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Gastronomía

¿Qué es un furancho? El local típico de las Rías Baixas que disfrutar durante este puente de Semana Santa

A estas alturas del año ya hay 54 establecimientos abiertos

La discusión entre qué es un furancho y qué no se reaviva cada año por estas fechas, pero los expertos lo tienen muy claro

El furancho Cadaval, en Redondela, es uno de los que ya ha abierto sus puertas.

El furancho Cadaval, en Redondela, es uno de los que ya ha abierto sus puertas. / Facebook

El patrimonio de una región puede tomar muchas formas: edificios históricos, fiestas tradicionales, leyendas populares o, por supuesto, la comida. Si en Galicia la comida es una institución al nivel de la Iglesia o Luar, los furanchos son el buque insignia de esta riqueza patrimonial en las Rías Baixas.

Todos estos locales ofrecen un menú clásico, con imprescindibles como la tortilla, la zorza, el chorizo o los pimientos de padrón. Tampoco faltan la oreja o el raxo, aunque cada furancho gusta de jactarse de su especialidad particular, ya sea la empanada de millo (maíz) o el pulpo á feira.

Hasta aquí, los legos en la materia podrán pensar que nada diferencia a estos locales de cualquier taberna que puedas encontrar en otras zonas de Galicia. Para entender qué es lo que hace especiales a los furanchos, debemos tener en cuenta tres elementos: el tiempo, el lugar y el vino

Lo que define a un furancho

Cuando decimos que la comida de un furancho «es casera», no estamos refiriendo a que vas a disfrutar de esa comida en el bajo, el garaje, el galpón o la terraza de la casa de alguien. Y es que por «furancho» o «loureiro» (nombre que recibe en algunas zonas) entendemos que estamos hablando de una casa particular en la que nos darán comida y vino; lo que nos lleva al segundo elemento.

El eje central de estos locales es su vino. Cultivado, cosechado y elaborado por quienes regentan el establecimiento; el vino blanco o tinto es lo que más diferencia a unos furanchos de otros. Como es natural en las Rías Baixas, muchos de estos locales ofrecen sus versiones de Albariño, pero cada vez más locales amplían su oferta cultivando otras variedades.

El vino también marca la última y más determinante particularidad de estos lugares: cuánto tiempo abren. En el momento en el que el local tiene vino para servir puede abrir, pero en el momento en el que este se termine echará el cierre hasta el año siguiente. Esta condición es parte de su esencia y se remonta a hace más de 300 años, cuando el vino excedente de la cosecha se ofrecía a los vecinos, que acudían a probarlo y de paso, la familia que acogía la velada ofrecía comida para acompañar.

Competencia desleal

La tradición de estos locales les ha ganado una merecida fama, pero su éxito también ha provocado la aparición de negocios paralelos que se venden como furanchos, pero son tascas o tabernas que no tienen vino propio y que se mantienen abiertas todo el año. Para evitar la competencia desleal, la Xunta de Galicia tomó la decisión de legislar al respecto,

Según recoge el Diario Oficial de Galicia (DOG): «se consideran furanchos los locales utilizados principalmente como vivienda privada pero donde sus propietarios/as venden el excedente del vino de la cosecha propia, elaborado en casa para su consumo particular, junto con las tapas que, como productos alimenticios preparados regularmente por ellos/ellas, sirvan de acompañamiento».

Una buena forma de no equivocarse a la hora de escoger furancho es tirar de la Guía Furanchín, que ha actualizado su mapa de locales con los 54 establecimientos que ya están abiertos en este momento. Puedes consultar el mapa de la Guía Furanchín clicando en este enlace.

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