Con los precios de la vivienda por las nubes no hay quien se atreva a pedir un préstamo. Las familias resisten como pueden tiempos convulsos, apoyadas en el avance de la economía y en la fortaleza del mercado laboral. El endeudamiento de los hogares se reduce al 72%, cayendo a cifras del 2001, reflejo de una economía que avanza con las empresas tirando también del país, acelerando, sobre todo, el sector servicios.