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En el reino de A Maruxaina

San Cibrao, en Cervo, es villa de largo pasado marinero donde cada verano se "juzga" a su sirena más famosa. La nereida vive rodeada de magníficas playas y de un patrimonio de siglos

Playa de O Torno, de bandera azul, donde se celebra la mítica fiesta de la Maruxaina. //concellodecervo.com

Playa de O Torno, de bandera azul, donde se celebra la mítica fiesta de la Maruxaina. //concellodecervo.com

Si por algo destaca Cervo, en la Mariña lucense, es por su historia, que camina de la mano de uno de los proyectos empresariales más antiguos de Galicia, el de Sargadelos. El Conjunto Histórico está constituído por la Real Fábrica de Cerámica, el Pazo de Ibáñez, la Casa de la Administración -que funciona como museo con exposición permanente- y el Paseo de los Enamorados. El concello combina este legado con su larga tradición marinera y con la belleza de su costa y de sus playas. Cuenta la leyenda que en las islas de Os Farallóns vive A Maruxaina -sirena o nereida- , a quien cada segundo sábado de agosto el pueblo "juzga" en una fiesta declarada de Interés Turístico de Galicia en la playa de O Torno, donde esta ninfa tiene su monumento.

Porque las intenciones de la sirena no están claras. Mientras unos piensan que avisa del temporal, otros aseguran que canta para seducir a los navegantes y hacerlos embarrancar. Este año es el 10 de agosto cuando se representa una de las más remotas leyendas gallegas que fascina a vecinos y visitantes por igual. Desde la mañana ya hay animación y juegos populares en la playa de O Torno. Un poco antes de la medianoche comienza el acto central, cuando hombres y mujeres, vestidos a la antigua usanza marinera, deciden ir a buscar a la ninfa a Os Farallóns. Hay que hacer sonar cuernos y bocinas para no escuchar el canto de la sirena. Los marineros regresan con la figura de A Maruxaina entre fuegos de artificio, y en el pueblo se someterá a un Gran Xuicio Popular en el que siempre es absuelta. Se celebra con gran fiesta -con queimada incluida- que dura hasta el amanecer.

Es uno de los muchos atractivos de San Cibrao, villa marinera con playas de blancos arenales -O Torno tiene bandera azul- donde disfrutar del sol o de los deportes acuáticos. Desde la Atalaia se observa una de las mejores vistas del horizonte marino de la localidad, junto al faro que vigila permanentemente Os Farallóns, cuna de la famosa sirena.

En su puerto pesquero ya se construían carabelas en el siglo XV y alimentaba una fábrica de salazón de la que todavía se pueden ver sus restos, conocidos como Castelo Mariño. De su vocación marinera da cuenta el Museo do Mar, ubicado en el antiguo grupo escolar y fruto de la afición del maestro de escuela Francisco Rivera Casás a coleccionar objetos relacionados con los océanos.

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