DTO ANUAL 27,99€/año

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Dos vidas en una persona

Timothé Le Boucher propone en su galardonado cómic una propuesta de premisa singular: ¿Y si en una misma persona habitan, cada día consecutivamente, dos almas?

Uno de los dibujos de Esos días que desaparecen

Uno de los dibujos de Esos días que desaparecen

Lubin Maréchal es un joven veinteañero acróbata de afición. Tiene con un grupo de amigos un espectáculo, de hecho. Pero un día y tras un accidente en medio de un ensayo, descubre que se despierta todas las mañanas pero no del día siguiente. Se acuesta el día dos, y amanece el día cuatro. Pronto averigua que durante sus ausencias otra personalidad vive en su cuerpo. Es otra persona, otro carácter. Y ni él recuerda un solo segundo de la vida de su "intruso". Del mismo modo que aquel nada recuerda de los días vividos por Lubin.

No interesan demasiado a Timothé Le Boucher las causas de este fenómeno, sino más bien las consecuencias. ¿Cómo vivir una vida compartida? Las novias, los trabajos, la comida (¿y si uno es vegano y otro no?), las amistades€ "Esos días que desaparecen" se hace fuerte cuando se centra en desgranar estos detalles, y en el buen mimo de su autor para retratar lo cotidiano como marco de lo extraordinario.

Por decirlo de algún modo, lo que logra Le Boucher es llegar a ese punto en que la doble vida (o mejor, las dos vidas) de Lubin sea la normalidad, y el marco en que se desarrolla, su casa, la ciudad, sea el paisaje onírico irreconciliable con su propia y doble circunstancia. Por así decirlo, si cada uno de los "yo" de Maréchal viviese ámbitos, realidades diferentes, no se generarían los conflictos que, al habitar ambos la misma realidad, surgen.

Despertar en la cama con una desconocida. No conocer nada de la que ayer era tu novia€ familiarizarte con el piso, con la ropa, buscar trabajo y qué trabajo es afín a cada uno de ambos dos-en-uno... El doppelgänger como, en fin, disruptor de la realidad. Un doble, o un desdoblamiento que además genera un marco de relaciones sociales tratado a través de diálogos bien construidos y expresiones corporales perfectamente logradas por el dibujo.

En este sentido, el cómic se reviste de une elegancia en el apartado gráfico, sostenida en una puesta de página cuidada y en un dibujo elegante y estilizado, con influencias de un Bastien Vivès e incluso de Moebius. Y en un empleo del color inteligente y sutil, capaz de marcar el transcurso de las estaciones.

Expectativas y resultados

Sin embargo, quizá se puede decir que las primeras páginas de la obra, una excelente escena muda, auguraba más logros. U ofrecía expectativas que no son las que Boucher pretende. Al final "Esos días que desaparecen" se conforma con lograr un relato atractivo, que engancha y nos hace reflexionar sobre la identidad, a través de un cuento que casi parece abandonarse a las reglas del género del thriller. Una historia bien atada y que conduce al lector con comodidad a lo largo del relato. Una novela en viñetas que puede resultar un caramelo para las productoras de series televisivas de calidad, Netflix podría comprar, estirar y ofrecer un thriller costumbrista y levemente paranormal, partiendo (y sin desviase en exceso) de este cómic. En este sentido no se ahonda en las cuestiones que propone, ni aprovecha su sinopsis, un mismo cuerpo en el que conviven dos almas diferentes y cómo un de ellas va "robándole" más y más la vida a su otro yo, pare crear una obra de atrevimientos formales (en la línea de una Ana Galvañ, por ejemplo€ existe un potencial enorme en "Esos días que desaparecen" para que la excusa argumental sea el trampolín para la experimentación formal).

Sin embargo especular sobre el qué podrían dar de sí las cosas no es el camino para ponderarlas. No cuando el autor de este cómic claramente pretende un tono y un estilo de relato que, con sus mimbres y buen hacer, consigue trasladar perfectamente al papel. Acaso su final resulte descompensado, algo precipitado, pero en todo lo demás Timothé Le Boucher se ha revelado en este, su tercer trabajo de envergadura, como un autor "nouvelle" con personalidad, buen gusto y una capacidad para armar 190 páginas de tensión creciente en un entorno cercano y veraz en el que irrumpe lo imposible.

Compartir el artículo

stats