Conciertos en Vigo
Portosanto o la belleza de los regresos con sabor a despedida
La banda, heredera directa de Oh! Ayatollah, presentó en La Fábrica de Chocolate de Vigo su primer disco, «Ten que haber un sitio para nós»

Concierto de Portosanto con el público subido al escenario de La Fábrica de Chocolate / V. Currás

Su nombre aún empieza a sonar por primera vez en los carteles de salas y festivales de Galicia, pero afrontan cada noche casi como un adiós. Portosanto presentó este sábado 2 de mayo su primer disco en La Fábrica de Chocolate de Vigo. Un bolo que no era un estreno, ya que es la banda heredera directa de Oh! Ayatollah, el mismo grupo que sirvió de puente hasta que después de la pandemia brotó un diverso y nutrido panorama musical gallego. Diferente, con otra etiqueta, pero con la misma frescura que aquel grupo de amigos de las facultades de Xeografía e Historia de la USC.
Ellos eran —y son—Xoel Xeada (guitarra y coros), Anaís Fernández (guitarra), André Real (bajo), Simón Cuba (batería y coros) y Nuno García (voz y teclados), más conocido como Grande Amore. El artista mariñano repite como frontman de una banda que nace con fecha de caducidad. «Nunca sabemos cando vai ser o último bolo, nunha destas plantamos todo», reconocía en la sala viguesa mientras iba repitiendo bromas sobre los gritos que se pegaban en los ensayos lo muy diferentes que eran hace una década. Un prólogo y epílogo al mismo tiempo.
El quinteto sigue apostando por las guitarras, los riffs eternos y las letras melódicas. Quien busque otros ritmos encontrará en la Nova Canción Galega otros ejemplos de rotundo éxito. Como el millennial que se niega a dejar de poner muecas cuando posa para una cámara. «Intento non pensar no que se perdeu / no que me esforcei por perdelo» reconocen en 20 de agosto, su segundo single en el que las onomatopeyas y juegos de palabras empiezan a cobrar el protagonismo de forma mucho más ligera que en Grande Amore.
Portosanto suena a una ración de espontaneidad y nostalgia a partes iguales. A pocos ensayos pero sin ningún tipo de miedo escénico. Su bautismo llegó en el Galegote Rock de Pontevedra hace una semana y el 15 de mayo estarán en la Mardi Gras de A Coruña. El repertorio se centra en los diez temas del álbum producido por Jacobo Naya, pero se permiten un par de sorpresas. La primera la versión de «Xardín interior» de Esposa uno de los temas que más les has marcado. También las referencias a The Homens o dos píldoras de los tres discos editados como Oh! Ayatollah.
Un bolo de menos a más
La imagen que acompaña estas líneas puede coger por sorpresa a quienes no los conozcan. En «Para sempre» Nuno pidió al público que se subiera al escenario del mítico local de Churruca para darle calor a su batería y resto de compañeros. El resultado, para alivio de músicos, técnicos y productores, pudo ser bastante peor. «Que non haxa algo máis que sexa de verdade, que non estamos sós, ten que haber un sitio para nós», repetía en el single con aires a britpop que da nombre a su primer LP.
Antes de despedirse al filo de la medianoche reversionaron uno de los grandes himnos de la música en gallego. «todos.xuntos.unidos.sempre» se publicó cuatro meses antes del estallido de la pandemia del coronavirus. Aquel fin del mundo se llevó la vida universitaria en la que se conocieron, aunque alguno siga vinculado de otras formas mucho más aburridas. «E se existe un ceo e se hai otro mundo debe ser moi parecido a cando estamos xuntos», proclamaba el cantante lucense con la tristeza de quien es capaz de celebrar, casi de la misma manera, los reencuentros y las despedidas. «O futuro é noso aínda que non sexa xusto», finalizaba.
Apolo 18 como teloneros
A quien sí que corresponde ese futuro, fuera de toda duda, fue a sus teloneros. Apolo 18 superó con nota el examen de su debut en los escenarios vigueses. Formada por jóvenes nacidos que no llegan a la veintena es una banda tan genuinamente gen z que ya ni tiene perfil en Twitter o Facebook.
Este quinteto coruñés también apuesta por las guitarras, bajo y batería. Se miran en Los Planetas o Triángulo de Amor Bizarro y reciben los halagos de Nuno García —destacó su solvencia técnica— desde primera fila, donde no dudan en sumarse a los pogos minutos después de actuar. Por si acaso, anoten los nombres de Rafael, Iago, Antón, Noel y Hugo antes de que entren en órbita.
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