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El poder del lino

Alimento milenario, esta popular semilla destaca por su contenido en Omega-3 y por sus múltiples posibilidades gastronómicas. Además es una estrella de la cocina vegana

De las semillas del lino también se obtiene aceite y harina. // FdV

De las semillas del lino también se obtiene aceite y harina. // FdV

Aceite, pan, semilla al natural, en ensalada, en harina, en postres, como gelificante€ las posibilidades culinarias del lino son casi infinitas, a las que suma sus bondades en la dieta, considerado uno de los más poderosos alimentos vegetales del mundo. Campeón en Omega-3, posee también lignanos, mucílagos, vitaminas y minerales como calcio o magnesio. Hace años que se puso de moda, pero lo cierto es que se consume desde muchos milenios atrás.

En China y Egipto se sabía de sus propiedades, tanto como planta textil como por sus semillas. Porque del Linum usitatissimum se aprovecha todo, tanto para elaborar ropa y cuerdas -entre otros usos- como estrella de la cocina. Como tejido es notable su resistencia al calor y su capacidad para hacerse más suave conforme se lava más veces. Además es biodegradable, lo que hoy sería "sostenible" y la planta se adapta a numerosos climas y suelos. Una auténtica joya redescubierta para la moda y la cocina.

Si algo destaca de esta semilla es su alto contenido en Omega 3, grasas saludables que ayudan a mantener los vasos sanguíneos en buen estado y también contribuyen a la prevención de diferentes enfermedades. Otra cualidad es la presencia de lignanos, compuestos similares a la fibra que son antioxidantes. El lino también posee mucílagos que al disolverse en agua forman un gel beneficioso para la digestión.

Esta propiedad de gelificar permite que este vegetal se utilice como sustituto del huevo a la hora de hacer preparaciones veganas como magdalenas, bizcochos, rebozados o algunos panes. La linaza se puede incorporar a ensaladas, sopas o yogures pero también es un buen ingrediente para preparar bebidas nutritivas en forma de infusión, albóndigas, platos de verduras. De la semilla de lino se obtiene el aceite y la harina de linaza, productos muy valorados por sus propiedades nutricionales, especialmente en dietas vegetarianas.

Otra forma de consumir las semillas es dejándolas germinar, lo que permite una mejor absorción de los minerales. Este vegetal molido garantiza todo su valor nutricional; con cáscara y en un vaso de agua ayuda al buen funcionamiento del intestino. Los expertos recomiendan una (dos como máximo) cucharada de linaza al día para aprovechar todas sus cualidades, lo que representa una ración de unos siete o diez gramos, que aportan alrededor de 2,4 g de Omega-3.

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