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Entrevista | Eladio Santos Vocalista y líder de Eladio y los Seres Queridos

«En veinte años de carrera musical hemos visto pasar muchas modas»

La banda viguesa lanza el día 29 «B.S.0. 2005-2025», un disco antológico con artistas invitados como Eva Amaral y Vega

Eladio y los Seres Queridos.

Eladio y los Seres Queridos. / María Pol

Vigo

El próximo día 29 sale a la venta «B.S.O. 2005-2025», el disco antológico con el que la banda viguesa Eladio y los Seres Queridos celebra sus veinte años en el mundo de la música y para el que ha contado con la participación de Depedro, Eva Amaral, Vega, Pucho (Vetusta Morla) y Fillas de Cassandra. Para abrir boca, o mejor dicho, oído, hace un mes salió un primer adelanto, «Medidas desesperadas», con Depedro, y ahora el segundo, «El norte», con Vega, «hada madrina» del grupo, según su líder y vocalista, Eladio Santos. Dieciséis temas grabados en formato de directo conforman este disco, en el que también colaboran destacados músicos e incluso la hija de Santos, Gala, hace los coros en «Bella Durmiente». Sin embargo, la banda se guarda otra canción en la recámara, «Non quero perderte» –con Fillas de Cassandra, y Vega y Eva Amaral, cantando en gallego–, que lanzará tras la salida de este disco, editado con Esmerarte. «Fillas de Cassandra han hecho un trabajo espectacular en este tema y le aportan la sangre nueva que necesitaba», afirma el artista vigués sobre este tema en concreto.

-¿Ha sido complicado seleccionar los 16 temas para hacer este disco antológico?

-La verdad es que sí. De hecho, al principio habíamos pensado grabar como diez. Canciones editadas tenemos entre 70 y 80, sin contar el disco de versiones en gallego. La selección, más que por la popularidad, porque sería muy fácil ir a Spotify y ver cuáles son las quince canciones con más escuchas, la hicimos teniendo en cuenta los temas que siempre tocamos en nuestros conciertos. No queríamos especular ni hacer algo diferente a lo que es un concierto de Eladio y los Seres Queridos porque nuestros discos son muy diferentes entre sí y hay gente que nos vio al principio, otra por la mitad y otra hacia el final, y se pierden muchos otros aspectos. Mucha gente tiene la imagen de que somos un grupo muy popero, muy dulce; otra tiene una imagen mucho más roquera. Había que hacer una especie de cinema vérité: así es cómo sonamos en un concierto.

-¿Y las colaboraciones?

-Algunas estaban muy claras porque era gente con la que ya habíamos colaborado. Con Vega, por ejemplo, interpretamos «Yolanda», de Pablo Milanés, en la Joy Eslava de Madrid; hemos hecho «Viviendo con miedo» en acústico y nuestro último disco, «Academia» (2020), fue un poco amadrinado por ella. En veinte años de trayectoria, un grupo tiene momentos de bajones y travesías por el desierto, y en estos momentosVega siempre aparecía para ayudarnos. Vega es un hada madrina para nosotros. Otra era Pucho porque hicimos dos giras completas con Vetusta Morla y fue algo impresionante porque pudimos tocar en auditorios que nunca hubiéramos pisado sin ellos. Y también Amaral porque siempre me dice que «Non quero perderte» es una de sus canciones favoritas ya desde que salió en castellano en nuestro primer disco, nos menciona mucho en sus entrevistas y nos guglea.

«Nuestra pelea nunca ha sido por la promoción, sino por las canciones»

-¿Cómo surgió la idea de hacer un elepé con colaboradores?

-Era una idea que nos rondaba desde hacía seis o siete años. Hay canciones que envejecen bien, que no pertenecen a una época o a un estilo que se lleva en ese momento, y yo creo que nuestros discos envejecen muy bien. Por eso nos gusta reivindicar nuestras canciones, volverlas a poner en su sitio y actualizar la producción. En este caso la dirección musical y la producción son mías, y me he tomado mi tiempo. Creo que, aunque son temas muy diferentes, tienen un sonido y un universo propios. Esto es lo que quería condensar en un disco y también que la gente escuchara los discos antiguos.

-Eso es ir contracorriente en un momento en el que la música es algo efímero: hoy arrasa un tema y mañana ya se ha olvidado.

Eso es como en todo. Nosotros tuvimos dos etapas claras: antes y después de «Cantares», que es cuando comenzamos a autoproducirnos. No teníamos tanta estructura para promocionarlos, pero, por otro lado, éramos una banda muy autosuficiente. Con esto lo que ganamos fue tiempo y dominio sobre lo que hacíamos.

Eladio Santos conversa con Vega durante la grabación de "El norte".

Eladio Santos conversa con Vega durante la grabación de "El norte". / María Pol

¿En alguna de esas travesías por el desierto pensó en abandonar?

-Sí, a veces me ha pasado que todo a mi alrededor me decía: «Ríndete» y hace tres o cuatro años tuvimos un momento muy crítico porque llega un momento en que un grupo pasa a la categoría de grupo antiguo, de señores mayores. Pero, sin embargo, «Academia» salió unos días antes de que todo se estropeara por la pandemia, un momento en que muchas bandas se deshicieron, y nosotros, un poco por llevar la contraria, no lo hicimos porque nos llevamos bien, nos gusta tocar... No vimos la necesidad.

-¿Cómo se lleva eso de pasar a la «categoría de grupo antiguo»?

-En realidad, nunca estuvimos en esa batalla por estar ahí. A lo largo de 20 años, hemos visto pasar mogollón de modas y de bandas arrasándonos, pero nosotros hemos seguido a nuestro ritmo y hemos visto estrellarse todas las modas. Creo que hay muchas formas de estar en el mundo de la música: se puede ser un virtuoso en una orquesta, tocar en la calle, ser un grupo que entra a saco, pero es fácil desinflarse rápidamente. Y luego está el labrártelo día a día durante años y luchar por los temas.

-¿Y en su caso?

-Nuestra batalla nunca fue la promoción, sino las canciones, que son las que, al final, dan fruto. Este disco está ahí porque hay una serie de artistas que creen en nuestras canciones y que vienen gratis a tocar un tema con nosotros y esto solo te lo da la fuerza de las canciones. Siempre hemos pensado en el grupo como algo que, por encima de todo, tiene canciones que perduran y por eso seguimos tocando canciones del primer disco y las podemos revisar. Tampoco creemos mucho en los géneros musicales, sino en los músicos buenos o en la gente que tiene buenas canciones. Yo odiaría reivindicarnos en ese rollo rancio de considerarnos la generación musical auténtica.

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