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James Armstrong: "El blues también puede ser felicidad"

El músico estadounidense, que es todo un ejemplo de superación y ha trabajado con gigantes como Albert Collins, Keb 'Mo' o Chaka Khan, abrió el viernes en Vigo con su excelente banda la tercera edición del Máis Que Blues

James Armstrong, en una imagen promocional.

James Armstrong, en una imagen promocional.

James Armstrong nace en 1957 en California en el seno de una familia de músicos. Cuando su carrera en solitario comienza a tener un merecido éxito con la publicación de su primer álbum 'Sleeping with The Stranger", James ve cómo su vida da un giro de 180 grados tras ser apuñalado en su casa. Su brazo izquierdo queda gravemente dañado y se ve incapacitado para tocar la guitarra. Tras años de rehabilitación y a pesar de las grandes secuelas que a día de hoy aún tiene en la mano, Armstrong -cuyo apellido significa, curiosamente, "brazo fuerte"- ha conseguido con gran esfuerzo volver a dominar las seis cuerdas y ser uno de los mayores exponentes en el mundo del blues.

FARO ha hablado en exclusiva con él y esto es lo que nos cuenta James Armstrong, un hombre que a lo largo de su carrera ha trabajado con grandes nombres de blues como: Keb 'Mo', Coco Montoya, Roy Brown, Chaka Khan, Ricky Lee Jones, Albert Collins, Big Joe Turner, Smokey Wilson y sus buenos amigos Joe Louis Walker y Doug Macleod, entre otros muchos.

-Me gustaría saber cómo fue tu infancia y cuándo comenzó tu amor por el blues.

-Mi madre era cantante y mi padre era guitarrista. Crecí escuchando música desde muy joven. Empecé a escuchar blues a los siete años y a tocar la guitarra. Quería ser como Jimi Hendrix y tocar rock (risas). Realmente no comencé a disfrutar del blues hasta los 20 años, a partir de ese instante tomé realmente conciencia del poder del blues.

-Supongo que fue un sueño hecho realidad tocar con Albert Collins, Big Joe Turner y Smokey Wilson.

-Albert Collins siempre fue una gran inspiración para mí y me hizo entender de que tenía una oportunidad en el negocio de la música. Fue de gran ayuda para que mi carrera musical despegara. Trabajé con el gran Joe Turner solo una vez, fue increíble. Hice cuatro conciertos con él y a partir de ese momento me di cuenta de que podías tocar todo un concierto en una sola clave.¿Tocar toda la noche en clave de do?, pensé que era algo increíble. Cuando conocí a Smokey Wilson tenía 20 años y me pidió que me uniera a su banda, algo de lo que siempre me sentí honrado. Me ayudó a comprender el significado de la simplicidad y el verdadero sentimiento del blues.

-Después de un trágico incidente (fue gravemente apuñalado en su casa durante un robo), consigues recuperarte y en 1998 publicas tu segundo álbum, "Dark Night", donde cuentas con la colaboración de Joe Louis Walker y Doug Macleod.

-Tras aquel incidente me costó muchos años recuperar la funcionalidad de mi mano izquierda. Incluso después de 20 años, mi mano izquierda todavía está dañada, solo puedo usar mis dos primeros dedos, ya que tengo afectados los nervios en mis dedos y toda la mano. Joe y Dog me ayudaron en algunos momentos difíciles de mi vida. Joe Louis Walker y Doug MacLeod somos muy buenos amigos y fueron fundamentales para que me recuperara o antes posible. Escribí una canción llamada "Guitar Angels", en la que agradezco a Coco Montoya, Joe Louis Walker y Doug MacLeod todo lo que han hecho por mí.

-Háblame de Tommy Castro, que visitará España en 2020, otro buen amigo y un gran referente dentro del blues.

-Tommy Castro es un buen amigo, pero sobre todo un artista increíble. Él es de California como yo y nos conocimos a principios de los 90 en San José, California, en un festival. Acababa de firmar con Hightone Records y él se estaba dando sus primeros pasos en el mundo del blues. En estos momentos es uno de los mejores músicos que puedas ver sobre un escenario, es sin lugar a dudas uno de los grandes referentes del blues.

-Volvamos a ti. ¿Cómo describiría James Armstrong su música?

-Una combinación de lo antiguo y lo nuevo. Me encanta el blues tradicional, pero también escribo mucha música contemporánea. Pero lo mejor de crear mi propia música es poder disfrutar e interactuar con el público en mis conciertos.

-Además de tu banda, has creado tu propio sello discográfico.

-Este es uno de mis mayores sueños y tengo mucha ilusión para ver como poco a poco va creciendo. Mi sello discográfico se llama Guitar Angels Records. De momento es algo muy independiente y solo he producido una artista maravillosa llamada Mary Joe Curry. Publicaremos un nuevo CD en 2020 y saldrá bajo la tutela de Guitar Angels Records, algo que me hace mucha ilusión.

-Este viernes estarás en Vigo presentando entre otras, las canciones de tu último álbum, "Blues Been Good to Me". ¿Qué nos podrías contar sobre él?

-Es una combinación de gran parte de esa música que a lo largo de mi vida me ha influenciado. Todos los temas son originales, excepto una canción de Robert Palmer, "Addicted To Love". Disfruté grabando este álbum, tiene algo muy especial.

-¿Quiénes son tus compañeros de viaje en esta gira española?

-Jim Alfredson está al mando de las teclas. Procede de Lansing Michigan y ha trabajado al lado de Janiva Magness durante muchos años, ella es una de las personas más importantes en el mundo del blues. James Carter será el hombre de la batería, nació y ha pasado toda su vida en Chicago. Tocó para Joanna Connor durante años y hoy en día está catalogado como uno de los de mejores bateristas de Chicago. Como puedes ver, todos los miembros de la banda se llaman James (risas).

-¿Cómo es un concierto de James Armstrong?

-Disfruto interactuando con el público. Me encanta hacerles reír, pensar y bailar al mismo tiempo. Incorporo diferentes géneros, pero todo se basa básicamente en el blues.

-¿Qué es el blues para James Armstrong?

-La música blues es muy especial para toda la comunidad musical y el mundo. Me encanta viajar y compartir esta música estadounidense. Muchos fans que nos ven por primera vez se me acercan al finalizar el concierto y me dicen que nunca pensaron en que el blues le podrían hacerse sentir tan bien. ¡El blues también puede ser felicidad!

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