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El futuro ya está aquí

La ciencia ficción nos gusta, quizá porque nos habla sutilmente de nosotros mismos. Y el cómic sigue siendo propicio al género

Viñeta de "En un rayo de sol".

Viñeta de "En un rayo de sol".

Desde las aventuras de opereta del apolíneo Flash Gordon de Alex Raimond a la distopía de desconexión digital "The Private Eye" de Brian K. Vaughan, Marcos Martín, Muntsa Vicente. La ciencia ficción, sus héroes y antihéroes, han sido constantes en el cómic, un arte visual independiente de las necesidades tecnológicas a la hora de crear mundos imposibles. Los efectos especiales los provee un lápiz y un papel, y sobre todo la imaginación del autor. Hoy, cuando el cine ya es capaz de superar en verismo grandioso a cualquier arte, la historieta no desiste con el género, porque al fin y al cabo la capacidad para crear lo imposible sigue estando en ese grafito, ese papel y esa imaginación. Dos de los más destacados creadores de historieta del presente se han acercado al género con obras más que recomendables: Olivier Schrauwen y Tillie Walden. Un creador imparable bastión de la nueva vanguardia, y una autora jovencísima dueña de un estilo poderosamente personal.

"Vidas paralelas", de Olivier Schrauwen (editado por Fulgencio Pimentel), es un compendio de relatos breves y no tan breves ("Nuevos y viejos mundos" supera el centenar de páginas) donde atisbamos futuros cercanos y remotos, sociedades con aplicaciones para poder vivir como si fueses un personaje de cómic, trolls que se instalan ya directamente en tu cerebro, abducciones clásicas relatadas en primerísima persona. Un cómic donde cabe también una odisea en el espacio que parece deconstruir aquel "Mundo de Edena" de Jean Giraud/Moebius.

Lo mejor como siempre es ese tono especial que imprime a cada relato Schrauwen. Irónico, usando para la ocasión la primera persona y gustando de la broma sexual juguetona y provocadora, cada uno de los seis relatos que contiene "Vidas paralelas" insisten en la personalidad de su creador, más que en la mera creación de futuros posibles. Algo que emparenta al libro, por cierto, con el fantástico "Pulse enter para continuar" de Ana Galvañ. También se hermana con la creadora murciana en la ambrosía gráfica de sus páginas. Olivier Schrauwen ya demostró en su magistral "Arsène Schrauwen", y rubricó en "Guy, retrato de un bebedor" su categoría como dibujante y su magisterio como narrador de historieta. Aptitudes superlativas que en este recopilatorio demuestra nuevamente, en ocasiones sobriamente ("Grises") y en otras con una traca de fuegos artificiales ("Nuevos y viejos mundos").

Schrauwen es una cumbre de la novela gráfica, la post novela gráfica y cualquier otro nombre curioso con el que poner nerviosete a cierto tipo de lector inmovilista. "Vidas paralelas" muy al contrario se mueve. Mutante, osado, travieso y díscolo. Merece por tanto un hueco en tu atribulado corazón.

Sororidad

Tillie Walden ha llamado mucho la atención con "Piruetas", una ópera prima de tremenda madurez. Ahora ha cambiado de registro (de la autobiografía a la ciencia ficción) pero no de temas vertebrales. "En un rayo de sol", extensa novela gráfica en dos volúmenes editados por La Cúpula, el amor, la amistad y los conflictos personales son la espina dorsal de un relato que describiríamos como "space opera". Esto es, más "Star Wars" que "Blade Runner". Mundos lejanos, naves espaciales, viajes interestelares, criaturas del espacio profundo, civilizaciones extraterrestres perdidas... pero todo ello es solo el marco para desenvolver una intensísima historia de amor entre mujeres (en la obra no hay presencia masculina). Una historia tan sensible y discreta, elíptica y emotiva como impactantes son las páginas que dibuja Walden. Una narración hermética (nada de esta sociedad futura nos es explicado, entramos en este mañana sin guía de viaje) pero en la que entendemos perfectamente lo importante: mañana, como hoy y ayer, amar es lo importante en la vida.

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