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Larga vida al terciopelo

El tejido lujoso por excelencia desembarca en el vestuario masculino para usarse a todas horas

Mañana, tarde o noche, no importa. El nuevo código de uso del terciopelo permite -casi exige- llevarlo a todas horas. Y es que para muchos no existe un tejido más suave y elegante. De hecho, hace ya siglos que el terciopelo trascendió el mundo de la moda y se convirtió en un auténtico símbolo de buen gusto y exquisitez. Este año las texturas aterciopeladas regresan con fuerza a las pasarelas, tanto para ellas como para ellos. Y es precisamente en la moda masculina donde la suntuosa tela cobra auténtico realce para los meses de otoño e invierno. Así lo han querido firmas como Dolce & Gabbana y Armani, siempre dispuestas a dar otra vuelta de tuerca al vestuario masculino.

Una de las grandes novedades son las chaquetas con escudos bordados, aptas para ir a la oficina por la mañana y también para tomar una copa después del trabajo. Sobre colores, nada está escrito. Lo del terciopelo azul de la famosa canción, que, entre otros, interpretó Bobby Vinton, se ha quedado

un poco trasnochado. Las nuevas prendas llegan en todas las gamas del verde, rojos berenjena, amarillo y mostaza. Lo que resulta totalmente inadmisible es combinar una blazer de terciopelo con un clásico pantalón de traje. En este punto conviene hilar fino si no se quiere hacer el ridículo. Los pantalones chinos son una buena opción para mezclar. Otra posibilidad son los tejanos desgastados, pero sólo por la tarde, en fines de semana o en las últimas horas de la jornada del viernes.

Los más atrevidos pueden calzarse unas botas de terciopelo e incluso lucir camisetas y sudaderas como las que propone Balmain para quienes no escatimen con el presupuesto de ropa casual. Eso sí, a la hora de lucir terciopelo es importante elegir tejidos de buena calidad. Las referencias más antiguas acerca del tejido datan de finales del siglo XIII. Los terciopelos italianos ya triunfaban en los saraos del Medievo y se elaboraban en Lucca, Florencia, Venecia y Génova, que conserva la tradición. En el siglo XVI la ciudad de Brujas también desarrolló una importante industria textil ligada al terciopelo.

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