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El postre gallego que no encontrarás en el resto de España: una combinación única ideal para el invierno

La cocina gallega ofrece dulces únicos y combinaciones particulares nacidas de la creatividad y los productos locales

Este postre gallego combina dos elementos que lo convierten en una opción ideal para el invierno.

Este postre gallego combina dos elementos que lo convierten en una opción ideal para el invierno. / Wikipedia

Además de por sus espacios naturales y su patrimonioGalicia se ha convertido en un sitio de referencia para el turismo gracias a su oferta gastronómica. Además de la habilidad de sus cocineros y la calidad de sus materias primas, esta región cuenta recetas únicas que son totalmente desconocidas en el resto del país.

En cuanto a los postres, la cocina gallega ofrece dulces únicos y combinaciones particulares nacidas de la creatividad y los productos locales. En casos como el que traemos aquí, el origen también se encuentra en la necesidad.

Y es que las castañas cocidas con leche combinan todos estos elementos. Se trata de un plato sencillo, propio de los meses de otoño e invierno y cuyos ingredientes pueden encontrarse en abundancia en Galicia.

Un dulce único de Galicia para disfrutar estos meses

Esta preparación muy arraigada en la provincia de Lugo, es toda una muestra de cocina de supervivencia y de que el hambre agudiza el ingenio. Con pocos ingredientes se consigue un postre que mezcla el sabor terroso de las castañas con el dulzor y la cremosidad de la leche.

La abundancia de castañas en el territorio hace que formen parte de muchas recetas tradicionales de Galicia. Desde cremas hasta rellenos para carne, este ingrediente es un habitual de los platos otoñales e invernales gallegos.

Esta preparación lucense aprovecha este fruto para elaborar un postre reconfortante, con un sabor dulce y natural que calienta el cuerpo los días de frío. Además, el postre no es la única ocasión en la que podrás disfrutarlas. En muchos hogares se preparan para el desayuno o para la merienda.

Su preparación no puede ser más sencilla:

  • Pela las castañas con la ayuda de un cuchillo, quitando solo la cáscara.
  • En un cazo o en una pota a fuego alto pon un litro de agua, una pizca de sal y cuece las castañas durante 15 minutos.
  • Una vez que estén cocidas, ponlas en un escurridor para que se enfríen.
  • Cuando las castañas estén frías o templadas, pela la segunda capa de piel para que queden lo más limpias posibles.
  • Vacía de agua el cazo o la pota anterior y echa la leche y el azúcar y ponlo a calentar a fuego medio mientras remueves con una cuchara de madera. Puedes incluir una ramita de canela para darle más sabor.
  • Cuando la leche empiece a calentarse, incorpora las castañas ya peladas y limpias. Cuece durante 5 minutos más y ya estará listo.
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