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Roi Méndez: "Con OT tocas en sitios grandes, pero el bum acaba pasando"

El músico gallego llevará esta noche a Vigo su tarjeta de presentación junto a algún adelanto de su nuevo EP. Final de año es la fecha que se marca para el lanzamiento de su nuevo trabajo

El cantante Roi Méndez, en una imagen promocional.

Poco a poco pero con pulso firme va apuntalando Roi Méndez (Santiago, 1993) su carrera. El exconcursante de Operación Triunfo lanzaba el año pasado su primer disco en solitario, "Mi lógico desorden", que espera que sea un primer paso para desvincularse del aura del talent. En su próximo disco incluirá "Aviones de papel", el single con el que ha bautizado su gira.

-Se estrena con un disco de desamor que choca con su imagen...

-¿Simpática? Sí. Al final una cosa es lo que muestras en tu día a día, pero escribir una canción es un poco ir al psicólogo. Hay gente a la que le choca, pero dentro de mí también están esas cositas más oscuras.

-Hasta ahora siempre le decían lo que debía cantar, ¿le abrumó la libertad de su primer álbum?

-¡Claro! Hubo un momento en el que dije: "Hostia, es que puedo hacer lo que quiera". Y me pregunté: "¿Y qué es lo que quiero?". Porque escucho mucha música distinta. Además, nunca había lanzado un proyecto mío, y no sabía cómo me quería presentar al mundo. En el primer álbum vas tirando y luego acabas encontrando tu sonido, por eso el trabajo que estoy preparando ahora se está volviendo más personal.

-¿Ahora es más usted?

-En el primero era yo también, pero en este soy un yo un año después, con otras referencias. Hay como tres temas del disco con los que me siento más identificado, y estoy tirando más por ahí.

-"Mi lógico desorden" mezcla pop, jazz... ¿Hay más de lógica o de caos en su música?

-Hay lógica y caos a partes iguales. El disco tiene temas en los que me pongo más estructural, y otros en los que me permití el fluir...

-¿Es de esos a los que les cuesta decidirse?

-Soy la persona más indecisa que conozco. Y ahora menos, pero antes era un escándalo. Para las portadas de los singles, me mandaban cuatro fotos distintas y yo se las enviaba a 20 personas para hacer un ranking. Mi opinión daba igual, porque no tenía.

-¿Eso no es peligroso en la industria musical?

-Sí. Es peligroso. Pero ahora cada vez pasa menos. Ya sé cómo funciona el mundillo. Al principio me pilló más pez, pero ahora poco a poco voy aprendiendo cositas y decidiendo mejor.

-Lo decía hace poco Zahara, que en OT se pierden pasos...

-Efectivamente. De repente, pasas a un plano mediático importante, con una exposición muy buena que sin experiencia es muy difícil aprovechar al 100%. Además, creo que es satisfactorio ver cómo vas aprendiendo, más que estar en un punto bueno y bajar para después subir, porque a nivel mental es más sano. Con la gira de OT tocabas en sitos increíblemente grandes, pero el bum se acaba pasando. Tienes que currar más que nadie, porque al final tienes una competencia ya solo dentro de tu edición... Y llamar la atención entre 16 personas que justo salen del mismo programa no es fácil.

-¿Cómo se ve en comparación con el resto de exconcursantes?

-Ahora mismo cada uno tiene su circuito, se junta con gente distinta para crear. Obviamente, Aitana tiene una carrera increíble y yo estoy en un punto más de curtirme...

-También es que se tomó más tiempo, como Amaia Romero.

-Sí, porque trabajé muy metido en el disco. Muchos crean una canción, se la pasan al productor y él se la hace. Pero yo estuve todo el rato en el estudio, y al final esa indecisión que te contaba hace que también se ralenticen las cosas.

-¿No le agobiaba aquello de "aprovechar el tirón"?

-Sí, porque, aunque todo el mundo te dice que no hagas caso, tu mente no es tonta. Pero yo creo en lo que dijo Pablo López, que tocaba en un bar para 50 personas, y que un año después estaba cantando para 15.000. Sabía que no le correspondía, y yo a veces pensaba que ese público tampoco era mío del todo. Hay mucha gente que me sigue en redes sociales por OT pero que no sabe bien qué hago.

-Una de sus canciones, ¿Quién quedará?, habla de esos miedos.

-Sí, esa fue la canción más íntima. Me dio un poco de vergüenza sacarla, pero es muy honesta y una de las que más me toca.

-"A veces me miento", escribe.

Es que a veces te tratas mal, no te quieres mucho. O te puede pasar que te crees alguien que no eres.

-¿Le ha ocurrido?

-No... Pero tuve una época un poco pesimista...

-¿Tras OT?

-Sí, por decir: "Toda esta gente que está aquí, ¿cuánta quedará cuando se acabe esto?" No quiero ser toda la vida "Roi de OT". Pero ese es un trabajo para el que hay que tocar, y por eso hice una gira el año pasado, y ahora hago otra.

-Definió OT como la vía que le dio la confianza para perseguir su sueño. ¿Antes faltaba valor?

-No. Antes yo estaba trabajando en orquestas, era guitarrista...

-¿Qué le dijeron sus compañeros de la Olympus cuando empezó en solitario?

-Mis compañeros siempre me apoyaron, tanto antes como después. Pero algunos directivos de orquestas al principio me querían echar cuando me presenté al casting, y me hicieron comentarios del tipo: "¿Pero a dónde vas?". Una vez que pasas, claro, de repente, propaganda a tope. Tengo la espinita esa. Me hizo dudar mucho que mis jefes me dijeran eso.

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