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Yogures con historia

Su origen se pierde en el tiempo, y hoy es uno de los alimentos más consumidos del mundo. Natural o de sabores, esta leche fermentada descubierta por casualidad es un complemento nutricional para todas las edades

Prepara la cuchara, hoy comemos yogurt // Valeria Aksakova

Prepara la cuchara, hoy comemos yogurt // Valeria Aksakova

De su descubrimiento -casual, por supuesto- poco se sabe. Existen varias hipótesis sobre el origen del yogur, desde la prehistoria a Turquía, Bulgaria?, sea como sea, las migraciones favorecieron su expansión hasta convertirse en lo que es, un alimento consumido en todos los países y un buen aliado de una dieta equilibrada.

En lo que sí parecen coincidir los estudios es en que los primeros yogures surgieron cuando se empezaron a domesticar animales productores de leche. Sucedería probablemente por fermentación espontánea, quizá por la acción de alguna bacteria del interior de las bolsas de piel de cabra usadas como recipientes de transporte lácteo.

Hay quien apunta la zona de Bulgaria -la antigua Tracia- como génesis del producto. Incluso la palabra derivaría del término búlgaro "jaurt" o "iaurt". Después los pueblos nómadas -5.000 años antes de Cristo- no hicieron más que extender el alimento, principalmente por la Europa Oriental y Asia. Con los tártaros aumentó su popularidad con preparaciones como la sopa agria o el kéfir.

En el Occidente la entrada del yogur fue más tardía. Probablemente no gustase su sabor agrio, a pesar de las muchas leyendas que ya corrían acerca del producto del que da su definición la Organización Mundial de la Salud: "Una leche coagulada que se obtiene por la fermentación láctica ácida, debida al Lactobacillus bulgaricus y el Spreptococcus thermophillus, que contiene un mínimo de 100 millones de microorganismos vivos por gramo de yogur".

En los pueblos del Cáucaso pensaban que la ingesta de yogur incrementaba los años de vida, y de Genghis Khan y sus tropas se decía que se alimentaban de carne cruda y kumis -leche fermentada- que les convertían en imbatibles. En Occidente hubo que esperar hasta principios del siglo XX para que la popularidad del manjar empezase a crecer imparable. El científico ruso, fundador de la ciencia de la inmunología y premio Nobel, Iliá Méchnikov, describe el yogur como un excelente agente antienvejecimiento. El "nuevo y efectivo medicamento", como se le llamó, se vendía al principio en las farmacias, después, en los años veinte ya comenzó su producción industrial.

El consumo de yogur ayuda a mantener en buen estado la flora bacteriana, también para superar dolencias estomacales y regular el tránsito intestinal. Es fácil de digerir, contiene vitaminas (B6, B12), minerales (calcio, magnesio, fósforo), proteínas y apenas aporta grasa. En la cocina combina con numerosos platos, tanto ensaladas como salsas, cremas o postres. En España los primeros yogures salieron en 1919 de la mano de la conocida marca Danone.

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