Mónica Marcos, de 52 años y con un hijo y una hija mayores fruto de otra relación, vivía en un piso de la quinta planta del bloque 5. Su cuerpo sin vida y apuñalado lo encontró el hijo, con el que también vivía, poco antes de las dos de la madrugada, después de que él llegase de trabajar. Al lugar se desplazaron efectivos de la Policía Judicial y de la Policía Científica para inspeccionar el inmueble. El suceso causó un fuerte impacto en la calle y en el barrio, tanto por el poco tiempo que la pareja llevaba unida como por el fallecimiento de una mujer con la que sentían cercanía, ya que al regentar la panadería de la zona, el trato con ella era diario.