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Señorío del conde

La frase popular dice que hay que "tomar las de Villadiego" para recalar en esta hermosa villa burgalesa llena de pasado medieval

Iglesia de San Lorenzo. // Gabriel Pascual-mapio.net

Iglesia de San Lorenzo. // Gabriel Pascual-mapio.net

Mentar que uno "toma las de Villadiego" significa huir de algo atropelladamente o, recurriendo a otra frase hecha, poner los pies en polvorosa. La localidad burgalesa -situada a 38 kilómetros de la capital- puede presumir de haber dado origen a una célebre expresión, además de mantener su entramado medieval y numerosas huellas de su pasado hidalgo. Recientemente también ha sido elegido uno de los pueblos más bonitos de Castilla y León.

Para conocer esta villa -declarada conjunto histórico- y el germen del famoso dicho hay que recorrer sus calles con detenimiento y disfrutar de los muchos encantos que conserva. Existen varias teorías sobre la frase, siendo la más creíble históricamente la que relaciona Villadiego como refugio de la comunidad judía durante varios siglos. El burgo castellano fundado por don Diego Rodríguez Porcelos habría sido privilegiado con una encomienda de protección a los judíos confirmada por Alfonso X El Sabio en 1255. De este amparo real habría surgido "tomar las de Villadiego", que alude al pueblo y a las calzas amarillas que utilizaban los sefardíes.

En la acepción de ir y no volver también se recuerda que hubo un aventurero de Villadiego que se alistó en las huestes de los conquistadores de América y se fue con ellos a probar fortuna. Y rezan las crónicas que en tiempos se elaboraban en Villadiego unas vistosas alforjas conocidas en toda Castilla, de manera que "tomar las de Villadiego" sería partir de viaje.

La población fundada por el conde don Diego conserva numerosos testimonios de su pasado como el palacio del Condestable, el palacio de los Velasco o la Casa de los Borja. El centro neurálgico de este núcleo histórico es la Plaza Mayor, porticada en su totalidad y a la que se accede desde el norte por el Arco de la Cárcel, originalmente puerta de entrada a la villa y que, junto a las paredes aledañas del convento de las Agustinas, forma el vestigio más representativo del que fue antiguo recinto amurallado.

Además de sus casas blasonadas, plazas y soportales, Villadiego conserva dos reseñables ejemplos de arquitectura religiosa. La iglesia de San Lorenzo es la más antigua, como lo atestigua su origen románico en su portada. En el extremo opuesto se halla el templo bajo la advocación de Santa María, un edificio gótico de grandes contrafuertes, torre y portada del siglo XIII.

Uno de los hijos más ilustres de la villa fue Fray Enrique Flórez, cuya estatua preside la Plaza Mayor. Infatigable erudito, es autor de la monumental "España Sagrada", que llegó a alcanzar cincuenta y un volúmenes.

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