como el Camiño dos Encomendeiros (5,5 km), hasta senderos más complejos como el Camiño de Fortadión (15 km).

La flora y la fauna del lugar se dejan ver a las orillas del camino, sorprendiendo a los intrusos con anfibios, insectos y flores que nos harán reconectar con la naturaleza y deshacernos del ritmo de la ciudad.

Este monasterio del siglo XII ha sido restaurado y está abierto al público.

Este monasterio del siglo XII ha sido restaurado y está abierto al público. / Turismo de Galicia

Uno de los puntos culminantes de varias de las rutas es el Monasterio de San Xoán de Caaveiro, un complejo del siglo XII levantado para el uso de monjes anacoretas. Hoy en día, el espacio restaurado está abierto al público, que podrá pasear por su interior e imaginar cómo vivían aquellos religiosos en el silencio y la paz del bosque.

Otro de los puntos fuertes de las Fragas do Eume son sus miradores. Destacan el de A Carbueira y el de Pena do Teixo, lugares desde los que disfrutar de una vista increíble del río, el bosque y su pacífica comunión.

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